martes, 30 de junio de 2020

Libros viejos

Libros viejos

(f.a.g.)

Se tiene la idea de que todo libro viejo es aquel libro roto, sucio o que tiene más de cuarenta años. Una idea "convencional" que parte muchas veces de la escuela cuando la maestra decía "comprá un libro viejo". Muchas ideas que se tienen de los "objetos" y de las "ideas" parten de la escuela. La escuela es la primera formadora del "pensamiento". La escuela actúa como "doctrinante". De

lunes, 29 de junio de 2020

Garchate un vino

Garchate un vino

(ensayo de hamburguesa tres)

"Las gordas acá en San Isidro están preocupados porque no van a poder ir al gimnasio. Mi vecina la vieja de cuarenta quiere adelgazar el mondongo, va al gimnasio y después a la panadería a comprar masas. Así son las gordas casadas con guita, acá en Capital no quieren cuarentena", mi amiga siempre da en la tecla. Recién pasaba por un gimnasio y se veía por los vidrios a los hipopótamos de mondongo. Acá también van al gimnasio, pero después compran factura en mi barrio. No les alcanza para las masas. Ayer leía en un suplemento literario un cuento, una ficción sobre las flores. Nunca entendí a los que les escriben a las flores. Prefiero Las flores del mal, la poesía del 19 por lo menos te habla de putrefacción y olores de muertos. El amor muere y el cuerpo larga ese olor que te hace sentir pleno.
"Son ráfagas literarias tus últimos escritos", me dice un amigo hoy. La verdad que sí, no tengo tiempo para escribir cosas de investigación. Entonces me tomo mi Cindor y miro por el ventanal del bar y veo pasar a la gente y ahí el auto duerme. Estoy agotado. Trabajar cansa, estresa, agota y quita ganas de vivir. Decía Bukowski "¡cómo puede un hombre trabajar, coger, cagar, comer y bañarse y después dormir y levantarse para ir a trabajar y volver del trabajo y cagar, comer, bañarse, dormir y volver a la mañana a levantarse para volver a la tarde a cagar, comer, bañarse y dormir y echarse un polvo rápido!!!!", algo así decía. Cito de memoria.
Odio el invierno, odio este frío de mierda. Odio al perro de la gorda de mi vecina que me caga la vereda. Un día de estos le voy a cagar yo la vereda.
Me tomo la Cindor y a mi cucha y a leer tres horas una novela. Estoy leyendo un libro que vos nunca vas a leer, ¿sabés por qué?, porque vos sos un ignorante puto lector de Cortázar y poesía romántica de mierda.

Fabián Ariel Gemelotti
(lunes 29 de junio de 2020, siete y cuarenta y tres de la tarde/noche. Rosario, cuna de mi escritura)

domingo, 28 de junio de 2020

Los garcheros

Garchate un vino

(f.a.g.)

