viernes, 8 de mayo de 2020

El último faso

El último faso

(f.a.g)

-Nos queda un faso y no hay más.
-Lo compartimos.
-Pero no se puede, con tu saliva al chuparlo me podés contagiar el virus.
-¿Entonces?
-Podemos sortear quien fuma primero y se lo pasa al otro y el otro corre el riesgo.
-Estamos sanos.
-Uno nunca sabe, yo no salivo la colilla pero vos con tu saliva asquerosa...
-Yo no hago eso.
-Un pucho es un pucho, y yo merezco fumarlo más que vos.
-No creas, yo soy mejor que vos.
-Yo lo fumo porque yo compré ese paquete en el kiosko un día antes de que escasearan.
-Andate a la mierda.
-Fumamos un rato cada uno y después me voy a la mierda.
-No quiero morir.
-No es feo morir.
-Soy muy joven todavía.
-No creas.
-¿Qué querés decir?
-Lo que escuchaste.
-¿Qué dijiste?
Y agarró un martillo que andaba por ahí tirado en el departamento y lo levantó con furia y le martilló la cabeza y agarró el cigarrillo y se lo puso en los labios y lo prendió y sintió ese alivio a nicotina que ingresaba por su cuerpo y aspiró e hizo bocanadas de humo y miró la cabeza reventada y sintió pena y una lágrima por su cara de deslizó y siguió fumando y terminó el pucho y agarró el martillo y lo elevó y se abrió la cabeza de un golpe y ahí cayó y los dos cuerpos quedaron bañados en sangre y así termina este relato de mierda.

