martes, 9 de abril de 2019

Un amigo

Escuchan dos boludeces y repiten como loros

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Me dice un amigo hoy: "vos sos militante kirchnerista, no podés estar en contra del lenguaje inclusivo ni del feminismo". Le digo a mi amigo: "por empezar no es feminismo esas estúpidas fanáticas corta pija".  Hay muchos K que están fanatizados y no entienden nada de nada. Son muy moralistas y defienden causas morales equivocadas. Para algunos compañeros todo es lineal. Escuchan dos boludeces en C5N y lo repiten. Son militantes sin saber teoría, repiten por moda. Lo único que debe interesarle a un militante K es la economía y la inflación. Después cada cual que haga con su vida lo que quiera. Lo privado no es de incumbencia de nadie. Y se entiende por privado también un escrito, donde uno no tiene por qué aceptar el lenguaje inclusivo.
Acá lo único que importa es la plata. De economía hay que hablar, porque un voto debe ser el puente al bienestar económico. Sin salarios altos y sin bolsillo lleno nadie es feliz. La felicidad y tu salud depende de tus ingresos y de un gobierno que gobierne para tu bolsillo. Peronismo básico o populismo de manual.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 8 de abril de 2019

La izquierda

La izquierda se ha derechizado

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El neoliberalismo derechizó a la izquierda, convirtiéndola en un resorte más del modelo económico. La izquierda en Argentina es moralista y tiene una visión de la realidad muy equivocada: es lineal en su pensamiento y muy estalinista. La izquierda en Argentina no es proletaria, sale de los sectores burgueses de clase alta. Al contrario que el Peronismo, que es heredero de la Revolución Francesa (liberal en lo cultural y proletarizado en lo político y protector del estado en lo económico), la izquierda es cerrada. La izquierda argentina es anti Peronista, porque no soporta al Peronismo que no es moral y es libre en sus planteos sobre sexualidad y libertad de expresión. La izquierda aglutina a todos lo mojigatas bolches que hacen del progresismo bandera de la opresión de las personas. Por eso vemos a nuestra izquierda cuestionar ese lenguaje simple que usan la dirigencia Peronista, porque para la izquierda el lenguaje debe ser abstracto: sus dirigentes no se comunican con el pueblo, son intelectualoides de clases de Facultad.
El "feminismo" moderno, que no es feminismo, es algo que roza el odio a la pija masculina y al sexo heterosexual, es un resorte también del neoliberalismo. A veces escucho a esas estúpidas que se dicen "feministas" y veo que están cerradas y erradas en sus conceptos: ellas dividen en vez de unir y desvían el objetivo de toda lucha, que al fin y al cabo toda lucha es contra el modelo económico, no contra la verga masculina.
Creo que va a llegar un momento que esas idiotas que se llaman feministas van a lograr que los hombres no las cojan más (eso quieren) y van a tener que chuparse la concha entre ellas.
¿El lenguaje inclusivo? Nunca vi algo tan perverso y estúpido, porque sería terminar con la Literatura y con el cine.

Fabián Ariel Gemelotti

Dago

Dago, una historieta de venganzas

(f.a.g.)

En 1981 Editorial Columba larga una gran historieta: Dago, guionada por el genio de la historieta nacional Robin Wood, y dibujada por otro genio: Alberto Salinas. Dago es una historieta de venganzas y donde la aventura es fundamental. César Renzi es un noble veneciano arrogante, que vive en pleno Renacimiento. Un día asesinan a su familia y a él lo dan por muerto y lo tiran al mar. Es recogido por un barco pirata y de noble pasa a esclavo. Entabla amistad con un viejo llamado Selin, el cual transforma su arrogancia en humildad y lucha. Se fortalece físicamente y asume rebeliones de esclavos. De César Renzi pasa a llamarse Dago (cuando lo recogen del mar tenía una daga en la cintura). Dago entabla amistad con el pirata Barbarroja. El Barco pirata llega a Turquía y Dago pasa a ocupar un lugar en el ejército Turco. Vive aventuras maravillosas. Hasta logra una amistad con el Conde Drácula de Valaquia. Dago es la historieta nacional de los ochenta. Su último capítulo es de 1996. Pero se sigue publicando todavía en Italia con guiones y dibujos de Carlos Gómez y Joan Mundet.
Dago es, después de Nippur, la mejor historieta del genio máximo Robin Wood.

