sábado, 5 de enero de 2019

La plsya

La playa (por: Fabián Ariel Genelotti)

(Novena)

"hola Pepe", "hola Miguel", "mucho tiempo sin vernos", "desde el 2009", "¿qué es de tu vida?", "más o menos, me separé de la bruja", "¡no lo puedo creer!!!", "Y sí ya no iba más", "¿y ahora estás solo?", "no tanto", "contame por favor", "estoy saliendo con una morocha de 23 años", "¡no seas guacho!", "La conocí en un negocio", "contame guacho, dónde dónde dónde", "trabaja en una heladería", "igual que mi nena", "¿qué nena?", "mi hija la Pepita. Vos haces años que no la ves. Ya es una mujer. No tiene novio, es una santa la nena", "oh!!!", "pero debe tener un noviecito por ahí porque siempre aparece con perfumes. Los hombres regalan perfumes", "oh!!!!", "mi nena es una santa. Y vos viejo verde con una pendeja, siempre fuiste un capo. Jajaja", "¿en qué heladería trabaja la Pepita?", "en la de calle Pellegrini, la de cerca de ese cine que cerró", "el Madre Cabrini", "ese... ese...", "bueno tengo que irme, algún día nos encontramos para tomar algo", "chau viejo pícaro, mi gran amigo". Y se van caminando los dos amigos en direcciones contrarias, la arena pica y pica. Un amigo piensa mientras camina: "mierda, ¿me estaré cogiendo a la Pepita?". Y el otro amigo también piensa mientras camina: "este hijo de puta, ¿se estará acostando con la Pepita?".

Fabián Ariel Gemelotti

La playa

La playa (por: Fabián Ariel Gemelotti)

(Octava)

Hoy a la mañana estaba sentado tomando cerveza en el bar de la playa, y una parejita de jóvenes a mi lado. Ellos hablaban y yo prestaba atención. Necesitaba una historia nueva, al matrimonio de viejos no los veía. Y me llamó la atención esta parejita y su conversación: "te amo Carla", "yo no te quiero más, sos un seco", "pero yo te amo", "no quiero a un seco a mi lado", "pero voy a trabajar este año", "¿de qué vas a trabajar boludo?, si sos un inútil", "mi papá me va conseguir trabajo", "tu papá es un viejo degenerado que me mira las tetas", "no digas eso de mi padre, es un buen tipo. Siempre laburó. Trabaja todo el día", "¿todo el día? Yo lo vi salir de un telo un día con una pendeja", "¿cuándo?", "del Gato Negro", "¿y vos qué hacías por ahí?", "unos mangos", "qué... qué... qué... ¿te hiciste puta?", "pero no boludito necesitaba plata para ropa y mi patrón me dijo que si quería ropa buena lo acompañe a probar el auto por Circunvalación", "¿fueron a coger? no me hagas eso", "pero no pajero, fuimos a probar el auto y pasábamos por el Gato Negro y salía tu papá en la moto con una pendeja", "no me digas esas cosas", "ya no importa, voy a dejarte porque sos un inútil y un seco. Necesito un novio con moneda", "me voy a suicidar mi amor si me dejás", "el mundo no pierde nada, sos un boludo", " me siento mal", "jodete por boludo", "estoy triste", "andá de una trola", "sos muy mala", "soy realista, y necesito un novio con plata, no un seco", "¿me dejás por eso?", "no solamente por eso", "¿¡¡¡qué hice yo!!!?", "todo mal, por empezar me chupás mal la concha. No sabés lamerla bien", "no me digas eso", "es verdad, lo hacés muy mal, y me cuesta acabar", "lo hago bien", "no... no... lo hacés muy mal. Mirá que otros tipos lamen mejor", "no me digas eso. ¿me engañaste?", "no eso dicen mis amigas, me cuentan y yo escucho". De pronto veo a un gordo de unos cincuenta años que se acerca a la parejita: "hola Carla", "hola Tano", "soy el patrón de Carla", "¿trajo la lancha Tano?", "claro, ahí está", "bueno, me voy con el Tano a las islas. Que la pases bien Jano. Divertirte y nos vemos en estos días". El gordo y Carla se van caminando por la arena y desaparecen de mi vista al instante. El joven saca una billetera rota y paga los dos cafés. Y se va por la playa solitario y triste. Lo veo alejarse con su figura musculosa y linda. Su cuerpo es armonioso en esos pantalones viejos y en esa remera gastada. Yo sigo bebiendo mi cerveza y agarro el celular y me pongo a escribir esta historia.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 4 de enero de 2019