"Sí. No estamos en el mejor momento. Las ratas salen a sus anchas. Tranqui, ya se que es difícil. Yo vengo sin dormir. No me hace efecto ninguna de las píldoras prescriptas. Matate un par de hijos de putas en algún relato o ensayo de los tuyos. Hacé que se los garche un hipopotamo colombiano de los que quedaron de Escobar", me encanta esto que me dice una amiga/novia que vive en Capital Federal. Se murió el papá hace tres días y está muy mal, ahí con la mamá que no quiere comer de la tristeza. Desde el 8 de marzo que no nos vemos. Me encanta leer sus relatos y ensayos. Por supuesto que escribe mucho mejor que yo. Pero Ella no publica, nunca publicó un libro en su vida. Es chica todavía, 24 años y le queda una vida para publicar. Mi primer libro publicado lo publico a los 19 años, una edición del autor. Miles de errores ortográficos, gramaticales. Pero es mi mejor libro, yo lo amo todavía. Otros tiempos, circulaban miles de libros de autor. Ahora parece que nadie quiere publicar libros personales. Solamente publican los escritores consagrados, o sea los que escriben pavadas y cosas que aburren pero todos dicen leer. Me da risa cuando alguien me dice que lee a tal Autor. Yo sé que lo dice porque ese autor es consagrado. No lo leen, lo nombran nada más, esa es la Literatura mediática de la cultura. La cultura también se rige por lo mediático.
Me dice mi amiga: "la cultura es un invento de los medios masivos". Me encanta, es revulsiva y ácida. Y me agrega: "muchos inútiles llegan porque venden su alma a Dios". Me encanta, Ella es de clase alta. Tiene dinero, no es Peronista como yo. No es de izquierda. Se recibió de Antropóloga. Pero no trabaja, no necesita perder el tiempo en un trabajo. Tiene dinero para vivir sin trabajar. Me gusta leer a autores que no son mediáticos. Por eso me gusta tanto Kafka, porque fue un fracasado en vida. Un fracasado para la cultura, más allá que ahora lo lee cualquier ignorante que dice que lee libros. Me gusta Fante, porque escribía con la sangre. Me gusta Nietzsche porque amo sus escritos. Me gusta Céline, porque era de Derecha. Me gustan los escritores revulsivos, con odio en sus corazones y mentes y los escritores solitarios y que odian al mundo en que viven. Me dan asco los escritores de la felicidad, que escriben para agradar al lector. Hay dos clases de escritores, los que venden libros y salen en los suplementos literarios y llenan vidrieras de librerías y los que mueren en el olvido, sus textos se destruyen o quedan en el olvido o si triunfan después de muertos es por codicia de editores que buscan dinero con esos textos.
De 15 libros publicados solamente 2 me lo publicaron editoriales. 13 ediciones de autor, de mi bolsillo. La puerta de entrada al Infierno me lo publica una editorial, fue una lucha de un año entero. Al final nunca vi un centavo. De mil ejemplares se vendieron cincuenta ejemplares. No soy famoso, no tengo chapa editorial y no escribo para agradar a nadie.
¿Por qué escribo? ¿Y vos lector pelotudo que estás leyendo esto decime por qué cagas soretes tan duros? La mejor cagada es para una foto. Me gustan las fotos de soretes, o sea las fotos de pelotudos leyendo libros en los suplementos de Literatura. También tengo una colección de fotos de soretes de baños. Cagar es hermoso. Fumar y cagar. Yo escribo con la misma necesidad que defecar, o sea escribir para mí es tan placentero como echarme un buen cago.
En 2016 se suicidó mi mejor amigo. Escribía mucho, pero publicó dos libritos nada más. Mi amigo decía: "escribo poesías mientras cago" Y sus poesías eran malditas. Allá están en un altillo olvidados llenándose de polvo sus escritos sin publicar.
Estoy corrigiendo mi novela, ya estoy satisfecho. Pero va a salir de mi bolsillo esa publicación. Como casi todo lo que publico, de mi bolsillo. Publicar para que nadie te lea. Eso es lindo y feo. Feo porque no salís en los medios y nadie te considera el texto. Lindo porque eso demuestra que uno no es un corrupto de la Literatura, uno no vende su alma a Dios para ser famoso. Yo prefiero a Satanás, es mucho más humano que Jehová.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 28 de junio de 2020, dos y cuarenta de la tarde. Rosario, cuna de mi escritura)

viernes, 26 de junio de 2020

La cuarentena y el trabajo.

La cuarentena y el trabajo asalariado

(ensayo)

(f.a.g.)