Fabián Ariel Gemelotti

Manara

Milo Manara y la pornografía en el cómic

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

La historieta o cómic o comics tiene una tradición en el erotismo. En Europa surge la historieta en el siglo 19, pero en forma paralela Estados Unidos crea los parámetros de una tradición en los periódicos. Argentina no se queda atrás, y el Mosquito es un antecedente de la historieta. Y Fray Mocho sigue esa línea. Son los inicios. Son el surgimiento de una tradición que surge en los países industriales capitalistas. Sin capitalismo, quizás la historieta no hubiese tenido tanta importancia para los lectores, porque la historieta es una literatura en imágenes donde está en juego otra forma de leer: se lee con imágenes y hay que seguir los diálogos que la acompañan. Sin imágenes no hay historieta. Sin diálogo e imágenes tampoco, pero sí hay historietas donde solamente hay imágenes desprovistas de diálogos. La historieta es sobre todas las cosas imágenes: no es fotografía ni cine, son imágenes de otra impronta.
Milo Manara (1945) crea un cómic muy particular: la historieta pornográfica, algo que desata adhesiones y rechazos. En los sesenta se larga al mercado dos clásicos que funcionan: Hijo de puta y Clic. Mujeres pulposas, y penes muy duros. Sexo anal y masturbación femenina y masculina. Incesto entre hermanos y padres e hijas. Pero sobre todas las cosas, diálogos muy provocadores. Milo Manara crea a Giuseppe Bergman, un personaje que vive cogiendo. Se coge todo lo que llega a su vida. En Manara el sexo es lo fundamental, y las mujeres son altas, bellas y pulposas. En los ochenta recién llega a la Argentina: habíasido prohibida su obra por la dictadura. Fierro toma esa tradición literaria. Y larga al mercado esos dibujos de culto.
La historieta también es provocativa, porque como la literatura y el cine, el dibujo toma impronta mediante la provocación.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 7 de abril de 2019

Ford

La Literatura como provocación

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

En 1629 se estrena una obra de teatro muy compleja para sus tiempos: Tis pity she's a whore, del dramaturgo británico John Ford. En esta obra el tema del incesto levantó polvareda en la población. El día del estreno casi queman el teatro. En España cuando llega la obra es prohibida por el Tribunal de la Inquisición. Los inquisidores mandan quemar todos los libros de Ford en una gran hoguera pública. Pero la obra, al ser prohibida, circula en forma marginal. Y Ford pasa a ser un autor maldito. Al morir en 1640 muere casi ignorado por el público, pero su obra pasará a la posteridad como una de las grandes obras transgresoras de todos los tiempos.
La obra recoge una tradición que ya los griegos trataron: el amor incestuoso. Giovanni siente un amor pasional por su hermana Annabella, y ésta le corresponde en esa pasión. A su vez Annabella tiene otros tres amores. Son amores que se cruzan, donde el sexo está presente y la angustia que genera el amor lleva a los protagonistas a la tragedia. Si bien Sófocles en Edipo Rey inagura la tragedia romántica, Ford en Lástima que eres muy puta pasa esos límites y lo lleva a la pasión y al homicidio. Giovanni muere, muere en manos de un amante de su hermana.
Nabokov con Lolita también ilumina el incesto, pero desde otro lugar: el amor adolescente con un adulto. Lolita quizás sea una de las grandes obras eróticas de todos los tiempos. En los setenta Michael Sanders pública La edad de amar (una ingenua perversa), donde la sexualidad es tratada en forma vulgar pero con un alto contenido incestuoso.
Si los griegos hicieron de la tragedia una forma de amar, Ford hizo del sexo una provocación. Y la literatura es sobre todas las cosas, una gran provocación.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 4 de abril de 2019

Hoy

El sindicalismo es patronal

  (por: Fabián Ariel Gemelotti)

