domingo, 29 de septiembre de 2019

La ignorancia

Las jerarquías en la Argentina

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La Argentina es un país de jerarquías bien marcadas. En definitiva el mundo tiene jerarquías, pero acá lo que me interesa es hablar de Argentina. Ayer miraba por internet mientras estaba recostado en la cama y mi amiga se pegaba una ducha (miraba el culo de ella y miraba la pantalla de mi computadora), miraba la marcha de apoyo a Macri. Eran las ocho de la noche y jugaba Newell's y miraba tres cosas: el cuerpo de mi nueva amiga y el jabón que se lo pasaba por las tetas y el partido de Newell's y Boca y la marcha macrista (creo que fue de tarde, en internet se pierde la noción de tiempo y espacio y uno no sabe si es directo o repetición algo que está viendo). Veía a esos pelotudos que todavía apoyan a Macri. Gente grande de más de cincuenta años, esos son los que apoyan al macrismo, las generaciones frustradas de la Argentina. Los viejos de más de setenta años son muy jodidos en este país. En 2015 los mayores de sesenta años votaron a Macri y los mayores de cuarenta también. Hasta treinta y cinco años votaron a Scioli. O sea, Macri llega al poder con el voto de gente vieja, frustrada y ese discurso machista y católico retrógrado de la Argentina jerárquica. Natalli, mi nueva amiga después de dos meses de duelo por una gran amor que me ha dejado, me dice: "tenés muchos libros Fabi, yo nunca leí un libro entero". Bueno, ella tiene 19 años y no lee libros pero no es retrógrada ni macrista ni le interesa hacer la diferencia entre macristas y no macristas. Hacer la diferencia me interesa a mí, porque escribo y porque tengo lectura. Me gusta la gente joven, porque creo en la juventud del país. Pero los jóvenes también están quemados en el país: falta de oportunidades laborales, maltrato laboral al que tiene laburo estable y falta de acceso a la educación a los sectores de clase media baja.
La Argentina tiene estratos sociales muy bien marcados. Dentro de las clases sociales hay estratos. No se puede simplificar algo a las tres categorías básicas: clase alta, media y baja; porque dentro de cada clase hay estratos bien marcados. La clase alta es macrista, porque los valores del macrismo son sus valores de vida. No los culpo, ellos defienden sus intereses económicos. Sería tonto querer "cambiarlos". Aparte la clase alta es minoría, pero esa minoría concentra el mayor capital en el país. Dentro de los sectores altos hay mucha "igualdad" de pensamiento y uno los identifica fácilmente: muy buena ropa, casas de lujo, blancura en la piel y gustos caros y ese desprecio al pobre propio de los ricos del país. Después tenemos una parte de los "nuevos ricos", esa clase media que hizo una moneda durante el menemismo. Entonces la clase alta se empezó a llenar de morochos, y de vulgaridades (no porque sean morochos, sino porque llegan a clase alta con odio de clase a sus pares, o sea son los llamados culos rotos); un sector que odia al Peronismo pero que no es admitida en el Jockey Club por ser "morocha y negrita vulgar". A los ricos de alcurnia les molesta los nuevos ricos, porque "le quitan identidad cultural a su clase".
Después tenemos a los sectores medios, una clase social con mucha variante. El macrismo la está eliminando de a poco. Ahora hay poca clase media, y descienden a clase baja. La clase media es un concepto económico y cultural. Un maestro que cobre treinta mil pesos es clase media aunque no llegue a fin de mes. Un camionero que cobra cien mil pesos es clase media en ingresos, pero clase baja en nivel cultural. Entonces el maestro, que es un muerto de hambre, desprecia al camionero que cobra tres veces un salario docente. Ahí vemos una división de estratos en la clase media. El macrismo destrozó al sector medio, y cuatro años más de macrismo lograría "emparejar" al país en clases como en todos los países de América latina donde no hubo Peronismo; el Peronismo creó a la clase media y cierta igualdad dentro del capitalismo. El Peronismo dio accedo a la educación y refinó los gustos "del negraje" que puede tener el mismo celular que su patrón. El Peronismo creó una sociedad de goce, dio igualdad sexual: se mezclaron negros sobaqueros con blanquitas. Lamborghini los caracteriza en sus cuentos. Y Manuel Puig en sus novelas. Boquitas pintadas es una novela de "un negro de mierda" que se coge a una "blanquita educada". Manuel Puig era un excelente retractador de estratos sociales. Roberto Arlt también, y Florencio Sánchez otro genio en retractar jerarquías en Argentina.
Los sectores bajos también son jerárquicos. Hay "negros que viven en casas de chapa" y "negros que viven en la misma villa en casas de material". El de casa mejor llama al de casa de chapa "negro". Los dos son de piel obscura, pero uno discrimina al que menos tiene. La chica de barrio humilde que obtiene un título universitario discrimina a la otra chica que limpia casas o es empleada de un comercio de baja categoría. El pibe que vende merca y anda en una moto cara discrimina al pibe que labura en una fábrica. Todo es cuestión de moneda y la guita y los ingresos crean las condiciones del pensamiento de clase.
Natalli me ve escribir y me pregunta qué escribo. Le digo que escribo sobre el país. Se ríe y me dice con su sonrisa franca: "¿para qué tantos libros?"; "Amo leer", le digo. Y me dice: "leer, ¿para qué sirve leer tantos libros?"
Extraño todavía a mi último gran amor. Hace dos meses que no la veo. Extraño su blancura, su inteligencia y sobre todo extraño su nivel cultural. No solamente coger es importante para el goce de clase.
Mi nueva amiga es de piel "negrita". Hacia años que no estaba con "una negrita". Amigo lector no me tildes de "racista". No lo soy, pero me gustaron siempre mucho las rubias, porque las rubias son muy inteligentes y muy mimosas. Es una cuestión de clase.

