miércoles, 10 de febrero de 2021
martes, 9 de febrero de 2021
Tachuela
Botella de Coca Cola y el Tachuela
(f.a.g.) (revisado)
Botella de Coca Cola era culón y su cuerpo era regordete y su cabeza chica. Era como el envase de la Coca Cola. Botella era sediento y tomaba mucha agua. Botella era un amigo de mi primo y lo mataron una noche que salía de un boliche. Tachuela lo mató, un tipo cabezón y delgado y de culo chico. Pero El Manteca con Dulce lo vio a Tachuela empuñar el arma. Entre Coca Cola y Tachuela hubo amistad pero después hubo odio por la Masita Ópera, una chica rellenita y con crema que endulzaba la vida. Parece que Coca Cola se quiso comer a la Ópera y Tachuela se la mandó a guardar. Tiempos de carnavales.
El camión del marido de la Delia se paraba en la esquina. El Daniel cargaba los baldes y en dos canillas de pasillos se llenaban los globitos. Se ponían en los baldes y al camión subían todos. La Masita Ópera en minifalda subía a lo guacha y acomodaba su carne apoyando en algún pantalón abultado, regordeta pero de culo firme. Cabeza y Tachuela eran los que dirigían al ejército de mojadores. El Miguel era el padre del Daniel. El Miguel un gordo muy gordo. Le costaba subir al camión y desde abajo dos pibes lo alzaban del culo y el Miguel quedaba ahí con el culo al aire cuando el short se iba bajando. La raya mostraba un culo mal limpiado y pedazos de mierda entre el calzoncillos y su pantalón short. Bajaba el Tachuela y ya entre tres subían al Miguel. El camión iba por el laberinto de Barrio Sarmiento y cuando una mina se cruzaba en el camino los globos reventaban su cuerpo. Y como postre un balde con los meos del Miguel. Era carnaval, era el camión mojador.
Fue famoso ese camión y fue una pesadilla en Barrio Sarmiento. Era chico y miraba al camión pasar. Un día me grita mi primo que suba. Y subí trepando y me fui al fondo. Ese día el camión estaba muy cargado, unos veinte pibes y diez mujeres. Desde atrás le miraba el culo a la novia de Verga Larga. La mina tenía un culo perfecto y entre globos y globos siempre le tocaban el culo. El Miguel estaba feliz en el camión mojador, se tiraba pedos y apuntaba con los globos por toda Avenida Alberdi.
Parece que Botella se quiso voltear a la Ópera y Tachuela lo mató.
Tiempos de carnaval. Tiempos del camión mojador.
Fabián Ariel Gemelotti
domingo, 7 de febrero de 2021
Tachuela
Botella de Coca Cola y el Tachuela
(f.a.g.)
Botella de Coca Cola era culón y su cuerpo era regordete y su cabeza chica. Era como el envase de la Coca Cola. Botella era sediento y tomaba mucha agua. Botella era un amigo de mi primo y lo mataron una noche que salía de un boliche. Tachuela lo mató, un tipo cabezón y delgado y de culo chico. Pero El Manteca con Dulce lo vio a Tachuela empuñar el arma. Entre Coca Cola y Tachuela hubo amistad pero después hubo odio por la Masita Ópera, una chica rellenita y con crema que endulzaba la vida. Parece que Coca Cola se quiso comer a la Ópera y Tachuela se la mandó a guardar. Tiempos de carnavales.
El camión del marido de la Delia se paraba en la esquina. El Daniel cargaba los baldes y en dos canillas de pasillos se llenaban los globitos. Se ponían en los baldes y al camión subían todos. La Masita Ópera en minifalda subía a lo guacha y acomodaba su carne apoyando en algún pantalón abultado, regordeta pero de culo firme. Cabeza y Tachuela eran los que dirigían al ejército de mojadores. El Miguel era el padre del Daniel. El Miguel un gordo muy gordo. Le costaba subir al camión y desde abajo dos pibes lo alzaban del culo y el Miguel quedaba ahí con el culo al aire cuando el short se iba bajando. La raya mostraba un culo mal limpiado y pedazos de mierda entre el calzoncillos y su pantalón short. Bajaba el Tachuela y ya entre tres subían al Miguel. El camión iba por el laberinto de Barrio Sarmiento y cuando una mina se cruzaba en el camino los globos reventaban su cuerpo. Y como postre un balde con los meos del Miguel. Era carnaval, era el camión mojador.
