Cuando se está corrigiendo textos no se puede escribir escritos nuevos, no hay tiempo para amigos, mujeres y otros placeres de la vida. Corregir es corregir, poner toda la energía ahí. Nada de perder el tiempo escuchando a otra gente.
Pero me preocupa el país y me preocupa mucho. Me preocupa mi bolsillo y mucho. Veo un país totalmente quebrado, desilusionado, roto en sus estructuras de clase. Veo un país que no tiene salida y que vamos a estar cada día peor en dinero. Veo una inflación que se come nuestro salario. Veo congelamiento salarial y veo a sindicatos entregados y funcionales al Poder. Veo gente en la calle comiendo de la basura. Veo a fanáticos que defienden la pobreza y el congelamiento de los salarios. Esto que está pasando ya lo anticipé en mis escritos durante el macrismo, la deuda que nadie combatió y una oposición a Macri frágil, débil y cobarde y tibia y obsecuente. Veo a un Presidente cobarde, mala persona, funcional al FMI. Veo tanta mierda en la gente que siento asco de todo. Siento un asco muy grande de lo que estamos viviendo. Siento vergüenza de este Gobierno y siento sobre todo tristeza porque vamos a estar muchísimo peor de lo que estamos.
Pero corrijo y corrijo mi novela (ya es una obsesión esa novela que busca la perfección) y me meto en mi novela de terror y le meto pata y pata. Escribir y leer son mis pasiones, todo lo demás es alienación y muerte.
Mujeres, eso es otra pasión. Mujeres para calmar la ansiedad de vivir. Vos sabés que te quiero, y que sos mi concha preferida.
Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 06 de diciembre de 2020, dos y media de la tarde)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario