domingo, 2 de septiembre de 2018

El amor

EL SEXO Y EL AMOR EN LA IGLESIA (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El sexo y el amor corren por caminos parecidos; pero esos caminos se bifurcan en la vida, por conceptos morales y religiosos. La religión pone las culpas que deberá pagar cada persona en su vida amorosa. "El sexo es el pecado de la desobediencia", planteaba San Agustín. Y Santo Tomás de Aquino nos decía: "el sexo es para procrear". Estos conceptos muy básicos crearon una Teología moral dentro de la institución Iglesia. Tomás Moro decía: "el pecado original nace de la rebelión". Moro fue un adelantado a sus tiempos y plantea que el sexo es "rebelión", rebelarse a los conceptos morales de la Iglesia tomista. Si Santo Tomás de Aquino crea una Iglesia conservadora y culposa elabora sus conceptos en base a la teología de San Agustín.
La Biblia también es culposa, pero la culpa en la Biblia tiene otra forma muy diferente a la culpa tomista. Las religiones en el mundo antiguo cumplían una función muy diferente. Los oráculos griegos y sumerios eran una forma de proyectar a la vida hacia un futuro de bienestar físico y social. Ulises en la Odisea se proyecta mediante el oráculo a recorrer el camino hacia su amor (Penélope); Ulises después de la Guerra de Troya recorre un camino de liberación, y ese camino tiene como finalidad llegar al encuentro de su amada. Homero nos relata la gran primera historia de amor de la Historia. Hay un concepto moral en Homero, pero una moral que no oprime y no crea culpa. El mundo antiguo no era tan moral, el sexo era libertad y los placeres eran parte del mundo religioso. Las religiones no condenaban al sexo, y el sexo no era solamente para procrear. Pero la escolástica en la Edad Media crea una Iglesia moral y crea la culpa en los feligreses. Santo Tomás de Aquino tergiversa los conceptos antiguos y los agiorna al poder escolástico. La escolástica le es funcional al sistema Feudal. El feudo se hace fuerte mediante una Iglesia moral.
Si el libro de Génesis nos habla de pecado, ese pecado original tuvo incesto y rebelión. Enoc, el hijo primogénito de Caín, tiene sexo con su hija. El mundo se expande en la Biblia a partir del sexo entre hijos y padres. "Y Jehová creó al hombre y lo puso en el Paraíso" "y crea a la mujer para compañía del hombre". Si Jehová crea dos seres a semejanza de él, el libre albedrío les da libertad sexual para expandir a la humanidad. Toda la mitología bíblica se asienta sobre el incesto y lo llamaríamos en la modernidad "promiscuidad sexual".
El sexo nace como incesto, y por eso los Diez mandamientos prohíben "no desearás a la mujer del prójimo". Moisés sienta las bases morales del pueblo hebreo. Sexo a partir de Moisés pasa a ser algo sagrado y prohibido para el pueblo, no para los reyes. Salomón tuvo varias mujeres y el Cantar de los Cantares es de una poesía erótica y pornográfica para la Antigüedad.
La Iglesia crea culpa, esa es la finalidad de la religión en el mundo moderno. ”Amarás a una una sola mujer", nos dice el libro de Hechos del Nuevo Testamento. Si amamos a dos mujeres "estamos en el pecado del sexo". La Iglesia arma la subjetividad de los pueblos, y la arma con la finalidad de que esos pueblos sean morales al poder real del amo.
¿Se puede amar a dos o más personas al mismo tiempo?. Claro que sí, el hombre puede amar y tener sexo con muchas mujeres y amarlas al mismo tiempo. Y la mujer puede amar a varios hombres y amarlos con la misma intensidad. La monogamía es un concepto bíblico y que Santo Tomás de Aquino lo hace universal en la Iglesia. ¿La finalidad?, crear una Iglesia poderosa y un pueblo sometido a sus mandatos de poder.
Por suerte para la humanidad existió Freud y Lacan y Foucault.
El siglo 21 tiene muchas deudas pendientes, y quizás la más importante sea romper con la moral eclesiástica y los vínculos de la Iglesia con el Estado.
Las naciones serán libres cuando se comprenda que los conceptos religiosos parten del amo para crear sociedades serviles a los mandatos del poder.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 2 de septiembre de 2018)

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