Fabián Ariel Gemelotti

(Domingo 29 de septiembre de 2019)

sábado, 28 de septiembre de 2019

El

El saber se transmite por el semen
(Por: Fabián Ariel Gemrlotti)

La pendeja es una negrita, esas negritas sudadas que a los blancos y educados nos atrapan en algún momento de la vida. La conocí en la facultad, yo iba a almorzar al bar enfrente de Derecho: "¿hoy qué vas a comer?", la negrita siempre me miraba bien, provocando y tratando de levantarme. Yo iba con mi novia rubia y bien blanquita, una abogadita de 46 años, cuatro más que yo. La pendeja bsmboleaba el orto, un orto bien trabajado y lo movía cuando me daba la espalda después de servir la comida. Como decía, yo iba siempre con mi novia, y nunca podíamos entablar una conversación, la negrita y yo. La negrita me calentaba y no me dejaba dormir. Yo en esos tiempos tenía la cátedra de Procesal Uno. Y un estudio jurídico donde currábamos a los  incautos delincuentes que vendían merca. Todo es un arreglo, policía, estudio y delincuentes. La trilogía de la droga. Dejaba mucha guita eso, pero mi pasión era dar clases. Soy docente de alma. Mi novia la blanquita se fue de vacaciones a España y me dejó el terreno libre para levantarme a la negrita. Entro al bar solo, y la veo apoyada a la barra y veo lágrimas en sus ojos. Me arrimo y le pregunto qué le pasa: "mi novio me dejo"; "no te hagas problemas querida, ya lo vas a olvidar"; "noooo... lo amo". Eran la una de la tarde y ya me iba a mi casa desilusionado porque la negrita estaba enamorada y no me la iba a coger. Llego al estacionamiento y me subo a la camioneta y siento que golpean el vidrio de la ventana y miro y era la negrita: "por favor, ¿me lleva a mi casa"; "subí". Desparrama su cuerpo en el asiento y sus piernas delgadas me rozan. No digo nada pero encaro para la ruta a toda velocidad. Y meto la camioneta en un telo, y ella sinrie. Entramos a la habitación y estoy nervioso y ella se arrima y me toca el bulto y me besa el cuello y sube con su boca hasta la oreja y me la muerde: "hoy me vas a coger lindo". Suena el celular y era ni novia rubia que me llamaba de España. Me habla "bla bla bla bla bla", y la negrita se desviste al compás de la voz de mi novia, que yo había puesto el alta voz. La pendeja se arrima y me muerde y me lame la mano. Mi novia seguía hablando "bls bla bla bla". Y le corto la comunicación y me desvisto y me tiro en la cama. La negrita se acuesta a mi lado y me empieza a besar. Su lengua va de un lado a otro e ingresa a mi boca y sale y entra y sale. La aparto y prendo un pucho: "yo nunca leí un libro", me dice la negrita y la miro con ojos tristes y la beso. Se pone a llorar en mi pecho y agarro su cabeza y la voy bajando hasta mi pija. Me la chupa un buen rato y sus lágrimas bañan mi verga y mis huevos. Y me dice la negrita: "nunca leí nada, quiero que vos me eduques". Le digo que la voy a educar y se pone en cuatro patas. Y la penetro y le doy con toda mi alma. Acabo y ella acaba. Y nos recostamos y me abraza y la abrazo y me dice cosas lindas y yo también. Y le digo mirándola a los ojos: "el saber se transmite por el semen. Te voy a enseñar todo.". Ella se ríe y me dice: "yo quiero que me cojas nada más, no quiero educación. Recién te pedí que me eduques por decir algo". Y desde esa tarde la negrita sobaquera y rústica chupa pijas se transformó en mi fantasía y en mi amante. Yo un blanquito abogado he caído en la tentación.

