sábado, 20 de febrero de 2021

La historieta y el cine

La historieta

(f.a.g.)

Condorito tenía amigos muy leales y una novia que la rompía. Y estaba Cortisona que quería quitarle Yayita a Condorito. Y la suegra y el suegro y el sobrino y Garganta de lata y ese pueblo llamado Pelotillehue. Venía Huevoduro y detrás un cocodrilo y siempre ese ambiente tenso de colores fuertes. Fue mi historieta de niño. Amaba Condorito. Y se armaban discusiones de qué país era la historieta. Unos decían de México y otros de Chile. No había internet y casi nadie escribía ensayos sobre la historieta. La historieta era un furor pero era considerada un arte menor por los intelectuales. Era un pecado ser lector de Patoruzú y de Isidorito. Me gustaba la Cachorra. Siempre soñé con una novia así y un día en una clase de Letras conocí a una chica muy parecida. Lector de Isidoro uno buscaba a su Cachorra. Fue una desilusión, no era tan liberal como la Cachorra de Isidorito. A uno siempre le quedaba la duda si Isidoro se la volteó a Cachorra. Creo que no, nunca hubo sexo en esas historietas. Pero para uno era una chica liberal, ese pelo y esa vida tan femenina era la liberación de los ochenta. Isidoro fue un ídolo.
Mi padre traía las de Columba y yo las veía raras, esas historias tan densas y divertidas. Yo era de Patoruzú. Pero un día me puse a leer Amanda. Me enamoré de esa chica flaquita y pecosa. Y al tiempo conocí en un boliche a una chica igual. En un rincón solitaria estaba mi Amanda. Era flaquita, la veía ahí como un pollito mojado y ese pelo rojo y esas pecas. Fue un amor de historieta. Columba me dio el amor más importante de mi adolescencia. Pero a esa edad uno quería ser como Martín Hel, tener las mejores minas. Esa historieta de Columba era mi preferida. Uno llenaba la bañadera y se metía ahí con el faso y tu novia también y uno se servía un licor fuerte y tiraba el humo y mi Amanda me decía: "¿estas drogado?", "soy Martín Hel, listo para una misión". Mi Amanda que no se llamaba Amanda y era flaquita y pecosa y casi sin tetas me miraba sorprendida y me decía que no lea más historieta. La historieta nos hacía soñar con mundos de pasiones. Era la imaginación del dibujo elevado al mundo visual. Después uno leía novelas e imaginaba rostros. La lectura te hace imaginar todo. Leía a Cervantes y me imaginaba todo y le ponía rostros a cada personaje. Con la historieta pasaba lo mismo, uno le ponía rostros a los dibujos. Tuve mi Amanda y también algunas mujeres de Martín Hel. Mi historieta preferida de rostros y cuerpos femeninos.
Y un día llega Nippur y uno se enamora de Karien la Roja. Y un día la veo en mi trabajo, ya con 23 años y habiendo leído miles de novelas y miles de historietas. Ese día me dije que Karien la Amazona sería mi gran amor. Y llegó a mi vida Alejandra, era el rostro y el cuerpo de Karien. Ya Amanda era parte del pasado. Y de las pecas y la timidez de Amanda pasé a Karien y esa fortaleza que leía en Nippur. Así es la vida del lector de historieta, le ponemos rostro a todo lo que vemos. ¿Por qué nadie escribe ensayos sobre historieta? Y escribo un ensayo para una revista literaria de Humanidades. Y lo escribo sobre la historieta Argentina. Un éxito total en la facultad y también el desprecio de los intelectuales que odian la historieta. Tuve mi gloria y mis enemigos. Así es escribir. Se escribe para ser amado y para ser odiado.
La historieta tiene esa cosa que solamente comprende el que ama ese género tan literario. La historieta es literatura. Para mí Condorito de Pepo es tan importante como leer a Borges. Y Cachorra es más importante que cualquier mujer creada por Cortázar.
No me gusta Mafalda, me aburre y nunca le tuve simpatía. Siempre que veía a una mina aburrida la asociaba a Mafalda. A mi me gustan las mujeres dibujadas por Mulko y esa cosa bien femenina de Altuna y esos cuerpos que despiertan deseos en el hombre de las historias de Fierro. Pero mis preferidas eran las de Martín Hel. El Capitán Camacho hubiese sido más racional. Y Dago más tenebroso. Pero de todas Karien fue la que más amé, la amé tanto como el Nippur dibujado por Leopardi amó su desesperación en esa soledad de muerte.

Fabián Ariel Gemelotti
(21/02/2021)

viernes, 19 de febrero de 2021

El dinero

La realidad

(f.a.g.)

El dinero manda y determina todo. Hoy hablando con un amigo, "salvo escasas excepciones, me voy a hacer cargo de lo que digo, la ignorancia política y el análisis moldeado para que encaje todo en el discurso dominante, abarca a casi el 100 por cien de los seres humanos. Incluye a una gran mayoría de estudiosos de las ciencias sociales". Siempre me gustan sus palabras, es el mejor compañero que tuve en Historia en Humanidades. Un tipo de izquierda, pero no esa izquierda bolche y de circo y gustosa del aplauso de la mayoría. La izquierda es muy idiota y sobre todo le gusta la moneda fácil. Y cuando digo izquierda hablo de la falsedad, del discurso fácil y de una postura. No creamos que la izquierda es una clase social, quien cree eso no entiende qué es una clase. El dinero determina a una clase, no las palabras.
Creemos todo lo que los medios dicen. Hoy subo a un taxi y el tachero preocupado por Verbitsky. No entendía nada de lo que me hablaba. No miro TV, no sé de lo que me hablaba. Busco por Internet con el celular y veo circo, el gran discurso de la TV y toda esa información basura que no tiene nada que ver con la realidad cotidiana. Y el taxista me hablaba de lealtad, amistad y todo eso que pasó hoy entre un Ministro y el escritor. Yo tenía la cabeza en una chica, pensaba en dos chicas al mismo tiempo y no tenía ganas de escuchar al tipo. Andar por la calle es meterse en un universo de noticias. Hasta el que recoje cartones está preocupado por la "realidad", pero no la realidad que es realidad. Está preocupado por estar informado por los medios. Su realidad es que junta cartones, no es la realidad de un diputado o un empresario. Esas son otras realidades. Otro dinero en otros bolsillos.
La "realidad" de los medios nos iguala en preocupaciones pero no en dinero. Todos desde el más pobre al más rico está uniformado en una información. Los medios crean la "realidad", crean una ficción como en una novela de TV por capítulos. Hoy es este tema y mañana el otro. El oyente incorpora conceptos que tiran los medios y repite. Todos estamos moldeados por la información, es casi imposible salir de ese lugar. Somos pensados por los medios, no tenemos opiniones propias. Como en ese gran filme The Truman Show todos vivimos en una especie de ficción moderada y planificada por lo mediático. Los medios determinan nuestros pasos, nuestros actos y nuestra ideología política.
"Pero más bronca les tengo a los aspirantes a che guevara, a los psicobolches, esos me dan asco porque los he tenido muy cerca tambien". Me gusta mi amigo cuando habla. Me gusta la gente fresca, limpia y que se expresa así sin falsedad y tiene frescura en sus palabras. ¿Por qué nos cuidamos en todo lo que decimos y a qué le tememos? Se le teme al no encajar en el pensamiento dominante y a quedar en falta con el resto de la gente. Ese es el gran temor de la mayoría. Por eso nadie protesta por los precios, la falta de recursos y la mala distribución del dinero. Hay miedo, porque el miedo se hace carne desde lo mediático. Los medios forman sociedades tibias, informadas de "verdades" que son ficciones armadas desde los estudios mediáticos para generar dinero. Los medios buscan su cuota de Poder, su acumulación de capital. El poder es dinero y el dinero determina la pertenencia a una clase social.
¿Qué es el pensamiento dominante? Es muy simple, todo lo que determina la acumulación. El pensamiento dominante es el pensamiento de una clase, de un grupo de personas que son los que se llevan la moneda mientras nosotros la generamos trabajando y apoyando a esa clase con fanatismo, grietas y odios y amores. Defendemos a líderes que no tienen nada que ver con nuestras realidades. Y no hablo en nadie en particular, cada cual tiene su "dios". Los dioses cumplen una función de Poder. Están ahí para que los adornos y seamos siervos. Esa la función del ídolo, ser nuestro Jehová de dominación.
Pero volviendo al tema taxis el otro día tomo un taxi con una chica y el tachero me dice si llevo paraguas. No entendía qué me decía. Me dice que va a llover. Miro por la ventanilla y veo al Sol y le digo que es un día hermoso. El tipo se pone furioso y me dice "va a llover porque eso dice la radio y la radio nunca miente". Le digo que tiene razón. Y veo que por el espejito mira las tetas de Agu y lo veo al tipo nervioso. Y nos pregunta si somos novios, amantes o parientes. Ella se fija por la ventanilla y ve una nube negra y me dice riendo: "tiene razón la radio". La nube se pasea y el taxista mira para arriba sacando la cabeza por la ventanilla. Casi choca con un ómnibus y el tachero putea fuerte: "colectivero pajero". Ese día nos echamos un par de polvos en honor de la lluvia que caía suavemente por la ventana de la habitación de mi casa.
Pero para ir terminando este artículo me gusta lo que dice mi amigo por Wassap, su culminación de hoy a la tarde mientras iba en el taxi a encontrarme con una chica. Por obvias razones nunca doy nombres ni apellidos de nadie. Nunca pongo nombres reales en mis escritos ni hago comentarios personales sobre alguien. Esto es un ensayo, no una opinión de bar. "
"yo hace meses que ni los diarios leo, antes todos los días y varios. Pero ya no tengo ganas, me informo pero lo justo y necesario. Así y todo me hace mal, porque ahora tenés gente diciendo que se quiere ir del país porque está todo mal y se cagaron cuatro años de hambre pero los medios decían que estaba todo bien, y los boludos que dicen que ya va a mejorar todo mientras se muere de hambre la mayoría".

