miércoles, 15 de enero de 2020

Acoso

El bullying, el acoso laboral y el abuso a la mujer

(f.a.g.)


No tengo TV, no miro noticieros ni escucho radio.Tampoco leo periódicos hace tiempo, salvo suplementos literarios. Y los muros de Facebook cada tanto los recorro, no me interesan para nada. Pero a veces si estoy en un bar o en casa de mis padres veo algún noticiero. Un reflejo, un pantallazo veo, no me gusta imponer mis cosas y decir que no quiero verlo. No me interesan los medios masivos, me aburren y me roban tiempo para leer y escribir y otras cosas importantes de la vida. Pero ayer en un bar escuchaba un caso de "acoso" y "abuso a una moza". Cosa desagradable, odio a los abusadores y a los acosadores. La mujer es víctima de abusos y acoso constantemente. Algo que crece día a día, pero el abuso y el acoso laboral siempre existió, pero antes se tapaba, ahora se ha tomado conciencia y salen a la luz. No creo que sea por los medios, que tienen un goce perverso en mostrar a la víctima; creo que la conciencia viene por la igualdad sexual entre hombre y mujer, una igualdad que favorece a ambos. Y los acosadores quedan en evidencia, porque el sexo actual potencia esa igualdad que favorece la comunicación.
Escuchaba ayer que una moza fue manoseada por el dueño de un restaurant y los compañeros de trabajo le dijeron a la chica al verla llorar: "si te tocó es porque te gustó". La complicidad de los compañeros es peor que el abuso en sí. Una cosa que roza el bullying laboral es ser cómplice del abusador. El dueño llama a la chica a su oficina y le mete la mano debajo de la pollera y la chica lloraba y sus compañeros al escuchar los llantos se reían. Una cosa detestable y de abuso laboral/sexual. Este tipo de abuso es más común de lo que se cree. El trabajador está sujeto a miles de abusos de todo tipo: gritos, descalificación individual, carga laboral y abuso psicológico. Estos abusos son jerárquicos, porque el miedo a perder el trabajo anula la subjetividad y siempre hay complicidad de los compañeros de trabajo. La descalificación laboral es muy común en los empleados de comercio, en el estado y los docentes. Los bajos salarios, la carga horario y el miedo al despido son los factores que favorecen a que el abuso tome forma. Un empleado de comercio gana $24000, o sea sobre una inflación del 45% ese empleado es excluido del sistema capitalista. Un docente ronda los treinta mil pesos, lo cual lo excluye de todo. Bajos salarios, inflación y desempleo favorece que patologías de perversión tomen forma. Pero también hay otros motivos: la autoridad, o sea las jerarquías laborales favorecen el abuso. Generalmente los gerentes de empresas o personas con cargos importantes llegan a esos puestos porque tienen ciertas características de perversión, de autoritarismo y en vez de primar el liderazgo y la igualdad las empresas buscan estas patologías para someter al trabajador.
Es un tema muy difícil, que si bien está legislado, las empresas pueden eludir la Ley con la complicidad del conjunto laboral. El miedo al desempleo con las políticas de saqueo del menemismo y el macrismo acrecentaron el bullying el abuso. Y las perversidades y goce de los medios masivos también favorecen en cierto punto estas patologías psicológicas. El bullying es la peor forma de descalificación laboral. Si bien esta palabra surge en el plano escolar, es casi del mismo modo manifiesta en los empleos y en la vida cotidiana. El bullying es anular la subjetividad de alguien mediante el rechazo y anular a esa persona en la vida civil. Hay bullying en todos los órdenes de la vida, y es una de las causales de suicidios.
Lo de esta chica abusada por su patrón seguramente no será sancionado con severidad, porque no hay abuso deshonesto sino abuso, y es muy raro que haya una sanción al patrón. Pero la chica quedó con consecuencias psicológicas que le marcarán su vida. En lo psicológico este tipo de abuso es igual al abuso deshonesto, pero la sociedad hace la diferencia. Un grito, un insulto y un piropo mal intencionado es un abuso con consecuencias en la siquis del receptor de esa descalificación. Y los compañeros cómplices de este abuso de la chica serán los cómplices con nombre y apellido de las complicidades cotidianas de la gente que mira y goza y no hace nada por el compañero.
Es una sociedad la actual muy destructiva. Una sociedad que destruye a los trabajadores, a la mujer y a los pobres. Ser pobre, ser mujer y ser asalariado es ser víctima constante de los abusos del poder.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 14 de enero de 2020

Susana

Susana la tilinga

(f a.g.)