La pendeja

Sigo con el matrimonio de sesenta y pico. Me pegó esa pareja. Me inspiran para escribir. Ahora estoy en la cama con mi computadora y los recuerdos del día afluyen desordenados a mi memoria.
A eso de las siete de la tarde la mujer se levanta y le dice al esposo que se va al baño a defecar. Al minuto un hombre de la misma edad de sesenta y pico aparece caminando por la playa. Una jovencita lo acompaña: "cómo andas Luciano", "bien, con la gorda que se fue al baño", "me vine a la playa con mi hija", "la nena está grande", "hoy cumple 18 años", "pensar que yo la tuve en brazos", "un año menos que Martita", "me voy al agua", "yo no papá me quedo acá con Luciano", "¿todo bien Daiana?", "sí, un poco agotada", "es el sol", "no, es mi papá", "no seas mala", "es muy celoso", y desde el agua el padre saluda y mira a la hija conversar con Luciano, "es tu padre", "me duele el cuerpo", "tenés un moretón en la espalda", "es un beso de mi novio", "y...y... y...", "anoche me lo hizo y me duele", "decile a tu padre", "ya lo vio", "¿y qué dijo?", "que no me deje hacer chupones en la espalda", "pero... pero... pero...", "Es un degenerado Walter, me agarra y me mata", "pero... pero... pero...", "le gusta ponerme boca abajo y morderme las nalgas y la espalda", "es un violento", "no... no... es muy dulce", "pero te muerde", "me gusta que me muerdan", "pero... pero... está mal eso", "yo gozo mucho", "no digas eso nena", "se le está subiendo el pantalón Luciano", "no digas eso nena", "usted es un viejo verde", "no digas eso nena", "me molestan los viejos verdes. me miran con deseo. miran mis tetas y mi culo", "yo no soy asi", "pero se le paró", "no hija", "tiene hinchado el pantalón", "no hija", "no me niegue que usted es un degenerado", "no nena", "tiene un bulto grande veo", "no digas eso querida", "viejo salame". Y el padre regresa del agua y lo ve al amigo agitado y nervioso: "¿pasa algo?", "nada, estoy preocupado por mi mujer que tarda mucho en el baño. Se fue hace veinte minutos", "habrá encontrado un pendejo por ahí. Jaja", "no digas eso", "y sí a las viejas le gustan los pendejos", "no digas eso", "mi hermana tiene un novio de treinta", "no digas eso", "y bueno, la nena siempre dice que Martita es su mejor amiga y que vos sos un tipo serio", "gracias". Y aparece la mujer y le da un beso a la chica y otro al padre. Y padre e hija se despiden y se van caminando por la arena: "viste viejo esa pendeja tiene un chupón en la espalda", "no digas eso", "la pendeja es calienta pijas", "no digas eso", "yo ya me quiero ir".
Y escribo este relato inspirado en esa pareja de sesenta y pico. Y pienso qué duro es llegar a viejos.

Fabián Ariel Gemelotti

La hija

Estoy recostado en la cama y me pica la espalda por el sol. Leí dos horas a Stoker y los recuerdos del día vienen a mi memoria. Siempre fui muy observador, me gusta observar a la gente. Se aprende mucho y me dan condimento para mis relatos. De la realidad sale la ficción literaria. De la ficción sale la realidad. ¿Hay límites para escribir? Creo que no los hay. Uno puede escribir sobre cualquier cosa, y esa cualquier cosas puede ser buena o mala. Eso no importa. ¿O sí importa? John Fante es uno de mis escritores preferidos, siempre me gustó ese estilo directo y melancólico y tremendo. Y esas historias turbias de personas simples. Me gusta mucho su libro "Echale la culpa al polvo". Esa historia de un hombre que está enamorado y no se da cuenta de ese amor hasta que pierde a una mujer con la cual nunca tuvo sexo, me fascina. Bukowski decía que John Fante era un genio. Bukowski me gusta mucha. Hace años que no lo leo, unos veinte años. Todos sus libros están apilados en un rincón de mi casa, juntando polvo, y tristes esperando ser leídos nuevamente. El polvo en el libro es muy triste. Me gusta Carver, esa impronta clara y su libro "¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?" Esos autores me formaron y me dieron un estilo en mi escritura. Me gusta Borges y me gusta mucho Sarmiento. Creo que son los dos escritores más grandes de Argentina. Me gusta mucho Alejandro Dumas y Julio Verne. Y Salgari me apasiona. Amo a Salgari. Amo a Miller y sus trópicos. Amo Lolita de Nabokov. Y amo mucho a Salinger. Le regalé un libro de Salinger a una chica que quiero mucho y le gustó. Me gusta que le guste Salinger. Es una chica muy inteligente. Y me recuerda a otra persona. Salinger era la frutilla del postre de la escritura. Una vez me preguntaron como quien quisiera escribir y dije que como José Pablo Feinmann. Me gusta su estilo. Si tendría que elegir un escritor para aprender de su estilo lo elijo a él. Me he leído todo de Feinmann.
Pero tengo ganas de ficción. Así que acá termino lo real y me voy a la ficción.