Fue famoso ese camión y fue una pesadilla en Barrio Sarmiento. Era chico y miraba al camión pasar. Un día me grita mi primo que suba. Y subí trepando y me fui al fondo. Ese día el camión estaba muy cargado, unos veinte pibes y diez mujeres. Desde atrás le miraba el culo a la novia de Verga Larga. La mina tenía un culo perfecto y entre globos y globos siempre le tocaban el culo. El Miguel estaba feliz en el camión mojador, se tiraba pedos y apuntaba con los globos por toda Avenida Alberdi.
Parece que Botella se quiso voltear a la Ópera y Tachuela lo mató.
Tiempos de carnaval. Tiempos del camión mojador.
Fabián Ariel Gemelotti
QSX, Baires
QSX, BAIRES
(f.a g.)
Zomby es un trabajador que se levanta todos los días a las seis de la mañana. Zomby toma el colectivo y va a su "picadora de carne". Zomby trabaja en el Ministerio de Reparto. Del subsuelo emergen los cuchillos (como si fueran monstruos) que buscan matar a Zomby y a todos los zombies. Zomby es una persona alienada en una Buenos Aires donde los zombies están ahí conviviendo con los "normales".
La novela de Mauricio Perinot es rara, tiene un lenguaje entre marginal y culto. Y se podría decir que tiene mucho humor y a su vez muchos golpes bajos, al estómago sobre todo y produce náuseas. No sé nada de Perinot, no hay información en internet. Ni está su nombre en enciclopedias en papel de Literatura Argentina. No conozco a nadie que haya leído el libro y menos que lo tenga, que da lo mismo porque muchos amigos y conocidos tienen miles de libros y no los leen (piensan que adornando bibliotecas van a ser cultos) Después están otros amigos valiosos, pero no conocen tampoco al autor y menos esta novela. En internet figura un Perinot que fue economista. Y sobre la novela no hay nada. Internet es limitada, está solamente lo que quieren que vos sepas. No está todo. Y mucha información es confusa y pésima. No es censura ni prohibiciones, simplemente internet es un reflejo de una sociedad mediocre y limitada en su pensamiento. Y solamente figura lo que el consumidor mediocre necesita para su vida mediocre. Zomby no sabe de internet ni de pandemias planetarias. Ni de vacunas ni de miedos ni de barbijos. Zomby es un personaje de los ochenta.
En 2019 estaba en Capital Federal haciendo un curso de cine de terror. Un curso rápido y muy caro. Eran cinco clases. Me hice amigo de una chica que estudiaba Literatura en la UBA. La veo entrar al salón, flaquita y rostro zafado y su pelo corto rojo natural. Muy blanca y mirada inteligente. Busca con la mirada donde sentarse y la única silla que quedaba vacía estaba a mi lado. Se sienta y la clase empieza. Una clase aburrida dictada por un profesor aburrido. El curso fue una excusa para zafar de una novia pesada en Rosario. Sabía que era algo aburrido hacer un curso de cine dictado por "iluminados" por la cultura bizarra. Zomby hubiese mordido y comido esos cerebros y después se hubiese ido al cine de calle Rivadavia. A Zomby le gustaba el cine de terror clásico. Noelia era su nombre y su pelo rojo me gustaba mucho. Zomby hubiese desconfiado de una mujer tan hermosa. Pero yo no soy Zomby y la hablé. Y de ahí al terminar esa clase aburrida fuimos a un bar a tomar un café con crema y unas masas. Zomby se hubiese comido el cerebro de la chica de pelo rojo. Yo la escuchaba hablar y hablar. Hablaba todo y no me dejaba meter bocado literario. Me preguntaba para mis adentros cómo esta pendeja con 21 años sabía tanto de cine y se había leído todo. Después me contó a los meses que su padre era cineasta. Un cineasta conocido que por norma no doy su nombre (nunca pongo nombres reales ni apellidos en ningún escrito). En marzo de 2020 vino la pandemia y perdí su rastro. Nunca más nos vimos. Y eso ya no tiene importancia. Zomby hubiese recorrido en bondi Capital buscando a la chica de pelo rojo. Pero yo soy más cómodo y sufro de pánico, y en mis pánicos que me agarran cada tanto no quiero salir a la calle (puedo pasar semanas encerrado en mi casa sin ver a nadie. Quien no sufre de pánico no lo va a entender).