Fabián Ariel Gemelotti
(Viernes 19 de febrero de 2021, 23:30 horas)

miércoles, 17 de febrero de 2021

Nippur el rostro

La viuda de Oesterheld nunca quiso que Juan Salvo sea interpretado en cine. Hay una cláusula en todos los contratos que no permiten llevar  a El Eternauta al cine. Los personajes de historieta son de historieta, un género que muchas veces se subestima porque piensan muchos críticos que es un "arte menor y superficial". Batman es llevado al cine, pero es el negocio de productores de cine. Con Nippur no sería productivo llevarlo al cine, porque la Editorial Columba publicaba en un papel inconfundible, con trazos de dibujos muy realistas (Leopardi el que más me gusta de todos, aparte escribió la saga del ojo) y Nippur tiene un rostro inconfundible. Llevarlo al cine es quitar esa imaginación que tenemos todos los lectores de historieta. La historieta, un género muy popular en Argentina en los 50/60/70/80, tiene mucho prestigio a nivel mundial. Sus dibujantes y guionistas emigraron a Europa en su mayoría y esos dibujos y rostros perderían mucho en la pantalla. Es mi opinión personal como lector de historieta.

Dago ampliado

Dago, una historieta de venganzas

(f.a.g.)

Argentina no tiene buenos poetas, pero aclaro que no me gusta la poesía. El cuento argentino  no es mi preferido, salvo Horacio Quiroga y Borges y Osvaldo Lamborghini y ahí me quedo. No hay buenos cuentistas nacionales. La novela argentina no es tan buena, salvo Amalia y Facundo y algunos retazos por ahí de alguna novela no tan conocida que llena polvo en las librerías de viejo. El ensayo argentino es excelente, desde Sarmiento pasando por Juan José Sebreli (el mejor ensayista argentino) a José Pablo Feinmann (un estilo muy bueno cuando habla de cine y de Filosofía, pero se cae ese estilo cuando toca temas de actualidad). Nuestros ensayistas (el ensayo es Literatura, no es Historia ni Filosofía. Ensayar no es hacer cronología histórica ni investigación. Es otra cosa, es pulir un estilo con las formas de la estética literaria).
¿En qué sobresale Argentina? En historieta, es el país que tiene la mejor historieta. En Estados Unidos Batman es el Nippur de Argentina. Dago es a la Argentina lo que es el cine de aventuras para Estados Unidos. Acá Patoruzú quizás sea el Popeye de Estados Unidos. Pero son odiosas esas comparaciones, no sirven. Argentina tiene impronta y es única en su estilo creativo.
Argentina sobresale en historieta. Y tiene la mejor literatura gráfica del mundo. Después vienen Estados Unidos y México e Italia.