Fin

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 6 de mayo de 2020

La piel de una morocha

Dulce morocha

La rubia y el cine y la debilidad de los hombres por la mujer blanca y de ojos azules o verdes. Esa mujer que es el sueño americano. Pero también hay debilidad por la mujer morocha, porque a quién no le calienta una linda morocha. Esa guerra instaurada por los críticos psicobolches de cine, esos imbéciles que de cine no saben nada pero escriben críticas dominicales en los periódicos, hicieron un pantominio de rubia versus morocha. Si bien el imaginario es rubio y blanco, la mujer morocha seduce y es hermosa. El cine nos ha dado muchas morochas.
La morocha más bella que nos regaló el cine norteamericano es Jennifer Connelly. Una mirada que seduce con ojos tristes y a su vez pícaros. A los 18 años en el papel de Gabriella nos cautivó en Some Girls, un filme simple y por ser simple ahí está lo bueno de esa película que deleita. Empezamos a descubrir a una morocha muy bella. Su debut cinematográfico vino de la mano de Sergio Leone en 1984, ahí la conocimos. Ese filme de culto que es Once Upon a Time in America, filme donde sobresalen Robert de Niro y James Woods. Pero en Of Love and Shadows ahí me enamoré de Connelly. La rompe. Tenía 24 años, la edad ideal de una mujer para seducir en cine. En 2003 viene Hulk, de Ang Lee. Ya con 33 años sigue seduciendo. Es la morocha perfecta que todo hombre sueña. Piel y mirada y piernas y amor y belleza, la chica perfecta. Pero He's Just Not That Into You me enloqueció. Ahí hace de Beth que está casada con Neil (Ben Affleck. ¿Por qué hiciste de Batman si sos un pésimo actor?) Un filme de enredos de parejas y seducción. El filme es de 2009, y me gustó mucho la actuación de ella. Ya con 39 años todavía seduce. En 2017 en American Pastoral no me gustó. Vi el filme porque está basada en una novela de Philip Roth, y me gustan sus novelas. Pero ya con 47 seduce menos.
El cine y la morocha, y la juventud y las arrugas que se van instaurando en la piel. Me gusta Jennifer Connelly pero prefiero recordarla a sus 18 años en Algunas chicas o a los 24 en De amor y de sombras, como a esas novias que vemos después de muchos años y ya no nos dicen nada y cuando éramos jóvenes nos quisimos suicidar cuando nos dejó. Es una de mis morochas preferidas del cine.
Pero busquemos a una más joven, hagamos que el cine nos mueva las tripas y vomitemos el amor por la juventud de Zendaya Coleman, una morocha que deslumbró en su adolescencia en Spider Man. Si Kristen Dunst en 2002 me cautivó con su mirada de rubia en 2013 la rubia es desplazada por Marvel por una morocha. Ese cambio funcionó y largó al estrellato a una actriz deslumbrante por su belleza y por su forma de actuar. Este filme de 2017 respeta a los personajes en sus edades de adolescentes, fiel al cómics de Stan Lee y Steve Ditko allá por 1962. El filme de Sam Raimi de 2002 es muy superior al de Jon Watts de 2017, pero Zendaya es Zendaya. Kristen Dunst es el deseo rubio en ese filme de culto de 2002, pero el de 2017 tiene otra cosa, la historia juega con la realidad de las edades. Eso es importante cuando se lleva al cine una historieta.
En Dune, de Denis Villeneuve (filme de 2020) la podremos ver nuevamente. El filme es una nueva versión del clásico de ciencia ficción basado en la novela de 1965 de Frank Herbert. Zendaya hace de Chani. El filme todavía no llegó a los cines. Pude ver imágenes en internet y me fascinó, lo que demuestra que el cine moderno es muy pero muy bueno, sobre todo la ciencia ficción y el terror sigue produciendo excelentes filmes. Zendaya con 23 años en 2020 está en la edad de convertirse en una actriz para hacerse un ícono de la belleza. También es cantante, pero yo miro cine, de música no sé nada.
Pero busquemos a alguien más joven que Zendaya y miremos una belleza que promete. Mackenzie Foy, una actriz nacida en Los Ángeles el 10 de noviembre del 2000. En 2018 en El cascanueces y el rey de los ratones la descubro en cine. El cuento de Hoffman adaptado al cine moderno. Ahí vemos su belleza. El filme es estrenado ocho días antes que cumpla los 18 años y la crítica no lo recibe bien. Como dije al principio, los críticos de cine no saben nada de cine.
Es Hollywood y es Estados Unidos y retrocedamos en el tiempo. Marilyn fue una debilidad rubia pero tuvo su morocha que le hizo sombra: Jane Russell. En The Paleface a los 27 años deslumbra con ese actor tan genial que fue Bob Hope. Ya a los 22 en 1943 nos enamora en The Outlaw. Hace de mestiza y enamora a Billy el Niño. Un Wéstern al mejor estilo norteamericano, donde un sheriff, un joven y una meztiza hacen una trama con desenlace muy violento. Un gran filme para los que gustan de una linda morocha. Después vendrán Macao, Montana Belle, y miles más. Es la morocha que gusta.
Pero para finalizar nombro a mi morocha favorita, Audrey Hepburn. Nacida en Bélgica en 1929 es la morocha que todos soñamos. Rostro delgado, piel de morocha, pelo negro y mirada seductora y de ternura y de pasiones. Si bien filmó dos películas antes que Monte Carlo Baby, en este filme es descubierto su talento. Dicen que Colette la descubre y de ahí a Hollywood no va a parar de seducir espectadores. El filme es de 1951, y es su bautismo al estrellato. En 1954 en Sabrina nos enamora y en Encuentro en Paris me enloqueció, ahí como secretaria de un escritor sin ganas de escribir. Muere en 1993, y con Hepburn se va esa belleza de mujer que no se ve tan seguido en cine ni en la vida.
El cine, las rubias, morochas, pelirrojas y negras y latinas y marcianas. Todas son bellezas y cada una tiene lo suyo. Pero me dirá algún crítico de cine berreta de suplemento dominical que no le gusta lo que escribo. Bueno, yo escribo así. Al que no le guste no es problema mío.