Fabián Ariel Gemelotti
 

jueves, 3 de enero de 2019

Dracula

El horror y el terror

(ensayo)

(f.a.g.)

El terror no es lo mismo que el horror. Sentimos terror ante algo racional y que podemos palpar, como ser una bomba o la posibilidad del hambre. Decimos: "tengo terror". Pero el horror tiene otra explicación: parte de lo no palpable, de lo sobrenatural, de lo fantasmal. A fines del siglo 18 en Alemania nace la literatura gótica, ese estilo romántico donde los ambientes son polvorientos y en ruinas. Donde el horror es la trama, pero siempre termina en terror. Lo sobrenatural pierde sentido porque lo gótico explica todo desde la razón. Goethe fue un racional que en su romanticismo alemán crea una visión de racionalidad: el Diablo se presenta como un salvador y crea terror. Hay una moral muy grande en Goethe, y esa moral lo hace el literato más grande de la literatura alemana. Eleva al alemán como idioma del pensamiento y del estilo literario. Terror es sinónimo de razón en ese gótico romántico. Aunque Goethe no es considerado un romántico puro, me animo a decir que su obra es romántica y tiene un toque del gótico de la desesperación: "quiero amar y necesito ayuda para que me amen". Amor y desesperación serán la clave del romanticismo inglés y alemán.
Cuando Mary Shelley escribe en 1817 Frankenstein el gótico atraviesa por un periodo de la razón. El monstruo genial creado por una joven de 18 años rompe con los moldes literarios de su tiempo: se usa el terror a secas, no se parte del horror para explicar el terror. En pleno desarrollo de la industria capitalista, Frankenstein viene a decirnos que la ciencia y el capitalismo destruyen el ideario romántico del horror. El monstruo es una realidad creado por un científico. El capitalismo le da vida a la muerte. La muerte es vida en la obra de Shelley. La novela es muy criticada y no se comprende en su momento histórico. Pero con los años marcará a la Literatura: lo fantástico y sobrenatural será reemplazado por lo real.
Quería marcar el gótico para empezar este ensayo, porque el gótico es el molde que rompe con la tradición histórica de ver a la Historia desde lo sobrenatural y la leyenda. El siglo 18 rompe con este modelo de la Historia: el gótico parte del horror (lo sobrenatural) y termina en el terror( la explicación de la razón). Por eso es fundamental Goethe y Shelley para explicar este paso:  ven  lo nuevo, el capitalismo. El capitalismo es "la razón". Así lo verán los positivistas y así lo verá Marx. Hegel decía: "la dialéctica es palpable".
No sigo los lineamientos de manuales o tradicionales del análisis histórico. Voy por el atajo de la Historia.
Bran Stoker en 1897 pública Drácula. Es una obra que pone al monstruo como algo real, en un mundo aparente de fantasía. Stoker es hijo del gótico y del positivismo. Toma de uno el terror,  explicado desde el horror y de otro la ciencia positiva. De esa mezcla crea una obra maestra. Drácula tiene una historia real: el terror de un gobernante del siglo 15 de Transilvania, de Valaquia. Pero lo traslada al siglo del capitalismo. Drácula es el monstruo moderno que desde la ficción crea el terror de las sociedades capitalistas. El Empalador de Valaquia ahora es un ser real que chupa sangre. La muerte transmuta en vida por la sangre. El capitalismo es sangre. La sangre hace que el poder transforme la explotación en realidad palpable. Con Drácula nace el mito moderno: la vida es sangre y el terror es posible.
Jack el Destripador en 1888 en Londres sembró terror. Pero se lo explicó desde el horror. Jack era un resorte necesario para atemorizar a los barrios proletarios ingleses. El trabajador sentía miedo: de la casa a la fábrica y de la fábrica a la casa. Era 1888, pleno desarrollo de los Imperialismos en el mundo. La llorona en los pueblos y los satiros de Buenos Aires. El terror es el nuevo camino que usará el capitalismo para asentarse y explotar.
Si el terror es posible (de la literatura se toma esa impronta que servirá para generar terror en el explotado), ¿por qué el terror también es generador de revueltas? La respuesta está en Drácula: el demonio personificado en Drácula puede ser el elemento que acabe con la civilización (el capitalismo).
¿Y también lo terrorífico puede ser revolucionario?
En 1968 Romero filma El amanecer de los muertos. Ese filme tiene la respuesta: el capitalismo es vulnerable y la revolución es posible. El terror puede ser la solución. En el final del filme los monstruos (muertos vivientes) son humanizados: los que viven en el error son los vivos. Pero Romero aborda al capitalismo desde la ficción; es lo ficcional elevado a análisis del capitalismo.
Terror no es lo mismo que horror. No creamos siempre que los dueños de la información y del conocimiento tienen siempre la verdad. Pero la verdad de ellos es la verdad que predomina. Mientras más poder tienen los medios más fácil es la explotación y la alienación.
La revolución no será posible en el siglo 21. Es el siglo de los medios y el sometimiento y la nueva explotación; el desempleo creará una nueva clase social. Surge en el siglo 21 una clase de desclasados alienados por los medios, una clase nueva sin posibilidad de pensamiento y sin posibilidad de rebelión. Es el triunfo del capitalismo.
El coronavirus viene a poner nuevos lineamientos al pensamiento. El virus se mete en el cuerpo y mata. El virus es terror y horror. El virus se transforma en un elemento de control y en un asesino más cruel que Drácula. El virus viene a sintetizar el horror del capitalismo, el virus desnuda a la sociedad y la marca a fuego. El virus es el horror y el terror y el miedo que genera el virus es el miedo del siglo 21. La pandemia así se transforma en el ideal capitalista: control y explotación. El virus es la obra maestra del neoliberalismo, una sociedad que mata a los débiles y a toda la sobra no productiva del engranaje industrial: pobres, desclasados, vagos, inútiles, enfermos y viejos. El virus es el ideal capitalista del pos industrialismo. El siglo 21 se ha transformado en el ideal de la dominación del más débil.
Hitler ganó la guerra.