En 1981 Editorial Columba larga una gran historieta: Dago, guionada por el genio de la historieta nacional Robin Wood, y dibujada por otro genio: Alberto Salinas. Dago es una historieta de venganzas y donde la aventura es fundamental. César Renzi es un noble veneciano arrogante, que vive en pleno Renacimiento. Un día asesinan a su familia y a él lo dan por muerto y lo tiran al mar. Es recogido por un barco pirata y de noble pasa a esclavo. Entabla amistad con un viejo llamado Selin, el cual transforma su arrogancia en humildad y lucha. Se fortalece físicamente y asume rebeliones de esclavos. De César Renzi pasa a llamarse Dago (cuando lo recogen del mar tenía una daga en la cintura). Dago entabla amistad con el pirata Barbarroja. El Barco pirata llega a Turquía y Dago pasa a ocupar un lugar en el ejército Turco. Vive aventuras maravillosas. Hasta logra una amistad con el Conde Drácula de Valaquia. Como todas las historietas de Columba, no se respeta los tiempos históricos y hay mezclas  y personajes de otras décadas ocupan lugares en décadas diferentes. Pero eso es lo bueno, porque se prioriza la aventura sobre la cronología histórica. Dago es la historieta nacional de los ochenta. Su último capítulo es de 1996. Pero se sigue publicando todavía en Italia con guiones y dibujos de Carlos Gómez y Joan Mundet.
Dago es, después de Nippur, la mejor historieta del genio máximo Robin Wood.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 16 de febrero de 2021

Las Igkesias

De manual

(f.a.g.)

Muchos militantes de partidos políticos me recuerdan a los Testigos de Jehová. No son mala gente, pero llevan el manual del militante abajo del sobaco. Y responden y están a la ofensiva en todo momento. Son personas de manuales religiosos. La política y la religión tienen estructuras parecidas, desde la conformación de los estados en la Antigüedad al presente. Siempre se gobierna con doctrina y se condena al disidente. Siempre fue así y así será siempre. Sin esquemas y sin estructuras no hay posibilidad de mando.
Los evangélicos tratan de llevarte a su rebaño, luchan denodadamente y usan armas no muy nobles. La arma más importante es la culpa, trabajan la culpa de cada persona a evangelizar. Buscan ese lugar débil de cada uno y ahí atacan con armas de palabras. La palabra es el arma del evangélico. No es el catolicismo que es más abierto al pensamiento y no necesita de la palabra para evangelizar. Usa otros métodos. Pero el evangelista es fanático, tiene una "verdad" revelada y piensan que el Otro siempre está en el error y no sabe interpretar la verdad del Supremo.

lunes, 15 de febrero de 2021

La conquista de America

Copón y la banana

(f.a.g.)

Cuando Colón llega a América ve a nativos en una actitud muy rara. ¿Cuál?Colón ve a los nativos en cuatro patas y a otro nativo meter en el ano una banana. Colón lo narra en su diario y así queda para la posteridad esa banana en el ano. Con el tiempo se empieza a estudiar el recto y la medicina le da un nombre: colonoscopía. Es un juego de palabras: Colón os copia. Colón descubre el estudio del recto sin saber que descubre algo.
Un marinero un día camina por el barco de regreso a España y siente ruido. Piensa que dos marineros están haciendo el amor. El marinero va despacio hasta un lugar obscuro. Y ahí estaba Colón desnudo en cuatro patas y otro marinero le metía un plátano duro en el ano. El marinero no lo puede creer y grita fuerte. Otros marineros acuden y Colón sale de la obscuridad desnudo. Pero Colón en su desesperación se olvida del plátano mitad adentro y mitad afuera. Y los marineros se ríen. Colón empieza a gritar y viene un oficial en calzones y pregunta qué pasa. Colón se agarra los testículos y dice que esos marineros deben morir. Al otro día son arrojados al mar.
Colón está en España y lo llama el Rey. Colón acude y le pregunta el Rey para qué sirve la banana. Colón le explica lo de los indios. El Rey lo escucha atento y manda barcos a América a traer cargamentos de banana.  La Corte se llena de banana. Y dicen que el Rey se encierra con sus sirvientes en las habitaciones a probar bananas.
Así nace la colonoscopía.