"Hay que pensar una forma de hacer públicos textos sin firma, anónimos, porque en las redes hay un fascismo que da miedo", un amigo de años me dice esto. Hoy no fue un día muy bueno para mí. Y hablando por Wassap con mi amigo siempre tocamos el tema trabajo y política, cosas que no se pueden hablar públicamente. No todo se puede decir y que lo lea todo el mundo. No todo se puede escribir. Escribir es exponerse a muchas cosas, a la burla, al sarcasmo de los ignorantes, al error propio de uno muchas veces en los textos, porque el que escribe está sujeto al error, algo que todos los que escribimos tenemos, y que no se puede evitar. Escribir es jugarse la vida muchas veces. Y también es jugarse el prestigio. Hay escritores convencionales, los periodistas de diarios y TV responden a convenciones, a lo que le marcan que deben decir. No se exponen, acumulan elogios porque escriben lo que todo el mundo quiere escuchar ese día y en esas circunstancias. Son mercenarios de la Literatura. Esos para mí no son escritores, son empleados pagos de patrones mediáticos. Por eso no leo diarios ni miro TV, leer un diario es leer a empleados de los medios. Los medios son corporaciones de la escritura y responden a intereses económicos. Todos los medios, de esto no se salva ni Página/12, por más que haya escritores en El Página y no solamente periodistas.
Siempre odié al periodismo, tengo algo de toda mi vida contra lo mediático. En todo. El periodista es la persona más despreciable sobre la tierra, los alcahuetes de las corporaciones. Siempre hago la separación, escribir no es hacer periodismo pero el periodismo vapulea la escritura y usa a la escritura para hacer periodismo. Algo perverso y muy jodido. Se dicen el cuarto poder, y simplemente son los transmisores de los mandatos de los dueños de las ideologías dominantes.
Hoy a la salida del trabajo veníamos en auto con un amigo y mi amigo me dice: "el trabajo es un invento de los que nunca trabajaron". Suena muy linda esa frase, me gusta. Y es así. El trabajo es un invento de los que no trabajan y crearon una moral y una ética para que el que trabaja se sienta útil, cuando en realidad el que trabaja es un esclavo para los que viven de su trabajo. En todos los órdenes de la vida laboral, acá esta frase se puede aplicar a los trabajadores de trabajos de "cuello blanco" (como decía Jauretche) y a los obreros y a los cuenta propistas, al artesano y hasta al chico que pide una moneda en el semáforo, que también es un trabajador. El trabajo aliena en todas las formas de trabajo. En esto no hay "privilegios", los únicos privilegiados son los dueños de los medios de producción y del capital. El patrón es el único privilegiado en el mundo entero.
A la mañana me llama llorando una chica, su padre murió. Murió durmiendo, cuando lo van a despertar estaba frío. Mi amiga es de Capital Federal, hace tres meses que no la veo. Hablamos siempre por Wassap pero no es lo mismo. La presencia física hace a las relaciones humanas, internet no es algo humano. Me puso mal, porque sé que sufre mucho la pérdida de su padre, más que ella no se hablaba con el papá. Una pésima relación, pero es el padre. Y la culpa es el peor sufrimiento de una persona. Por eso nunca hay que pelear con padres, hijos y hermanos. Uno no sabe si mañana van a estar vivos. O uno se va a morir. Nadie sabe fecha y hora de su muerte ni de los seres amados. ¿Le escribo una poesía? Nooo. Eso no sirve, la poesía no es lo mío. No sé escribir poesías, me aburren. Contra el dolor de una pérdida no sirven las palabras de consuelo. No sirve nada. El dolor es algo individual, muy de uno. Cada uno lleva su dolor y los consejos no sirven. No todos sufrimos de la misma forma. Por eso es estúpido aconsejar a alguien, porque el consejo parte de la proyección subjetiva de uno sobre el Otro. No sirve. El consejo es muy católico, muy de la religión y de las ciencias naturales. Por eso los religiosos y los médicos dan consejos, se asemejan a "padres espirituales" que piensan que tienen la "verdad sobre la vida".
La cuarentena nos demuestra el desprecio de los patrones sobre el trabajador. La pandemia mata y el patrón quiere que se levante la cuarentena y mandar al esclavo laboral al matadero. Para el patrón el trabajador es reemplazable, se muere y como si fuera un objeto de colección es reemplazado por otro esclavo/objeto. Un asco. El patrón no es un hijo de puta, es simplemente el patrón. Hay patrones dueños del capital y hay patrones del látigo, los alcahuetes, los jefes, los capataces, los controladores en supermercados de empleados, los lacayos de la patronal. Esos son peores que el acumulador, porque esos tienen el látigo para hacer cumplir la voluntad del dueño del capital. Y se sienten patrones y  son unos pobres infelices serviles al verdadero patrón.
Siempre desayuno en una Estación de Servicios, me gustan las Estaciones. Y hoy miraba a la gente que entraba al bar de la Estación. Eran las siete de la mañana. "señor, por favor póngase alcohol"; "ya joden con esta pandemia", "por favor, me reta la supervisora", "bien nena, agradecé  que tenés trabajo". Todos los días es así, veo a la chica responder lo mismo y la gente la agrede con la misma frase. La chica tiene 19 años, muy linda y muy servicial. Es servicial porque detrás de ella está la supervisora, una mujer de unos cuarenta años. Una mujer obesa, con delantal y cara de mala. Una vez escuché: "nena, no podés ir al baño tanto". Y la chica está ahí, y otro chico con ella. La chica 19 y el chico 22. Yo los veo y veo el hostigamiento laboral, la explotación y veo lo más sucio del capitalismo. El dueño es un ser "invisible" y para él trabajan los supervisores hostigadores que usan el látigo para que la empleada y el empleado sean serviciales. Todo es dinero, y para acumular revientan a la chica y al chico. Los chicos no saben que son explotados, porque una vez le digo al chico que debería demandar por maltrato laboral. Y me dijo: "lo hace para que no perdamos el tiempo en el baño". Lo peor del capitalismo es que el trabajador justifica el maltrato y la explotación. Contra eso el Derecho y la Ley no pueden hacer nada. Se la convenció a la gente que debe ser explotada "porque así funciona la vida". Esa es la ideología del conformismo del mundo entero. Ese es el logro de los medios, la Iglesia, la cultura y toda la idiosincrasia ideológica de todos los discursos circulantes.
Tengo sueño. Y pienso en mi amiga, todo el día estuve pensando en ella. Pienso que la muerte te sorprende muchas veces y quizás ahora me acueste y apague el velador y mi cuerpo quede frío y nunca más me despierte. O quizás viva veinte años más. O quizás choque con la moto. O quizás la vida me regale un Quini seis y pueda vivir sin perder el tiempo en un trabajo. Pero no creo en la buena o mala suerte, no creo en nada. También la buena y mala suerte es una convención de los exploradores.