Una rubia debilidad

Una rubia debilidad

Las rubias son una debilidad para muchos hombres, quizás porque las rubias tienen una magia y una fantasía que nos dio el cine y la Literatura. El cine norteamericano glorifica a la rubia, la hace carne y la incorpora a nuestro imaginario. Y los hombres se vuelven locos por la mujer rubia. Kristen Dunst en Marie Antoinette tiene ese no sé qué que hace a la rubia una deliciosa frescura para todo lo masculino. Dunst es hermosa cuando camina en Spider Man y sus piernas delgadas seducen, detrás de ella Tobey Maguirre suspira y no se atreve, y Kristen sube a un auto y él queda observándola. Después la escena del abrazo conmueve. Ha nacido una rubia debilidad. Pero me seduce mucho Las vírgenes suicidas, ahí descubrí que Kristen era una pasión para mi vida. Me gusta su rostro tierno, sus movimientos de ojos y sobre todo esa belleza que hay que ir descubriendo poco a poco en cada filme. Pero me enloquece el filme de Michael Patrick "Muérete, bonita". El filme está narrado como si fuera un documental sobre un concurso de belleza. Me enloqueció ahí Kristen. Sentí ternura por ella. Sentí deseo.
Kristen Dunst haciendo de Antonieta y esas frases que matan, y mostrando que la nobleza gozaba sin culpas de los placeres de la carne. Y Kristen Dunst haciendo de novia de Spiderman, con esa frescura que daban sus 20 años cuando en 2002 el grandioso filme de Sam Raimi  llegó para no irse nunca más de nuestra mente.
El cine es como la vida, una estrella norteamericana seduce desde la pantalla y en la vida las rubias seducen usando esa imagen que todos tenemos de la rubia. En el años 2000 tuve una novia parecida en casi todo a Kristen. Cuando la vi por primera vez me enamoré al instante. Veo el cabello rubio, esa mirada tierna y esas manitos tan blancas de mi futuro amor. Y así funcionó, una de mis grandes pasiones. Así funciona el cine y el amor.
Hay otras rubias debilidades, como Nicole Kidman y Cameron Díaz, no me gustan para nada. Naomi Watts ni ahí, me desagrada esa personalidad. Jennifer Aniston no me gusta, no me agradan esas personalidades. Y hay otras del cine moderno que sí, pero quiero nombrar a Barbara Eden. Yo de niño amaba a esa mujer, quería encontrar una botella vieja y que de ahí salga mi genio y enamorarme. Tiene 88 años ahora, y todavía me encanta. Jennifer Lawrence debe ser una de las bellezas más grandes que ha dado el cine norteamericano. Y los Juegos del hambre una trilogía que es tan pero tan buena que leí los libros de Suzane Collin de un tirón y vi los filmes muchas veces. Passengers de Morten Tyldum es otro filme que me gusta mucho, con Jennifer que es única. ¡Cómo me gusta este filme de 2016!!!!!
Es una rubia debilidad el cine norteamericano. Es mi cine preferido y podría escribir mucho porque es el cine que más he visto. Las morochas también son una debilidad en el cine y en mi vida. La mujer que más amé era morocha, una debilidad que todavía conservo en mi memoria.
Una rubia debilidad y que los dioses del capitalismo me eleven al goce de los placeres mundanos. Somos mundanos, capitalistas y amamos el cine norteamericano porque es el mejor cine del mundo.
¡Amo el cine de Estados Unidos!

martes, 5 de mayo de 2020

Morir

La elegancia de morir

(relato corto)

(f.a.g.)

Sebastián siempre quiso morir en forma elegante, esa elegancia que tenían los románticos ingleses a la hora del suicidio. Matarse era una obsesión en su vida. Sebastián estaba convencido de la muerte como una elegancia. Su esposa Gloria también pensaba igual, pero no se sentía con ganas de morir tan pronto. Pero ese amor era una tragedia, y toda tragedia lleva a la muerte.
"Vamos que vamos y listo", "si tomamos veneno nos pondremos verdes", "no digas pavadas", "si nos ahorcamos acabamos como se acaba haciendo el amor", "no digas idioteces", "hay muchas formas de matarse, y la más elegante es tirarse de un edificio y caer en el suelo", "yo creo que la forma más elegante es morir dormido con pastillas", "no lo es", "¿entonces?", "Morir con un cuchillo atravesado en la garganta", "pavadas de suicidas aburridos", "yo propongo morir en las vías de un tres. Nos miramos y caemos a las ruedas del tren", "pero así no funciona", "¿entonces?", "Yo propongo morir clavando un clavado", ¿y eso?", "natación y listo'.
La muerte es una elegancia, porque en el féretro los muertos están peinados y maquillados y rígidos ahí acostados con las manos cruzadas o extendidas y fríos están los muertos y el color de la piel se va apagando y los ojos cerrados y los labios helados y la frente arrugada o depende la edad del muerto.
"¿entonces?"
Los jóvenes murieron y sus cuerpos ahí en la morgue fueron mostrados a sus familiares.
¿entonces?
La elegancia del suicidio no es elegancia en el siglo 21.