Susana Giménez es una tilinga con guita. Pero la guita no le quita que sea una tilinga. Todos se preocupan por lo que dijo del gallinero, pero a mí me sirve esto para hablar de la tilinga Susana. La setentona Susana es una típica mina de clase media alta, pero que no nació en la abundancia de la clase alta. La Susy es de clase baja que gracias a penes gloriosos y famas de Mary embrujada logró llegar a la fama. La Susy es una negrita teñida. ¿Por qué será que a las negritas les gusta ser rubias? La negrita mortadela siempre envidió a la rubia de verdad. Hay pocas rubias en el país, hablo de rubias blancas y rubio natural del cabello. Generalmente las rubias nacionales son negritas mortadela que se creen blanquitas y son negras. Eso pasa con Susana, una señora que se cree parte de las clases dominantes y es simplemente una tipa que supo rodearse de penes gloriosos. Supo escalar socialmente gracias a virtudes amatorias. Susana nació morocha y negra, y las negras son lindas y muy deseables. Pero en este país de culos más rotos que de inteligencia e intelectualidad la negrita del barrio desea el shopping a la tienda del barrio. Es como el negro bien negro que anda en la cuatro por cuatro y sueña con ser un burgués. En definitiva es negro, y al Jockey Club no va a poder entrar por negro tilingo.
El medio pelo en el siglo 21 es un agrandado muerto de hambre. En un país con cuarenta millones de pobres y un macrismo que se llevó todo y un Alberto que sigue la política neoliberal y se prepara a ajustar a ciertos trabajadores y profesionales, es normal que el pobre se sienta identificado con el patrón, porque esa identificación lo hace sentirse menos excluido.
Hasta acá llegué con el escrito. Estoy comiendo. Y me río pensando en lo pelotudo que son muchos que siguen a Alberto, y sí, Alberto es lo que necesitan los tilingos para sentirse como patrones de la estancia.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 13 de enero de 2020

Popo

Popo (relato)

(f.a.g)

"Vamos a crear un país de la felicidad".
Golpean y abre la puerta el hombre alto y la mujer de tetitas chicas entra por la puerta que abrió el hombre alto.
"Un país sin pobres es un país que vamos a crear".
Los dioses juegan en el Olimpo y la mujer de tetitas mira y mira porque es una mujer que sabe excitar a los hombres.
"Mañana nace la nueva patria".
Un maletín con dólares ponen sobre la mesa y el hombre de bigotes toca la tetita y creo que tiene bigotes y no veo bien pero eso sí, el hombre alto que abrió la puerta no es el hombre de "bigotes".
"Dios, patria y venceremos".
Los pobres abajo y lloran y lloran y piden pan y la puerta está cerrada y no van a jugar.
"El bombo es para repartir".
La mujer de tetitas mira y mira y se siente un grito agudo y todos miran y son los pobres y piden pan y el hombre de bigote dice: "vamos a darles pan y abran la puerta para ir a jugar".
Un Mundo Feliz ha comenzado.
Abajo los pobres escupen y se amontonan para recoger el pan.

Fabián Ariel Gemelotti

X

X (relato)

(f.a.g.)

X camina y camina y se balancea y se endereza y mira y mira. X tiene el arma en la mano y está decidido a matar y matar y matará porque tiene que matar.
"Tenés que matar o te mataremos"
X sabe que tiene que matar y matar y va a matar.
"La concha de su madre, esto es una podrida vida mierda pura"
X camina y va y va y el arma juega en su mano izquierda.
"Vaya por calles con gente"
X es obediente y va por calles con gente. El arma de balancea y él también. Una mujer lo mira y X la mira y la mira y X camina y todos miran y un chico le hace "bum" con los dedos como si la bala iría al cerebro de X. Y X apunta al chico y dispara y el cerebro del chico explota y la sangre y los sesos y la madre grita y X apunta a la madre y dispara y le agujerea el rostro y la madre cae y está muerta porque está muerta y la gente huye y corre y X empieza a los tiros.
"Misión cumplida Señor. Todos los X fueron activados en el mundo y cumplen la misión".
Y en una oficina estatal un chico de once años maneja un computador y mira a todos los señores de traje y dice sonriendo: "me gusta, me gusta. Los X son un buen juego".
Ha comenzado la guerra.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 12 de enero de 2020

Qué estás hacuendo

¿Qué hacés?