Hoy hablando con un amigo me dice: "vamos a volver". Le digo que sí, pero el problema no es volver. El problema es lo que queda. Y no va a quedar nada. El país fue saqueado. A Macri se lo dejó avanzar, y solito hizo lo que quiso. Lo de Macri es como esperar que una enfermedad se cure yendo del curandero del barrio. El hombre espera, y en la espera se destruye. Los gremios están paralizados, porque los gremialistas cuidan su quintita. Ellos comen bien. Y cuando se come se puede hablar sin angustia. Los hambrientos viven en la obscuridad. Y el pueblo espera, porque le metieron la espera eterna. Yo no creo en la dirigencia gremial, nunca creí. Creo en las bases. El dirigente es un político, y el político tiene intereses diferentes al pueblo. El político puede especular con el bolsillo lleno. Las bases ponen el cuerpo y el dirigente arregla por debajo. Acá el 30 o el cuarenta o el cincuenta de aumento no sirven, porque la inflación ya comió el salario. Y el salario ya no sirve para nada.
A Macri se lo tendría que haber parado el año pasado en abril cuando el país entra en deuda. Pero nadie hizo nada.
A muchos les conviene esta "crisis", porque donde hay revuelta gana siempre el chanta. Y el país es un país de chantas.
¿Esto va a cambiar? Creo que vamos a  llegar a octubre, pero secos y vaciados. El que venga se la a ver muy negra. Y nadie se va a animar a tocar a los ricos, porque ya sabemos que si tocan al rico el pobre y la clase media se pone del lado del rico (2008 es un ejemplo muy claro)
Así que ya no creo en nada ni en nadie.
Hasta que no haya reacción clasista, todo lo demás es histeria política y boludeces del sindicalismo patronal.
¿Kristina? Le van a poner miles de obstáculos si vuelve.
Todo oscuro. Veo todo negro. No hay salvación posible. Estamos en el Infierno y de ahí no se sale con marchitas y discursos y frases. Se sale combatiendo.

Fabián Ariel Gemelotti(jueves 4 de abril de 2019)

miércoles, 3 de abril de 2019

Psicólogos

La Psicología como inutilidad y resorte del capitalismo (por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Sirven para algo los psicólogos? En las culturas primitivas el chamán cumplía la función de mago. Era el poseedor del saber mágico, el que determinaba las condiciones de vida de la gente del poblado. El chamán era el consejero de la tribu y a su vez "el psicólogo" que veía los vericuetos sexuales y personales de los pobladores. El chamán unía parejas cumpliendo la función civil del matrimonio. El chamán era el poseedor y dueño del pensamiento totalizante de los pueblos primitivos. Un chamán decía cuándo ir a la guerra. Y decía si la guerra se iba a ganar.
En las culturas de la modernidad el chamán es reemplazado por el psicólogo. La Psicología cumple una función mágica de explicar lo que no se puede explicar porque no hay explicación para todo. Freud decía: "un cigarro es un cigarro, no le busquemos explicación al cigarro" "no todo tiene respuesta". Freud fue un pensador más que un psicólogo. Crea el Psicoanálisis, que es una forma de pensamiento más que un método de análisis. Después viene todo lo demás: se toma al psicoanalista y se lo hace negocio rentable. El psicoanalista de ser un campo del pensamiento pasa a ser parte del negocio rentable de las sociedades de consumo. El psicólogo es un chamán moderno, que determina el pensamiento subjetivo de la población. Pero a diferencia del champán, el psicólogo hace su negocio: cobra para escuchar los problemas de la gente. El chamán era un político influyente. El psicólogo es un mercader donde su único interés está en el dinero. Sin dinero no hay análisis. La clase media recurre al psicólogo, porque busca el pensamiento mágico: solucionar sus problemáticas mediante un "profesional". Y paga para eso. El pobre no puede recurrir al analista, porque es muy caro. Entonces recurre al curandero, que cumple la misma función que el analista, con la diferencia que no tiene un formación académica estructurada en un conocimiento de la magia del conocimiento. El saber es una magia, y hay muchos pensamientos mágicos que circulan en la sociedad.
A buen entendedor, el psicólogo es un chanta de la modernidad y del capitalismo.

Fabián Ariel Gemelotti