Fabián Ariel Gemelotti
(2020)

miércoles, 2 de enero de 2019

Bo

El Peronismo es nuestro y de nadie más

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

Argentina es un país donde el Peronismo creó abundancia. Creó prosperidad y estabilizó al asalariado y le dío un nivel de vida que nunca existió en otros países de América. Nosotros no somos Brasil ni Estados Unidos. Brasil y Estados Unidos tienen realidades diferentes.
La primera medida de Bolsonaro fue aumentar el salario mínimo un 8%. Trump en Estados Unidos lleva una economía rentable, con protección a su industria. La derecha en Brasil llega al Poder por el voto del pobre. El pobre y la clase media en América quiere gobiernos duros, que les de prosperidad. Las izquierdas fueron tapadas por los medios y Lula en la cárcel le puso un condimento a la derecha: ahora la derecha funciona en esos países. Brasil no es Argentina. En Brasil hay mucho hambre y mucha inseguridad. Bolsonaro apuntó a eso. Prometió y salió con el discurso de mano dura. Trump en Estados Unidos igual, y ese odio al mexicano y al latino de la clase media lo llevó a la Presidencia. En Argentina Macri prometió todo, y no pudo cumplir nada. Argentina es un país pobre, pero acá la pobreza es ideológica. La clase media venía de la abundancia y esa abundancia le creó un odio mental a los gobernantes distributivos. Acá el pobre quería dejar de ser pobre y ganar el Quini 6, y Macri prometió el Quini. La clase media acá piensa en el auto y la abundancia. En Brasil piensa en salir de la miseria. Recién ahora se ve pobreza extrema, una pobreza que es hambre. Nunca hubo hambre en Argentina. Acá somos emergentes, somos un país que el mundo no necesita. Acá ajustan y ajustan porque la clase media y el pobre no reacciona, tiene esperanza de salir de pobre, y que esto es pasajero. La pobreza no tiene techo, porque el ajuste es sin techo.
Acá no somos Brasil ni Estados Unidos, acá vamos derecho al hambre sin fronteras.
La pregunta sería, ¿la clase media ya tiene hambre o le queda resto para resistir el ajuste?