(f.a.g.)

La lata de la quinta cerveza la pateo y cae por el balcón y miro para abajo y la veo estrellarse en el suelo. Suena el teléfono. -¿qué hacés?
-pateo una lata de cerveza.
-las latas no se patean
-ya cayó por el balcón y está ahí en el suelo, de acá la veo.
Y me corta y voy a la heladera y agarro otra lata y la abro y me tomo el líquido y pateo la lata y miro por el balcón y la veo caer muy cerca de la otra lata. Vuelvo a la habitación y siento náuseas y vuelvo al balcón y me arrimo a las rejas y vomito y el vómito cae al vacío y pedacitos de mondongo y salsa se estrellan en el suelo y el color  de la cerveza envuelve al vómito. Suena el teléfono.
-¿qué hacés?
De vuelta es Ella y quiere saber todo de mí.
-vomito la cerveza.
-sos un asqueroso.
-vomité por el balcón y cayó un lindo vómito y estoy viendo un pedazo de mondongo que cayó sobre la lata.
Y me corta y voy a la heladera y agarro otra lata de cerveza y tomo todo su líquido y agarro la lata vacía y la aprieto con las manos y queda achatada y la tiro al aire y la pateo y cae por el balcón y miro para abajo y la lata le da en la cabeza a un tipo pelado. Yo apoyado sobre las rejas y el tipo abajo me mira y me insulta.
- hijo de puta te voy a reventar.
No hago caso y voy a la heladera y agarro otra lata de cerveza y tomo el líquido y la pateo y cae por el balcón. Miro para abajo y la veo al lado de las otras latas, parece que tengo puntería. Me estoy meando y voy al baño y saco el pito y orino. No me lavo las manos. Suena el teléfono y atiendo.
-¿qué hacés?
-fui a mear.
-pelotudo mal educado.
Voy a la heladera y agarro otra lata de cerveza y tomo el líquido y la pateo y cae por el balcón y miro para abajo y la veo ahí y me divierte y me siento loco y triste a la vez. Prendo un cigarrillo y agarro el arma que tengo sobre la mesa grande. Y suena el teléfono y dejo el cigarrillo en un cenicero y tengo el arma en la mano izquierda, atiendo con la derecha el teléfono.
-¿qué hacés?
-me voy a suicidar.
-no digas pavadas.
Corta la comunicación y tengo el arma en la mano jugando en un movimiento hermoso. Me arrimo al balcón y miro para abajo y lo veo al tipo pelado y me insulta y me invita a bajar. Yo pienso qué hace ahí todavía o si se fue y volvió con toda su bronca. Apunto con el arma y lo bajo al tipo de un tiro. Veo su cuerpo balancearse y caer. Y suena el teléfono.
-¿qué hacés?
-maté a un tipo.
-¡pero si te ibas a suicidar!!!!
-la culpa es de la lata de cerveza.
-pelotudo.
Y pongo el arma en la mesa grande y voy a la heladera y agarro mi última cerveza y la abro y tomo el líquido y esta vez voy al tacho de basura y deposito la lata. Y me agarran ganas de cagar y voy al baño y me siento a cagar.
El ruido de los patrulleros me alegran y la cagada es placentera.

Fabián Ariel Gemelotti

La muerte del libro

La muerte del libro

(f.a g.)