Noelia en enero de 2020 me regala el libro de Perinot. "es un libro que mi viejo me lo dio hace tres años" "¿quién es Perinot?" "un demente, un tipo que publicó esta novela en una edición artesanal y de autor" "¿pero quién es el autor?" "te dije, una novela de un loco" "gracias por el regalo" "anoto un tanto y espero que te guste" "sí, vos sabés mis gustos" "cuando vuelvas me contá la novela". Vino la pandemia y nunca más volví. Los mensajes de Wassap no sirven para una caricia ni para recostar un rostro en tu pecho. Así que diez mensajes y la pandemia cortó todo. No hay peor pandemia que perder algo que te hacía bien. La pandemia no solamente mata de matar, quebró amores y quebró conciencias.
Zomby me hubiese dicho: "hijo de puta dejá de romper las bolas con la colorada". Zomby se sube al bondi y ve a ratas robustas colgadas de pasamanos. Capital está llena de ratas, esas nauseabundas ratas que comen todo. "la literatura es una mierda Fabián" "¿por qué decís eso Noe" "porque tengo ganas de decirlo y lo digo" "¿te gusta Borges?" "un pajero que no cogía". Me dio risa esa definición y es acertada. Pero amo a ese pajero que fue Borges. Y gracias a que fue un pajero pudo escribir esa obra única. ¿Qué hubiese escrito un Borges cogedor y chupador de conchas? Hubiese escrito sobre polvos y sobre lenguas en vaginas. No sería Borges y no se estudiaría en la carrera de Letras.
Los zombies de Perinot se unen en matrimonio con un tajo en las muñecas. Y se muerden y se lamen. La novela de los zombis es alucinante.
Zomby conoce a una chica en el bondi. Hacen el amor y zomby le come el cerebro a esa chica humana de la normalidad del mundo zombies.
La novela de Mauricio Perinot es de los ochenta. Un país pos dictadura y una dictadura que trajo la pandemia de transformar a los argentinos en muertos vivientes y naturalizar la mediocridad y el sometimiento y la entrega de cerebros a los amos de Zombiamba.
Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 07 de febrero de 2021, ocho de la mañana)
sábado, 6 de febrero de 2021
Estoy hsrto.
El miedo al miedo
(f.a.g.)
La chica con la que salgo es miedosa. No entiendo por qué le tiene miedo a la velocidad, a los desclasados en moto (por no usar otro término más literario pero chocante) y tanto miedo al virus. Mira mucha TV. Los que miran mucha TV son miedosos. Tomo un taxi y el tipo me habla de cosas que te angustian: inseguridad, inflación y periodismo berreta. No tengo TV, no me interesa estar informado. Leo libros y mi vida son los libros, la literatura y el cine y la Historia y la Antropología y el Psicoanálisis. La información que brindan los medios un 98% es para crear miedo. ¿Qué importancia tiene una balacera en Zona Sur si vivo en Barrio Echesortu? ¿Me explico? No modifica nada en mi ritmo diario. Eso es un problema Judicial y policial, no le tiene que interesar al ciudadano medio. Pero los medios te machucan, te tiran basura y crean sociedades temerosas. El periodismo busca audiencias a cualquier precio.