Fabián Ariel Gemelotti
(sábado 27 de junio de 2020, una y cuarto de la madrugada. Rosario, cuna de mi escritura)

sábado, 20 de junio de 2020

El odio o la vida

El odio o la vida

(ensayo mientras como hamburguesa y vos te tomá tu café con leche)

(f.a.g.)

Durante la Segunda Guerra Mundial en Argentina hubo actos nazis en Capital Federal. Clase alta mezclada con clase baja con banderas del nazismo. Hitler tuvo muchos seguidores en el país. El nazismo tenía un plan de exterminio para América latina, porque el latino y el indígena eran  considerados inferiores por los nazis. Pero muchos cabecitas admiraron a Hitler. ¿Por qué? El nazismo manejó muy bien el tema publicidad y tenía un odio tan grande que ese odio fue carne de cañón para muchos pobres que se identificaban con la simbología nazi. Cuando fui a Bolivia por primera vez en 1995 ví indígenas nazis, se rapaban y usaban remeras con la simbología del nazismo. Esos indios eran dsclasados, marginales y sin futuro laboral. Eran parias del sistema. En Marruecos ví árabes que odiaban ser árabes, identificados con Occidente. En Estados Unidos ví a negros que odiaban a Obama y al votar metían el voto a la derecha reaccionaria. En Chile ví, un país que tengo gran respeto a su clase trabajadora, a trabajadores comunistas. El comunismo allá no es nuestro PC, siempre funcional a la derecha. Allá ser comunista es estar contra la derecha. En Chile la clase obrera es clase obrera en su simbología. Muchas veces los pobres se identifican con la derecha porque la derecha sabe darles contención y los chupa como una esponja de calidad. Es muy normal ver a clase baja en Argentina que le dice "negro" al vecino. En Argentina hay racismo, discriminación y mucha soberbia. En 2008 ví a comerciantes defender al campo; pegaban calcos en sus negocios "yo soy el campo", un terrenito para plantar dos árboles y lechuga los hacia identificar con el sector agrario.
El nazismo prende en los sectores dsclasados, Hitler lo sabía. El Ministerio de Propaganda a eso apuntó. La cruz esvástica es un símbolo milenario de la cultura hindú, y los nazis la incorporan e invierten el orden del símbolo y de ser un símbolo de fuerza y amor pasa a ser un símbolo de fuerza y dominio. El Fascismo italiano tuvo mucha adhesión de los sectores bajos, aunque su impronta apuntó al sector industrial italiano del Norte. Italia se divide, y crece el Norte y el Sur es postergado. En Inglaterra en los setenta las bandas de ladrones mataban pobres, bandas salidas de la misma pobreza que odiaban.
No me gusta entrar en discusión con nadie. Yo escribo, no soy periodista ni comentador ni me interesa el debate público. Este ensayito lo empecé porque hay gente que me hacen comentarios de mala leche a mis escritos. Escribo 300 páginas de cine y no aparecen, no cometan. Escribo tres líneas de política y comentan con mala leche, como rebajando y subestimado el escrito. Aclaro, yo escribo no hago periodismo. No me interesa socializar con un escrito, esa no es la finalidad de escribir. Se escribe y se cierra el escrito, ahí termina un escrito. Al que le guste bien y al que no le guste que escriba otro escrito con su pensamiento. Un escrito no es para debatir, es un texto armado como ensayo. O sea, un escrito.
Ayer miraba a pobres ir al Monumento y al Obelisco, identificados con la clase patronal. No me sorprende eso para nada, es muy común en Argentina y en muchas partes del mundo. Muchas veces por errores de las izquierdas que no saben captar al desclasado y a los sectores pobres de la clase trabajadora. En Argentina el progresismo es muy "fino" y peca de demasiado intelectual. Al obrero no le interesa el intelectual, porque el intelectual de izquierda está casi siempre en un mundo de fantasía y de ficción literaria. El obrero quiere bienestar, dinero, condiciones dignas de trabajo. La izquierda tiene la panza llena, no puede comprender el deseo de la Coca Cola o la zapatilla de marca que desea el tipo de un barrio. Por eso muchas veces la derecha tiene gran adhesión, porque vende otro discurso y la gente compra el lenguaje llano y vulgar de la derecha contra el lenguaje rebuscado y universitario de la izquierda.
No seamos jueces de los pobres, de los dsclasados y marginales del sistema. Primero hay que llenar la panza, las necesidades económicas y el deseo de ser integrado y después recién bajar el pensamiento de izquierda. En Chile la clase obrera sabe que es obrera, pero allá los sindicatos están manejados por las bases. En Argentina la clase obrera está manejada por la burocracia sindical. Las bases cada día más aisladas.
Es muy difícil escribir y satisfacer los deseos frustrados del que lee. El que lee espera siempre de un escrito una caricia y que se le diga lo que quiere escuchar. Repito, yo no soy periodista. No escribo para agradar a nadie y seducir la frustración del que lee. Si te gusta bien y si no te gusta lo que escribo no es mi problema.

Fabián Ariel Gemelotti

(Domingo 21 de junio de 2020, dos y treinta y cinco de la tarde. Rosario, cuna de mi escritura)

lunes, 15 de junio de 2020

Ningunear

Ningunear

(f.a.g.)