Que se lee poco no es una novedad. Y que el libro va a dejar de ser un soporte de consumo, tampoco es una novedad. ¿Cuánto tiempo le queda al libro? No soy estadista, ni tampoco creo en las estadísticas ni me interesan. Escribo y estudié Historia y Derecho (y algo de Psicoanálisis alguna vez), no voy a hablar de las malditas estadísticas, que en definitiva responden a discursos de estado. Al libro le queda poco tiempo, de eso estoy convencido. Y también le queda poco tiempo (aunque creo que muy poca gente lee en la actualidad libros completos) a la lectura ya sea en el soporte que sea. Leer de una computadora en los 90 era una novedad, y se leían textos largos. Mi primer computadora la compré en 1997, y leía textos de Historia y Antropología. No había internet y al no haber esa forma de desviar al pensamiento y fragmentarlo, la computadora servía y las enciclopedias para ese soporte eran muy buenas y completas. Pero vino la internet, el Wassap, Facebook y no es un hecho casual que esas formas de fragmentación están matando al libro. Pero no es lo único, el libro agoniza también por otras cuestiones. La muerte del ocio, del valor de la lectura para simplemente estar tirado en una habitación leyendo, eso está muriendo. El ocio y la lectura van de la mano. Hay cuestiones políticas, económicas y de medios que contribuyen a la muerte del libro. Es un combo de muchas cosas, porque la Historia no es (solamente) un sinfín de acontecimientos y sucesiones de hechos; la Historia es algo mucho más complejo.
En los 90 Fukuyama habla del fin de la Historia y del hombre, lo habla desde su ideología neoliberal y su pensamiento al servicio de las políticas de estado del neoliberalismo. Fukuyama dice que la Historia de la humanidad ha llegado a la cúspide del pensamiento. No comparto esta visión, la Historia no tiene fin (de final), porque si finaliza la Historia finaliza el hombre como constructor de la Historia. Este pensamiento de que la Historia ha llegado a su final es el pensamiento que domina al mundo moderno, ya sea en la "derecha", en la "izquierda" y en el "populismo", los tres pensamientos que dominan el pensamiento actual. Si bien la Historia de la Humanidad siempre tuvo divisiones muy marcadas, la actualidad trata de dividirnos en "derecha" e "izquierda", "ateos" y "creyentes", "mujer" y "hombre" "azules" y "rojos" "Kirchneristas" y "macristas". Una finalidad política de las economías capitalistas actuales. Fukuyama logró imponer su pensamiento, y fragmentarlo y meterlo en todas las ideologías modernas. Si en la Edad Media a las brujas las mandaban a la hoguera y si los Iluministas en el siglo 18 hablaban del conocimiento como una totalidad del pensamiento; en la actualidad todo se relativiza y el pensamiento moderno "es el pensamiento del no pensamiento". El hecho de pensar y crear está desapareciendo y los medios masivos (TV, internet, Wassap, políticas de estado, etc) son los que piensan por la gente. La gente repite pensamientos armados, se nutren diariamente de las redes sociales y de la TV. Y repiten, ya no hay pensamiento propio. Eso ha muerto, y ese es el gran logro del neoliberalismo: la muerte del pensamiento propio, errado o acertado (eso no tiene importancia) el pensamiento creativo tiende a ir desapareciendo. No hace falta tanta teoría para darse cuenta de esto, simplemente haga un vistazo por los muros de Facebook y ahí va a encontrar al pensamiento fragmentado y repeticiones del discurso del "poder", todo con una finalidad: políticas de estado.
Al libro como soporte "masivo" le quedan muy pocos años. El libro como objeto no va @ desaparecer nunca, porque siempre va a haber una minoría que los va a coleccionar o leerlos por el simple afán de transgredir lo "establecido". Quizás dentro de cien años ya no exista el soporte papel, y el libro sea un "adorno retro" para recordar el siglo 21 o simplemente un objeto para gente muy culta y bibliotecas privadas. !Ojo!, esto no va a ser Fahrenheit 451 de Bradbury, porque no pasa por "persecusión" al libro y desaparición por "prohibición". Esto es mucho más "grave" porque el libro va a desaparecer por algo que vemos a diario: ya no hay interés en leer y leer está mal visto. El ocio, la lectura y mirar el techo de tu habitación con la mente en "nada" es "el pensamiento que ya no sirve" a los intereses del "pensamiento construido por los estados modernos".
No sé para qué escribo esto, si nadie lee textos largos. Pero no me interesa, sigo leyendo todos los días libros y sigo escribiendo todos los días aunque a nadie le interese mi pensamiento.
Leer es un placer. Y tirado en la playa leo una novela, y a mi alrededor todo el mundo con el celular en la mano en la mediocridad de Facebook. Pero yo escribo y subo a Facebook, ¿y por qué lo hago? Muy simple, soy de estos tiempos y uso para publicar los soportes de este tiempo aunque sepa lo que eso significa y que son vulgaridades alienantes.
En mis manos tengo a John O'Brien, su novela para disfrutar del ocio. Me gusta el ocio. Leer es un placer. Coger y leer, lo que más gusta de la vida.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 12 de enero de 2019)
Desde alguna playa de la Argentina.