Fabián Ariel Gemelotti

El saber

El saber se transmite por el semen

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En la playa estoy fumando y el sol golpea mi cuerpo. Son las once de la mañana y me estoy aburriendo. Soy Joaquín Piedrabuena, un escritor de folletines para revistas de amor. Me siento solo y angustiado, y el mar me abruma. El sol penetra y la gente pasa a mi lado sin mirarme. Tengo setenta años y veo que la muerte se me acerca, tan cerca la veo que las lágrimas derrochan en mi rostro un suspiro de amargura. La veo pasar, joven y solitaria. La observo sentarse en la arena y me levanto de la reposera y me arrimo a ella: "soy Joaquín Piedrabuena"; "yo soy Milagros, ¿usted es de Mar del Plata?"; "soy de Quilmes"; "quiero un trago"; "lo que gustes Milagros". Caminamos

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Al kirchnerismo

Al Kirchnerismo le falta una gran novela de la picaresca

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El Peronismo tiene su relato ficcional en Adán Buenosaires, la gran novela que sin ser una novela Peronista es una novela del Peronismo. Cuando a uno le preguntan sobre lo ficcional como relato del Peronismo cita a la gran novela de Marechal, porque en este relato está toda la idiosincrasia Peronista. El Peronismo, como movimiento político, se hace carne en la ficción. Lo ficcional siempre le dio identidad a lo real en el país. Amalia de Mármol crea el relato anti rosista. Y el Facundo recrea el sentir de la oligarquía que se va asentando con el nacimiento de la Argentina. El Martín Fierro es el relato del oprimido, y recrea el sentir del gaucho heredero de la tierra saqueada por el primer Imperialismo cultural. Los anarquistas también tienen su relato. Y los socialistas también. Pero el gran relato es Peronista, no hay otro relato ficcional tan grandioso como el de los intelectuales peronistas. Manuel Puig, sin ser Peronista, fue un escritor peronista; ácido como pocos y un tipo que buscaba las debilidades de la militancia Montonera y Peronista y ahí pegaba. Manuel Puig hablaba de sexo, algo que molestaba mucho al Peronismo de Montoneros. Pino Solanas también es un grande del Peronismo, que hizo un cine Peronista. En Pino se ve los vericuetos del Peronismo más popular. En 1993 Leonardo Favio con Gatica viene a mostrarnos ese Peronismo salvaje a través del cuerpo de un boxeador que de la gloria muere en la pobreza. En Gatica vemos el empuje y el declive de un movimiento de integración. El Peronismo tiene un relato ficcional propio; tiene literatura. El Peronismo es literatura de la buena: "la concha de tu madre, con Perón cogíamos rubias y nos cogían a nosotros los negros del mercado" (Osvaldo Lamborghini, La pija en el culo. Obras completas, tomo 2).
El Kirchnerismo no tiene intelectuales. No tiene una novela que uno pueda decir: "mierda, esta es la gran novela kirchnerista". Nooooo, no hay intelectuales propios. José Pablo Feinmann viene de la izquierda más furiosa y cae al Peronismo y de ahí al Kirchnerismo. Quizás sea el único que hizo un relato del Kirchnerismo desde la ficción. Horacio González es otro, pero viene del Peronismo. El Kirchnerismo es "lo más político del relato argentino".
El Kirchnerismo puede ir camino al relato lineal de una realidad que agobia. Sigo sosteniendo y lo voy a sostener hasta el día que me muera (que ojalá me muera pronto de un infarto porque ya viví todo lo que hay que vivir y no me interesa más vivir) que fue un error no hacer del Kirchnerismo un hecho revolucionario y sacarlo a la calle a combatir cuerpo a cuerpo. Los riesgos que se corren con este nuevo Kirchnerismo "tibio" de Alberto Fernández es que los Kirchneristas nos hagamos todos unos tibios y vayamos camino a una social democracia de capitalismo de acumulación de los grandes industriales. Como dice un fan amigo que fue dirigente de Montoneros: "estamos a las puertas de algo nuevo, gracias que existe Kristina"
Por la única que pongo las manos en el fuego es por Kristina. Todo lo demás es reciclar mucha basura para lograr que los hambrientos tengan un plato de comida.