Fabián Ariel Gemelotti
(04/05/2020)

lunes, 4 de mayo de 2020

Vanos a norir

El último día

  (relato)

(f.a g.)

La cucharita con azúcar la metió en el café con leche y revolvió y sacó la cucharita y la dejó en un costado de la mesa y se tomó un trago del café con leche. Ely lo observaba desde el baño y salió desnuda y sus tetas temblaban de frío y su rostro angelical era precioso y Artor se levantó de la silla y fue hacia Ely y la agarró y la besó en los labios y Ely sintió calor en su cuerpo y Artor la soltó y volvió hacia su taza con cafe con leche.
"¿Vamos a morir?", "quizás", "estoy triste", "hoy es el último día", "¿vamos a morir?", "Creo que sí, porque los últimos días son para morir", "quiero que te desnudes", "hace frío", "pero vamos a morir y ahí hace frío, en la muerte hay frío", "pero todavía estamos vivos", "vamos a morir pronto", "quiero saborear mi café con leche", "dicen que mañana será un día sin humanos", "eso dijeron en el noticiero", "si vamos a morir quiero que me hagas el amor", "tengo frío y quiero saborear mi café con leche", "¿nos matamos o esperamos que la muerte llegue?", "como quieras, me da lo mismo", "podemos tomar veneno", "no compré", "ahorcarnos", "no tenemos sogas", "clavarnos un cuchillo en el corazón y hundirlo bien adentro hasta que reviente", "no... esa muerte es muy cruel", "esperemos el noticiero de las nueve".
Artor agarró su taza con café con leche y bebió y Ely se sentó en el sillón negro y se tocó abajo y se metió dos dedos en la vagina y los sacó y se llevó los dedos a la boca y lamió. Artor la observaba mientras saboreaba el café con leche.
"te amé mucho", "yo también", "tengo miedo Artor", "no temas, todos vamos a morir hoy".
Artor lavó la taza y limpió la mesa y fue hasta el sillón y besó la frente de Ely y se fue al dormitorio y Ely quedó ahí solitaria en la habitación y se levantó y su cuerpo era hermoso y sus tetas se movían y prendió la televisión y volvió a su sillón y se sentó y agarró el control remoto y puso una película de ciencia ficción. Ely estaba contenta, porque era el último día y su amado Artor estaba en el dormitorio y Ely sabía que Artor nunca la dejaría morir sola.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 2 de mayo de 2020

La hamburgueda

La revolución

(relato)

(f.a.g.)