sábado, 11 de enero de 2020

La soberbia

La soberbia

(f a.g.)

Tengo una amiga/novia que los padres son Testigos de Jehová. Una chica que conozco hace dos, años  y la quiero bastante. Buena mina, de muchos sentimientos. Pero no tan intelectual para mis gustos. Pero hoy me regaló un libro de los Testigos, dedicado. Mi primera reacción fue de alegría (en otros tiempos hubiese sido de desprecio), porque son gestos que valoro mucho. Uno que estudio Historia en la universidad, y se leyó todo le cuesta encontrar gente que haya leído tanto. Y esa formación te da soberbia, una soberbia que no sirve para nada, porque te aleja de las cosas simples y bellas de la vida. No es fácil estudiar Historia, hay que leerse todo. Y ese todo te aleja del mundo. Te encierra y te tritura la mente. Leer es lo más importante de ni vida, no puedo dejar de leer un solo día. No puedo dejar de comprar libros. Compro libros en Mar del Plata y en cualquier otra parte. Estoy tomando sol y abro un libro para hojear. Estoy con mi familia y pienso en los libros. Hablo con amigos y pienso en textos. Y no se puede vivir así, porque muy poca gente es así. Entonces uno ve a un Gobierno y enseguida le encuentra el defecto fundamental, y escribo contra Alberto y me creo enemigos y gente que se burla o te ignora. Ese es un defecto de los que estudiamos carreras humanísticas. Cuando hice Derecho, ya tenía mi titulo universitario bajo el sobaco. Tenía 23 años y caigo a la facultad de Derecho. Y veía todo superficial, gente inculta para mí que había leído todo. Y esa soberbia estúpida es una mochila que se carga toda la vida. Solamente me siento a gusto con tres o cuatro personas, que leen mucho y con las cuales puedo intercambiar teoría. La Teoría es el mundo del historiador, esa teoría que penetra en tu piel y te hace soberbio. Y estoy nadando y los libros son mi ilusión. Y estoy escribiendo y pienso en una novela que tengo acá a mi lado. Con el nene me siento muy buen. Sé que es una persona que me contiene. Con sus 22 años me pone límites y me río. El es lector también, se lo machaqué desde que tenía cinco años. Hoy le digo qué pensás de Alberto y me dice: "es mejor que Macri". Ahí me saltó el odio a Alberto y le digo que eso no. Y me dice: "pero es todo muy difícil ahora, pero la gente lo votó". No dije nada, nunca discutimos. Y lo respeto mucho, y siempre lo escuché y sigo sus consejos porque valoro su pensamiento. Y la novia me dice: "a mí no me gusta Alberto". Y es mi aliada y me río y mi madte quiere a este Gobierno y mi padre no. Y ahí me sale la teoría: "Alberto es un Macri disfrazado de peronista". Y me miran los cuatro y me dicen: "vos sos Peronista de chiquito por los abuelos". Y sí soy Peronista, pero siempre fui muy crítico del Peronismo(todos mis libros tienen alguna burla al Peronismo y a lo populachero). Y la verdad soy más anarquista que Peronista. ¡Es la teoría!!!! El Peronismo es un poco superficial y patronal (¿un poco?. Es la ideología del patrón casi digo). Y me callo y seguimos comiendo en familia.
Pero sí, la soberbia mata y te aleja de todos. Pero hay que bajar cada tanto para saborear los placeres de la vida cotidiana. No todo es un libro, pero todo está en los libros. Sin libros no podría vivir un minuto.

Fabián Ariel Gemelotti