Posdata: 4 años más de macrismo y nos comemos entre nosotros. Aunque Alberto sea un monigote tenés que votarlo, nunca me cayó bien la gente que habla suave y habla de conciliación. Después vendrán tiempos de purgas.

La hija de un amigo

La hija de mi amigo

Ayer a la noche me dice un amigo: "si me entero alguna vez que uno de mi edad se acuesta con mi hija le pego un tiro en la cabeza". Yo no sé por qué dijo eso, pero me puso nervioso. Y me remata: "la nena empezó la facultad, y está contenta". Le digo que muy bien, que debe estudiar. Mi amigo siempre me remata con frases contundentes: "siempre escribiendo contra la clase media, no seas así de malo. Vos sos clase media". Le digo: "a tu hija le gusta". Mi amigo se pone rojo y me mira fijo: "¿qué cosa le gusta?", " mis escritos", "a mí no me gustan para nada", "a ella le gusta mucho", "¿qué cosa", "mis escritos, ya te dije", "nunca te metas con mi hija", "tengo códigos", "recién cumplió 18", "ya lo sé", "todavía no tuvo novio", "es muy gordita, por eso", "¿le dijiste gorda a mi hija?", "cariñosamente", "te voy a cagar a puñetes si me entero que te fijas en mi hija", "no me gustan las gorditas", "otra vez, no le digas gorda", "cariñosamente", "mi nena es inocente", "todavía no la conoce", ¿qué cosa?", "eso", "no digas esas cosas de la nena", "sos un mal pensado", "cambiando de tema, mi mujer se hizo los senos", "era hora, los tenía caídos", "no digas eso, si me entero que te fijas en mi mujer te mato", "no me gustan las viejas, me gustan las pendejas", "mi mujer no es vieja", "pasó los cuarenta tu mujer", "pero todavía se moja", "ya lo sé", "¿cómo sabés?", "digo", "nunca me engañó", "uno nunca sabe", "yo lo sé", " quizás", "ahí viene la nena con una amiga", "¡qué cara de puta!", "¿qué dijiste?", "la amiga", "tiene 19", "¿no eran 18?", "la amiga digo", "eso dije que la amiga debe ser ligera", "tiene buenas gomas", "es la amiga de tu hija", "no es mi hija", "pero puede ser tu hija", " verdad", "me voy", "chau". Y me subo a la moto y la saco a toda velocidad.

Fabián ARIEL GEMELOTTI

martes, 24 de septiembre de 2019

El progreso

La clase media y el progreso

(Por: Fabián Ariel Gemelotti

La clase media cuando se llena los bolsillos deja de ser "progresista" para sentirse identificada con los sectores patronales. ¿Por qué pasa eso? No hay explicación "científica" (aunque las ciencias sociales no son ciencias empíricas ni ciencias como se entiende en el habla cotidiano), ni tampoco es fácil explicarlo con palabras académicas. Me remito a decir que la clase media tiene aspiraciones de grandeza y tapa su mediocridad con esa fantasía de pertenencia a las clases dominantes. En Bolivia Evo Morales está sufriendo este proceso, y acá lo hemos sufrido muchas veces. Evo la tiene complicada en octubre, porque "los cholos" (los indígenas urbanizados) en los últimos años adquirieron un alto nivel de vida, y por lo tanto dejaron de sentirse identificados con la revolución de Evo Morales. Ahora se sienten ligados en pertenencia al nivel de vida de las clases altas de Bolivia. La clase media, en los países emergentes, tiene una necesidad "urgente" de sentirse parte del poder, por muchas cuestiones: años de postergación, racismo de las oligarquías y esa cosa de "ser blanquito entre los negritos". El cabecita negra en Argentina de ser un postergado y un "negro de mierda" en los doce años de Kirchnerismo pasó a ser "integrado al capitalismo de bienes de consumo de las clases altas", esa pertenencia pegó fuerte. Se llenó el estómago, y con una muy débil conciencia de clase (algo de conciencia hay, pero muy poca) en 2015 votó al macrismo, porque "los negros cobraban subsidios y el estado repartía  jubilaciones". La clase media debe comprender que "la clase media es el negro sobaquero de las clases altas". El verdulero en el shopping se siente patrón de estancia. La empleada con título universitario de la universidad pública sueña con ser "la científica exitosa de la TV del mediodía". El abogado muerto de hambre recién recibido aspira a ser juez pero tiene el bolsillo vacío, y se frustra porque no tiene ni para cambiar los zapatos. El empleado bancario se siente dueño del capital. La maestra Jacinta Pichimaguida que come mortadela manda a la hija por los 15 a Disneylandia.  Y así y así podría dar miles de ejemplos. Esa falta de conciencia clasista se produce en gran parte por el discurso mediático, que penetra fácilmente desde la TV y la internet. Contra eso es muy difícil luchar, a no ser que haya una TV progresista y los monopolios mediáticos pierdan espacios televisivos y en la internet. Los medios forman la conciencia de pertenencia de las clases medias y de las clases bajas. Los medios son manejados por las clases dominantes. Las clases que forman la pertenencia en los "súbditos" son los acumuladores de capital, y esa acumulación la logran gracias a que las clases expoliadas se identifican en parte con los ideales de los exploradores.
En 2019 las clases explotadas (la clase media es explotada, pero no se siente explotada) tocaron fondo: el "ajuste" y la "deuda" los fundió. Ahora están desesperados y vuelven en manada al progresismo. Por eso vuelve el Peronismo, no porque haya conciencia de clase, vuelve por la desesperación de bolsillos flacos y vacíos. Si no se logra una ley de medios que quite poder a los medios patronales, en cuatro años la oligarquía local vuelve al poder, no con Macri si no con otro monstruo que ellos crearán para volver. Los oligarcas se reproducen fácilmente y llegan al poder cuando los estómagos están satisfechos y la clase media es vulnerable y los vota. Sin conciencia de clase, todo se transforma en cíclico: vamos de un progresismo de bienestar a una oligarquía de endeudamiento constantemente, una variante que se da muy fácil en los países emergentes.