Ayer se cumplió 34 años de la muerte de Jorge Luis Borges. Y el 14 de junio también es el día que nació Ernesto Guevara, allá por 1928. Coincide la fecha, uno es muerte y otro es vida. Algo parecido pasa con Cervantes y el autor de Romeo y Julieta, porque cada 23 de abril se festeja no sé qué pavada (el día del escritor es una pavada) El 23 de abril de 1616 mueren los dos, pero no es tan así. Los calendarios ingleses y españoles no eran los mismos en el siglo 17. Pero ese ya es otro tema. No me interesa hacer de docente explicando a gente que no va a entender ni interesarle lo que yo podría explicar. Tengo entendido que cultura homenajeó al Che Guevara. Y ninguneó a Borges. No tengo nada contra el Che, siento aprecio por su figura. Nada más, no es mi ídolo. Ni tampoco nunca reivindico al Socialismo como modelo de Estado. No soy socialista. No me gusta el Socialismo. Soy Peronista por herencia familiar, he militado en el Peronismo Revolucionario muchos años. Pero a esta altura ya no me interesa para nada la política institucional ni me interesa hablar de política con nadie. No me interesa estar pendiente de la información actual. Mi vida pasa por otro lado ahora, tengo otros problemas y otras cosas ocupan mi tiempo. Trabajo para comer, no vivo de renta. No es que no sea socialista, el Socialismo que conocemos no es Socialismo. Pero tampoco tengo ganas de explicar y hablar de Socialismo. El Socialismo es otra cosa a todo lo que conocemos.
Ningunear es despreciar a alguien, ignorarlo. A Borges el Estado ayer lo ninguneó. Eso no tiene importancia para los que amamos a Borges. Pero duele. Es tan estúpida la gente que duele que sea tan estúpida. Estoy acostumbrado al desprecio a mis escritos, por eso estoy dando de baja a todas mis redes sociales. Esta semana le doy de baja a mi última red que me queda, que es Facebook. Todas las demás ya les di de baja y borré todo. Vuelvo al papel impreso, publicar es publicar libros no en redes sociales. Las redes son para subir pavadas de gente que no puede escribir dos frases sin estresarse. Duele tanto desprecio personal y tanto ninguneo. Pero no voy a hablar de lo mío, este escrito que nadie va a leer es para hablar de otra cosa.
¡Mierda!!!!, el humo hace irrespirable Rosario, la ciudad del Che. ¿Ciudad del Che? El Che era cubano, y nació acá por casualidad. No es ciudad del Che entonces. Aclarado.
Cuando Borges murió en 1986 yo estaba en Humanidades. Recuerdo esa alegría y desprecio de muchos compañeros peronistas. Y recuerdo a un compañero que me dijo: "el Peronismo está lleno de ignorantes que desprecian la Literatura". Recuerdo ese día como si fuera hoy. Hoy recuerdo al Borges ensayista, el que más me gusta. Y recuerdo los ochenta y las burlas televisivas a Borges. Siempre fue objeto de burla, conozco a muy poca gente que leyó a Borges. Los podría contar con los dedos de mi mano izquierda. Acá la izquierda siempre fue burlona, despreciativa y mala leche. Y el Peronismo siempre fue burlón. Recuerdo cuando Kristina reivindicó en un discurso por TV a Sarmiento. Unos periodistas escribieron un libro sobre el Sarmiento periodista y Kristina mostró el libro por TV y lo recomendó. Me hizo bien eso. Siempre amé a Sarmiento y Kristina siempre me cayó bien. Alberto no me cae bien, debe ser porque es de aries. La gente de aries me cae muy mal. Soy ateo, pero los signos dicen mucho. Prefiero a los de sagitario y a los de virgo y a las mujeres de capricornio que fue mi gran amor. Yo soy de escorpio, nací un 3 de noviembre, un honor porque es el día de Newell's. No sé de qué signo es Kristina. No estoy hablando de signos, pero es muy entretenido el tema. Es como un juego, y me gusta jugar.
La Argentina se ha convertido en una especie de país de la burla, la chicana barata y la osadía de ningunear a quien no diga lo que todos quieren escuchar. No hace falta ver mucho para darse cuenta de la vulgaridad del país. Un simple recorrido por los muros de internet, también un recorrido por las calles y te das cuenta de lo vulgar e ignorante que es la gente. Todo es chiste en el país. Todo es desprecio. Todo es fanatismo de lo más bajo. Hay otros fanatismos interesantes, pero ese fanatismo fue reemplazado por el fanatismo del ignorante. Así funciona el país y el mundo también.
Ayer ningunearon a Borges. Y bueno, no se puede esperar otra cosa de gente tan mediocre como la que ninguneó a Jorge Luis Borges.
¿La cuarentena? Ese es otro tema. Y creo que se vende humo. Estamos todos al borde del contagio. Mientras tanto por TV se vende humo y el humo es tan oloroso como el humo de mierda que respiramos en Rosario.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 15 de junio de 2020, dos y media de la tarde. Día de mucho humo en la ciudad. Malditos entrerrianos)

domingo, 14 de junio de 2020

El antifaz

Los enmascarados

(f.a.g.)

Batman, el Zorro, Superman, el Llanero Solitario, Robin, La mujer maravilla... enmascarados que nadie reconocía pese a no modificar casi nada del cuerpo. Fritz Lang con su filme Metrópolis le da nombre a muchas cosas del Superman histórico y también se toma de Fritz Lang la abientación de Kyrptón. Todos nos preguntamos alguna vez por qué Lois Lane no reconoce en Clark Kent a Superman. Cuando en 1938 Jerry Siegel escribe la historia original nunca pensó que usaríamos todos tapaboca alguna vez. Si lo hubiese pensado los lentes de Clark Kent no tendrían sentido en la historia del héroe.