Auriel se quedó mirando a la joven y la chica se quedó mirándolo. El tapaboca de Auriel era negro y cubría su rostro duro y sus ojos verdes miraban a la joven y la joven vio en esa mirada unos ojos que la devoraban.
-Me recuerdas una hamburguesa de barbacoa - Auriel extendió una mano y trató de tocar el cabello de la joven, y la joven retrocedió asustada.
-Está prohibido Uriel, ya lo sabes que no se puede tocar a nadie- Uriel agachó la cabeza y sintió escalofríos en el cuerpo y miedo a esa respuesta.
Un policía de la Guardia del Señor observó la mano de Auriel que quiso tocar a la joven. El policia hizo una seña y dos hombres de la Brigada de Blanco interceptaron a Auriel y le tiraron una soga y la soga hizo lazo en el cuello de Auriel y los hombres de la Brigada de Blanco tiraron de la soga y Auriel cayó al piso y lo arrastraron hasta un camión blanco sanitario y ya junto al camión hicieron un rodeo a unos metros de Auriel y le sacaron la soga de un tirón. Y lo obligaron a incorporarse y a ingresar al camión sanitario.
Auriel se acomodó en el camión, un amplio espacio con dos asientos de madera y techo aislante y un respirador al fondo. Auriel sintió terror, tuvo mucho pero mucho miedo. Se comentaba que los infractores a la Ley del Señor eran derivados a un lugar muy feo y tenebroso. Auriel sintió pánico y se sacó el tapaboca porque quiso tocar su boca y al instante de sacarse el tapaboca sintió un golpe en el rostro: una mano mecánica salió de algún lugar y lo golpeó y vio Auriel cómo la mano subía hasta el techo del camión y desaparecía escondiéndose en lo invisible de la baja intensidad de luz de ese camión sanitario. Auriel se puso el tapaboca y la sangre le chorreó y sintió que se ahogaba y fue empujado por dos manos mecánicas que salieron no del techo sino de otro lugar que Auriel no pudo darse cuenta, y fue empujado hasta el respirador y varias manos mecánicas  lo sujetaron y le colocaron el aparato de Respirar en la cabeza y el aparato limpió su sangre y Auriel pudo respirar bien y ese ahogo producto del golpe desapareció en un placentero sueño de placer y Auriel quedó dormido ahí con el aparato cubriendo su cabeza.
Auriel en ese sueño pudo soñar algo placentero. Auriel se vio sentado en una silla y una bella joven desnuda traía en una bandeja una hamburguesa con picantes y una cerveza en lata y la joven dejó la bandeja en una mesita y apoyó sus tetas en los labios de Auriel y la lengua de Auriel lamió esos pezones gruesos y después subió con la lengua y dejó toda la saliva en las enormes tetas de la joven. Auriel apartó a la joven con las manos y la joven se fue rápido y el culo de la joven era bien redondito y Auriel sintió deseos y su pene se puso duro. Y un hombre de negro le dijo a Auriel que tenía que elegir entre esa joven o la hamburguesa con picantes. Y Auriel eligió la hamburguesa porque sentía mucho hambre y porque extrañaba las hamburguesas con picantes, y el sueño era muy real pero a su vez Auriel se daba cuenta que esa realidad era un sueño. Y Auriel agarra la hamburguesa y se la mete en la boca y siente que una mano le quita la hamburguesa de la boca y despierta de su sueño y se abre la puerta del camión sanitario y el respirador asciende al techo y Auriel ve a muchos hombres con trajes blancos y lo obligan a descender y Auriel desciende y lo hacen caminar hasta un edificio rosa y lo hacen entrar y lo hacen entrar a una habitación. Auriel y su nuevo tapaboca están ahí porque le dieron uno nuevo al bajar porque el otro tenía sangre y este tapaboca nuevo era marrón y un marrón color tierra de descampado. Y Auriel en la habitación se sentó en una silla, se sentó porque lo obligaron y los hombres que lo llevaron hasta ahí estaban a una distancia prudente y Auriel sentía miedo de ver a esos hombres con tapabocas de color negro con un dibujo de un dragón. Y se abrió una puerta y un hombre alto apareció e hizo una señal con las manos y los hombres del tapaboca negro con el dibujo de un dragón se fueron y cerraron una puerta blanca y la habitación parecía enorme y ahí el hombre alto se sentó frente a Auriel, manteniendo una distancia prudente, esa distancia que todos debían obedecer.
-Me llamo Rodolfo - el hombre alto lo miró a Auriel y tenía un tapaboca que cubría su rostro dejando ver unos ojos negros penetrantes.
-¿Qué hago acá? - Auriel pregunta la pregunta que todos hacen al hombre alto cuando están sentados en esa silla en esa habitación.
-Infrigió una Ley. Usted sabe que no se puede acercar a nadie y menos tratar de tocar a alguien.
-Es mi esposa.
-No se puede.
-Su pelo nada más.
-No.
-Soy un fiel servidor del Señor.
-Tendremos que proceder por su falta.
-No hice nada malo.
-Transgredió la Ley.
-No quise hacer eso.
-Vamos a proceder .
-¿Qué van a hacerme?