Fabián Ariel Gemelotti  

domingo, 22 de septiembre de 2019

La ignorancia y el odio en facebook

La ignorancia y el odio en Facebook

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Facebook es una red social. ¿Qué es una red social? Una red social es un montón de gente hablando sin saber de lo que hablan. Las redes nacieron para que vos descargues tus frustraciones y tus odios. Miro facebook (el muro donde aparecen mis "amigos virtuales") y lo primero que veo son miles de faltas ortográficas, gente que no puede conceptualizar algo por falta de lectura previa, y gente que de lo único que habla es de política o de fútbol. Primero aparecen los "amigos Kirchneristas", que de Kirchneristas lo único que tienen es el insulto a Macri y esa forma de descargar tensiones repitiendo lo escuchado en canales de TV Kirchneristas. Después tenemos a 'los amigos Macristas" que no comprenden mucho de lo que se trata el macrismo, y repiten frases escuchadas en TN o en el taxi o en la verdulería. Todo es política llana y vulgaridades. La política es algo más complejo y teórico. En las redes veo un desprecio a todo lo que sea intelectual. Hay un tipo que leo en mi muro (Lucio Geller) un socialista que escribe muy pero muy bien. Un hombre grande que respeto mucho. Lo viven sacando, nadie valora su estilo que es único. Un lujo para un medio tan mediocre como Facebook. Pero Facebook está llena de mediocres. No comparto el pensamiento de Lucio, pero sí su estilo literario, el cual me parece muy bueno. Un tipo que tiene impronta y sabe escribir. Ante que las ideas, siempre me interesó la forma literaria. Me gusta Céline, que era un nazi confeso, pero escribió la novela más grandiosa de la literatura. Viaje al fin de la noche es un lujo de estilo. Uno novela que marcó a fuego a generaciones posteriores de escritores. En Viaje... la literatura se eleva sobre la vulgaridad y sobre los estilos llanos y opacos. Viaje al fin de la noche y el Ulises son mis novelas favoritas en estilo literario y de las cuales he aprendido a escribir. Pero las redes son vulgares, nadie ve estilos. Hay mucha gente con estilo en mi muro, y también mucha gente vulgar que no sabe escribir. Hay tres chicas que tienen algo muy pero muy bueno: estilo propio que sobresalen sobre el resto. Una es Mariela Álvarez, una chica que me gusta mucho su ingenio y las cosas que sube: picardía, humor y desenfreno. Siempre imprimo sus cosas y las guardo en una carpeta. Otra chica, que ahora no me sale el nombre, escribe muy buena poesía. De alto vuelo. Y hay otra chica que sube fotografías excelentes, alguien con ojo fotográfico. Pero son los menos, generalmente el muro es llano y lleno de gente muy vulgar, agresiva al extremo y que no lee libros (se les nota porque no pueden conceptualizar una idea). Después tenemos al amigo Giacosa que sube mucho sobre desaparecidos y que es excelente eso, porque es un tema que se habla poco. Me gusta su estilo ácido y es alguien con mucha cultura. Y otro amigo es Walter Alvez, alguien que sube mucho sobre libros y fotografías excelentes sobre comida. Tiene ojo fotográfico y sabe de lo que habla, se nota que lee mucho. Pero en general las redes son vulgares, esa vulgaridad propia de un pueblo leído por los medios y sin pensamiento propio. Uno se puede equivocar, tener un pensamiento que no encaja en nada, pero eso no debe interesar. Lo que interesa de un escrito es la impronta y el individualismo de quien escribe. Todo lo demás no interesa, porque alguien puede ser un kirchnerista como yo (soy Kirchnerista) y no gustarme su estilo. A mí me interesan estilos, no pensamientos. Me formé en Literatura y en Historia, no soy periodista ni político. No me interesa para nada el periodismo ni la política institucional. Me interesan la literatura, la historia, el cine, la historieta y la fotografía. Pero eso es tema mío, simplemente lo digo; que no venga alguno a decirme ahora que estoy equivocado, porque esa es "mi verdad" y no existen verdades absolutas. No soy dogmático, simplemente escribo desde mi impronta y mi pensamiento. Puedo estar equivocado, pero mi "error" es mi "error" y puedo convivir tranquilo con mi "error" porque un "error" no es "error" porque lo que para vos es un "error" no me sirve que vos me lo marques. No me interesa lo que opines de mis escritos. Mi verdad es verdad porque es una construcción personal la verdad, no una construcción tuya.
Internet es una cosa que abruma, agobia y agota. El otro día un cordobés me insultó mal, me sacó y reaccioné mal. Después borré lo que había dicho. Hoy me arrepiento de haberlo borrado, porque yo no lo agredi, simplente le dije mi verdad. "Pero a la verdad no le interesa la verdad de las cosas, porque una cosa no hace a la cosa". La pregunta de la cosa, un libro que todavía recuerdo de mis años universitarios.
Malditas redes sociales, vivíamos tan tranquilos antes de que apareciera. Las redes, el Wassap y todo esa mierda moderna agobia y nos crea confusión y nos enreda en odios personales. Ya nadie lee libros o se detiene a tomar un café y mirar desde la ventana del bar a la gente caminar bajo la lluvia. Ahora mires para donde mires todo el mundo está con el aparatito del celular mandando mensajes o viendo internet en las redes sociales. Es como que el mundo real pasó a segundo plano, y viviríamos en un mundo de fantasía donde el amor carnal fue reemplazado por la histeria virtual y la política de libros y de intelecto por la vulgaridad del insulto y la agresión. Ya nadie discute teorías políticas y filosóficas, todo se reduce ahora a repetir discursos armados por los medios para,que vos repitas como un loro.
Ayer miraba mi muro, nunca lo miro, salvo pocas veces, y ayer lo miraba y me prendo en un discurso sobre Sarmiento. Yo admiro el estilo de Sarmiento. Me subió la presión discutir con gente que no lee Historia y opina sin lectura previa. Pero eran amigos, y me sentí muy mal. Me deprimí. Odio discutir en las redes, porque todo es agresión. Después veo la foto de una gorditas que se hacía la linda. En internet las gordas son histéricas y las viejas engañan a los maridos con pendejos. Internet es el gran sueño del Imperialismo cultural.
Apago el celular, me desconecto hasta mañana a las siete de la mañana. Hoy leí todo el día, así que nadie me moleste, porque leo a Nippur el tomo 48.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo, 22 de septiembre de 2019, dos de la tarde. No fui a la cancha, me levanté a la una y cuarto)