La insoportable "realidad"
(f.a.g.)
Hoy ni ayer se recolectó la basura de los contenedores en gran parte de la ciudad. ¿Es culpa de los recolectores? Hemos puteado a los recolectores, porque Rosario es una mugre. Es Navidad y los peligros de la basura en las calles son graves. Plena pandemia y las infecciones están ahí a la orden del día. Pero hay un solo culpable acá, y es el Estado que no reparte dinero para salarios. Y este paro y los paros de estatales de hoy se van a acrecentar en 2021. Los salarios sufrieron un ajuste brutal en 2020. El Gobierno se sostuvo con la pandemia, que fue su caballo de Troya para ajustar y hacer sus negociados políticos. ¿La cuarentena? Ya nadie respeta ni cree en el virus. El Gobierno Nacional cerró todo en marzo y paulatinamente fue abriendo todo en los meses sucesivos, presionado por el FMI y los industriales y el campo que quieren aperturas. Ahora se ha creado una esperanza; la vacuna es el otro caballo de Troya ante el descrédito y falta de ánimo en la población.
Inflación más caída brutal del salario más caos por un virus que nadie ya respeta el Gobierno necesita una "esperanza" para mantener al pueblo sumiso y que no salga a protestar a las calles. El pueblo argentino está vencido, cuatro años de macrismo lo derrotaron. El FMI lo sabe y presiona con la deuda. El Gobierno está decidido a pagar a los acreedores a costa de ajuste y ajuste. El pueblo vencido no tiene reacción, no puede responder colectivamente. Hay un proceso histórico de derrotas tras derrotas y el Gobierno maneja lo medios que están todo el día bombardeando con la vacuna. En Europa una segunda cepa más potente está haciendo estragos. Los europeos cerraron fronteras. Acá abrimos y abrimos y crecen los contagios. El FMI necesita aperturas y contagios para que la vacuna cumpla su rol farmacéutico. La lucha con los laboratorios ingleses y rusos fueron las noticias que alimentaron la TV, las redes y los diarios. Se necesita crear "esperanza" pata ajustar, y contagios masivos para crear desesperación en la población. La desesperación se nutre de la esperanza. Acá la esperanza cumple una función de control social.
El 2021 pinta mal, donde los gremios van a parar y parar. Al estar la CGT y la CTA con el Gobierno se vienen paros sectoriales. Un país quebrado anímicamente y donde cada sector actúa sin responder a lo colectivo va a traer angustia y apatía. El salario va a ir perdiendo poder de compra y así van a venirse paros del transporte y de sectores postergados.
Ante un país quebrado en su fuerza de lucha y quebrado en su ánimo poblacional no queda otra que caos y desorden de clase. Los pobres serán cada día más pobres. Y los trabajadores cada día menos salarios. Un país endeudado y presionado su Gobierno y un Estado que gobierna con los medios puede dar como resultado (a la larga) estallidos sectoriales y no colectivos. Estallidos que serán reprimidos y justificados por el Estado con los argumentos del "progresismo" servil al FMI.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 24 de diciembre de 2020, una y media de la madrugada)
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