-Lo vamos a reformar y saldrá de acá obediente.
-Soy obediente.
-Mire Auriel...
-¿Cómo sabe mi nombre?
-Sabemos todo de todos.
-Tengo miedo.
-Le voy a explicar Auriel, acá costó mucho lograr este mundo de igualdad y orden. ¿Usted sabe cómo era esto antes que el Señor lograra la revolución del orden?
-Vivíamos en la desigualdad y los ricos eran ricos y los pobres muy pobres. Yo sé que el Señor logró la igualdad.
-Auriel, el mundo se estaba desintegrado y tuvimos que ordenarlo y crear una nueva humanidad.
-Ya lo sé, yo participé de esa revolución del orden.
-Auriel antes de esta humanidad todos nos tocábamos y vivíamos en un mundo de pecado capitalista. La gente comía hamburguesas con picantes, fumaba, tenía sexo con cualquiera, la gente no se lavaba las manos y lo que es peor había desocupación y nadie obedecía las leyes. Y nosotros hicimos la revolución y la gente dejó de consumir drogas y de fumar tabaco y de comer hamburguesas con picantes. Y terminamos con la desocupación. Y aplicamos un salario universal y una moneda única y obligamos por amor a la humanidad a que nadie se toque, porque tocar a otro es traer la enfermedad a la piel. Y los matrimonios lograron la felicidad con el sexo virtual, y logramos que no haya enfermedades y que todos gocen con la masturbación universal.
-Es el virus, por eso dejamos de tocarnos -Auriel lo dijo convencido, era un fiel ciudadano del orden.
-Auriel usted es inteligente.
-Yo soy obediente no quise transgredir la Ley.
-Usted quiso tocar el pelo de su esposa.
-No lo toqué.
-Quiso y eso es lo mismo que tocarlo. Y si permitimos que la gente piense y quiera tocar de vuelta a alguien la revolución se terminaría.
-Pero estábamos en la calle solos, nadie nos miraba. Me tenté pero no lo toqué.
-Las cámaras ven todo Auriel. Nosotros vemos todo. Tuvimos que poner cámaras para observar a la gente y quienes transgreden la Ley son culpables y deben ser reformados.
-Soy obediente.
-Auriel el mundo se desintegraba, había crimen, prostitución, gente hambrienta y nosotros logramos igualar y creamos este nuevo mundo del orden.
-Pero soy obediente y nada quise hacer.
-Auriel yo era maestro de escuela y enseñaba Historia y a nadie le interesaba. Yo sufría Auriel. Y vino la revolución y destruimos todos los libros inmorales capitalistas. Y destruimos todo lo que sea pecado del capitalismo. ¿Y Sabe Auriel que era pecado mortal?
-La literatura capitalista.
-Muy bien, destruimos toda la literatura y voluntariamente la gente nos entregó sus bibliotecas y las quemamos en esa gran hoguera pública que purificó a la humanidad.
-¿Qué me van a hacer?
-Lo vamos a purificar.
-Tengo miedo.
-Auriel no tema, lo hacemos por el prójimo, porque el prójimo es más importante que usted y que yo.
-Soy inocente.
-Auriel sabé por qué no puede tocarse la gente.
-Por el virus.
-Auriel el virus es un pretexto, algo que ocurrió e hicimos creer que era mortal y llenamos la televisión de noticias del virus y asustamos a la gente y la gente nos agarró miedo.
-Pero es real el virus, por eso usamos tapaboca y no nos tocamos -Auriel estaba convencido del virus y era un fiel ciudadano.
-No nos tocamos Auriel porque tocarse es pecado y el pecado es el vicio del capitalismo.
-¿Qué van a hacer conmigo?
-Auriel queremos un mundo de igualdad y de orden y de bienestar. Nada más. Nosotros amamos a la libertad y vamos a luchar por esa libertad y quien transgreda la Ley debe ser purificado.
-Soy un buen hombre, no quise transgredir la Ley. No toqué a mi esposa.
-Uriel si un ojo te hace transgredir la Ley, debe ser extirpado porque la Ley no puede ser quebrada. Y si tu mano quiere tocar y ser inmoral debe ser purificado el cuerpo, porque somos la revolución. Toda revolución se basa en la obediencia para que haya igualdad.
-Yo soy obediente.
-Uriel su mano y su conciencia están contaminadas. Usted quiso tocar a su esposa. Debe ser purificado. ¡Uriel!!!, extienda su mano pecadora -Uriel extendió la mano y el hombre alto la observó.
El hombre alto se levantó y fue hasta un armario y abrió una puerta y sacó un hacha y fue hasta donde estaba el brazo extendido de Uriel y se colocó a prudente distancia y levantó el mango del hacha y en un golpe certero cortó la mano pecadora de Uriel. Y el filo del hacha se llenó de sangre y una mano mecánica descendió del techo y curó y vendó la mano de Uriel.
-Uriel, usted es hijo de la revolución de la igualdad. Ya puede irse, el dolor del corte no durará mucho. La mano mecánica le aplicó una droga eficaz y no corre peligro de nada.
-Gracias por purificar mi carne. Prometo no pensar en tocar más a nadie.
-Uriel, recuerde que bienaventurados los ciudadanos de la nueva humanidad porque de ellos es la revolución de la igualdad.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 3 de Mayo 2020)