Fabián Ariel gemelotti

lunes, 31 de diciembre de 2018

La patria es el consumo

LA PATRIA ES EL CONSUMO (CIVILIZACIÓN O BARBARIE)

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

(CUARTA PARTE, SEGUNDA Y ULTIMA PARTE DE LA CUARTA)

Oligarquía, siempre la oligarquía tuvo la manija en el país. Esa clase ociosa dueña de nuestros presentes y futuros. Ya hemos visto mucho en este ensayo. Un poco desordenado. Es un ensayo, y el desorden es parte del orden en el pensamiento. El ensayo es pensamiento, no hay una verdad absoluta en los ensayos. Ni tampoco nos interesa esa verdad autoritaria que muestran los manuales escolares de Historia. Bueno, ahora se abordará lo que falta de esta cuarta parte. Se dividió en dos, y ya verán el por qué. Cuesta mucho llegar al presente, llegar a lo que estamos viviendo en este 2018/9. Hay que desgranar la Historia, limarla y sacarle lustre. Se escribe desde el conocimiento, pero también se escribe desde el pensamiento. Las dos cosas van unidas.
Sebreli es un ensayista único. Hijo de proletarias llega a la escritura desde las clases expoliadas. Al igual que Sarmiento, no comprende lo popular. Ese odio a todo lo popular está volcado en su obra; obra exquisita y quizás de un estilo sarmientino en su impronta. Sebreli desgrana el mito, para él el Peronismo nace del mito. Perón para Sebreli era un fascista, un gran constructor de idearios populares. Sebreli dice: "Perón se asienta en el poder con el mito del héroe, porque el 17 de octubre es el primer mito popular del siglo 20". Para Sebreli Perón conduce un rebaño hacia la tragedia (sic). Sebreli escribe Los oligarcas desde el pensamiento de Echeverría. Los dos son hijos del intelectualismo de Mayo. Si para Echeverria la "civilización " era "violada" por "la barbarie", para Sebreli "con Perón triunfa la barbarie". Sebreli construye un ideario filosófico que será las bases de cierta izquierda y de cierta derecha. La derecha actual tiene mucho de Sebreli.
José Pablo Feinmann dice del peronismo: "Perón incorpora al desclasado al reparto capitalista". Y agrega: "Sin Peronismo no hubiese surgido el pensamiento de izquierda en Argentina". Para Feinmann sin Peronismo la torta nunca hubiese sido repartida en el pueblo. Perón reparte y crea una clase social que recibe los beneficios de la acumulación capitalista. El Peronismo para Feinmann "es reparto y dignidad", mientras que para Sebreli "es la construcción del héroe mitológico que usa a la clase expoliada en beneficio propio". El pensamiento de Sebreli lo toma la izquierda y lo hace propio. Por eso escuchamos a la izquierda siempre decir: "el Peronismo reparte mucho", y la derecha también piensa igual. En Sebreli tanto la izquierda y la derecha se unen en la misma crítica al Peronismo. Cuando se habla de "izquierda" no se está hablando de "izquierda", porque izquierda es otra cosa. Y no hace falta explicarlo. El Peronismo es la izquierda, no la llamada "izquierda".
El Peronismo pone al sujeto hombre en el entramado social, le da identidad y lo hacer respetable para la sociedad. Sin Peronismo el asalariado sería un esclavo a tiempo completo. El Peronismo crea tiempo libre y ese tiempo libre lo hace pensar al asalariado.
El golpe del 55, aplaudido por "la izquierda hija el pensamiento oligarca", es tratar de eliminar ese estado de reparto, para volver al viejo orden oligarca de acumulación sin reparto.
Y acá finalizamos esta cuarta parte. Y se viene la quinta, y ahora sí hablaremos de Kirchnerismo y de los 90. Veníamos prometiendo este tema, y es hora de cumplir.

Fabián Ariel Gemelotti.