Veo a un amigo y me habla del Gobierno.¡No me interesa nada del Gobierno!!! Quiero estar tranquilo, distenderne. No me interesa ni si vino un jugador nuevo a Newell's o a Central. Esos problemas no modifican nada en mi vida. Yo los llamo periodistas "sin medios", esa gente hiper informada que lo único que habla es de balaceras, inflación y política chabacana. Están muy influenciados por las redes, la TV y el peluquero del barrio.
Estaba hace unos años en Córdoba y llego a una altura considerable. Abajo está el agua. Me voy a tirar. Una chica con la cual salía se pone loca y me dice que no me tire. La miro y no comprendo su miedo. Y me dice llorando: "escuché hoy por la radio que se mató un chico saltando de mucha altura como esta". No le hice caso y me tiré. Casi me doy la cabeza con una piedra pero no pasó nada. La esperé abajo sentado mirando la naturaleza. Bajó corriendo y me miró triste. Le pedí un pucho y ahí me fumé un Marlboro y la altura era grosa. Acá estoy y sigo vivo.
El miedo es el arma más eficaz.
Fabián Ariel Gemelotti
(05/02/2021)
viernes, 5 de febrero de 2021
La modernidad
El virus
(f.a g.)
Hay una nueva modernidad. Una modernidad que destroza y avanza hacia convulsiones estomacales. El dolor de la modernidad es profundo y penetra las entrañas. Hay una vida que como una mandarina se abre en gajos y salpica el rostro. Estamos en la modernidad coronavirus. No es gratuito decir que el caronavirus está en el momento justo de la Historia. Ni antes ni después. Es el tiempo justo para que el virus esté ahí presente y transforme a la Historia. Son los tiempos de la hiper información y el virus juega su papel histórico. El virus es el paradigma de la nueva modernidad.
Hablar del virus no es fácil, es patrimonio de los médicos. También hablar de Historia no es fácil, pero todo el mundo habla de Historia. La Historia sufre manoseos y no es respetada como la medicina. La Historia no es una ciencia, y su discurso está ahí como marcando el ritmo de lo nuevo. Estamos en tiempos complejos porque el virus mata y mata. El virus es el cáncer del siglo 21 y come al sujeto como una célula cancerígena. El virus ha logrado sociedades temerosas y tibias, porque el virus es el programa en acción de las virtudes del presente. El virus ha logrado que nada se discuta y nada se oponga a su acción de contagio. Todos desconfiados y todos nos cuidamos. El virus está ahí presente en cada sujeto y cualquiera puede ser portador de la enfermedad. La enfermedad es la soledad, la falta de empatía y el virus sabe que vino como un asesino serial a matar y matar.
¿Existe el virus? No soy médico ni tampoco sé nada de medicina ni biología. El virus está ahí cuando veo TV o escucho algún comentario. El virus es una cosa y esa cosa mata. Al menos eso vemos por TV. Y la TV es la realidad de la modernidad. El virus es como si fuera una serie de TV por temporadas, ahí está y ya penetró tu alma y se transformó en una realidad de tus pesadillas nocturnas.
Un amigo me dice que casi muere del virus. Le creo, es un gran amigo. El virus es como la fé, se debe creer o estás condenado al pecado eterno. Y el pecado son las plagas del dios que crea miedos para que vos creas en él.
El virus no admite que se juegue, porque el virus es el discurso de la modernidad. Negar ese juego de Poder es correr peligro como las brujas medievales y la hoguera mediática está ahí para ponerte en el póster y prender la leña.
El virus es la modernidad y cada cual es hijo de su tiempo. Y el virus vino para transformar a la Historia y para quedarse incrustrado en tu cuerpo como una enfermedad que mata tus ganas de vivir.
El virus es el discurso de la modernidad.
Fabián Ariel Gemelotti