viernes, 1 de mayo de 2020

La bella

La muerte te llegará pronto (relato)

(f.a.g.)

El vaso de agua está sobre la mesita de luz y acomodo las sábanas y la frazada y la almohada y la luz de la lámpara ilumina tenuamente el libro que estoy leyendo y suena el teléfono y es Ella "estoy cansada", "ya pasará", "pero ya hace un año que estamos así", "ya pasará" y cuelgo el teléfono y es el teléfono antiguo porque los celulares fueron prohibidos hace una semana y el teléfono viejo volvió a tomar vida en esta vida que ya no es vida y estoy con esa luz que ilumina un poquito.
Todo empezó un día de marzo y primero el virus y el aislamiento y los tapabocas y los lentes negros y las botas negras y el traje negro y primero te dejaban caminar a comprar alimentos sin tapaboca y después con tapaboca a la almacén y a la verdulería y después obligaron a usar lentes y a los dos meses repartieron el traje negro casa por casa y un día dijeron que los celulares transmitían el virus y pasaron por los domicilios y uno tenía que tirarlo en una bolsa de consorcio y un día no dejaron salir más de los domicilios y te dejaban el canasto con comida en la puerta de tu casa y después pasaban todos los días y uno tenía que tirar lo que ellos ordenaban y fui tirando mis libros viejos polvorientos y mis cosas y así mi casa fue quedando vacía y estaba todo el día limpiando porque pasaban a controlar limpieza y te llevaban y te llevan y ya no sé distinguir qué día y hora es.
Estoy en la cama y me bañé ocho veces y desinfecté el libro y lo estoy leyendo y es el libro que reparten casa por casa y el libro habla del virus y es obligación leerlo y por la mañana pasarán a preguntar unas cosas y te toman lección y si no sabés nada del libro te pueden llevar y uno no sabe a dónde llevan a la gente.
Suena el teléfono y levanto el tubo y es Ella "¿Cómo era un beso de lengua?, me olvidé y quiero soñar con un beso", "ya pasará", "pienso en vos y tengo miedo de no verte más", "ya pasará" y cuelgo el teléfono y estoy triste y estudio el libro "Lección Diez: el virus en su variante nueve puede contagiar por los ojos, si tu ojo llora mucho llama al médico en forma urgente o será reportado al Campo de Reformación Ciudadana" y sigo leyendo y ya me aprendí la lección.
Y me quedan algunas cosas en una caja y pienso qué me queda y me acuerdo del arma negra y me levanto tranquilo y pienso y estoy llorando y veo el rostro de Ella en un sueño de mugre y siento ardor en los ojos y tengo miedo y abro la caja y veo polvo y suciedad y meto las manos y estoy sucio de tierra y estoy feliz al ver el arma negra y miro y está cargada y me meto el caño en la boca y no me decido y suena el teléfono y debe ser Ella.

Fabián Ariel Gemelotti