lunes, 30 de noviembre de 2020

Ibternwy

Las redes del odio y la agresión

(f.a.g.)

Me dice un amigo por qué borro todo lo que subo a internet. Le digo que internet, Facebook sobre todo, me produce mucha angustia. No me gustan las redes, detesto las redes sociales. Detesto a la gente hipócrita de las redes. Detesto la forma de las redes. Pero mi amigo, que es una persona culta, jugada y buena gente, me dice por qué no doy de baja a las redes. Le digo que hace dos meses lo vengo pensando, que sí estuve a punto de apretar el botón de dar de baja a las redes. Pero necesito dejar abierto el facebook, es el único medio para comunicarme por privado con una amiga española. No puedo ir a Europa ahora, porque no es tan fácil viajar, te ponen muchos obstáculos. Si doy de baja no podemos comunicarnos más. Hace un año que no veo a mi amiga española. Y dos o tres personas más que me interesa no perder el contacto. Pero odio las redes, cada vez que subo un ensayo me entra la angustia, una angustia que no me deja dormir. Y cuando alguien me comenta algo me entra un estado depresivo grande. Las redes no sirven o por lo menos a mí no me sirven como escritor. Prefiero el libro, ahí me siento más tranquilo. Publico y distribuyo en librerías y no sé quién leyó el libro. No me interesa saber quién me lee. No me interesa hablar de mis libros, yo los publico para que se lean y no para que se comenten. Por eso no quiero subir más nada a internet, salvo tapas de libros míos. Nada más. Textos completos no me interesa subir. No me interesa la polémica, ni la discusión ni me interesa qué piensa alguien de mis textos. Son míos y de nadie más. No me interesa y nunca me interesó la vida privada de nadie, no me meto en la vida de nadie. No opino cosas personales de nadie. Cada uno con su vida y pensamiento es libre de  hacer lo que quiere. Por eso no soporto ni me interesan más las redes. Las redes son angustia, odio, peleas, ironía, burla y sarcasmo berreta. Eso no me interesa. Solamente me interesa la Literatura, la Historia y el Cine. No me interesa hablar con personas que no manejan estos temas. Ni en cuenta los tengo.
Por eso no doy de baja a Facebook, porque es más económico comunicarme así con mi amiga. Más rápido, y no perder esa amistad con alguien que quiero mucho y con la cual tengo una comunicación única. Espero pronto verla nuevamente.
¿Y Alberto? No hablo de esto. Es imposible toda crítica económica e ideológica al Gobierno. Contra eso no se puede. Están ciegos, fanatizados y agresivos. Que sigan ajustando y reventando todo. Algún día muchos van a darse cuenta que yo no estaba equivocado. Va a ser muy tarde, siempre es así.
Chau, apago el celular hasta mañana a las siete de la mañana. Descuelgo el fijo y desconecto internet. Hoy corrijo mi libro a publicar en días y leer unas horas una novela.

Fabián Ariel Gemelotti
(lunes 30 de noviembre de 2020)

domingo, 29 de noviembre de 2020

Días extraños

Cuando el destino nos alcance en estos días extraños

(ensayo/cine de Ciencia Ficción)

(f.a.g.)

Charton Heston es un policía que descubre una trama de comida enlatada. Una multinacional usa cadáveres como alimentos para vender a la población. El filme de Richard Fleischer es pos apocalíptico. Un filme de ciencia ficción que en 1973 pasó desapercibido. El mundo en los 70 era un mundo de abundancia. ¿Quién podría pensar en los 70 que la pobreza y el hambre sería la constante del futuro? La ciencia ficción se adelanta a lo que vendrá. Es una caricia que pega fuerte y produce terror y fantasía y placer. El espectador se dice: "es ciencia ficción, nunca va a ocurrir". Katherin Bigelow, esa directora que nos deleita con su cine tan trabajado, en 1995 filma Días Extraños. Juliette Lewis en el filme tiene 23 años (en el filme hace de 19. Ahora con 47 años sigue siendo una belleza interesante), una edad interesante en una mujer son los 23 o 22 o 21. Ralph Finnes tiene 34 años, la edad en que los hombres empiezan a pensar en pendejas y no en mujeres viejas. El filme es alucinante. El mejor filme de la directora. La película trata sobre un traficante de placeres; un hombre (Ralph Finnes) trafica un aparatito donde te lo ponés en la cabeza y podés así disfrutar de los placeres que sienten otras personas en el acto sexual. Se roban imágenes de las mentes de las personas, y se graban y trafican. Así Ralph puede seguir gozando del cuerpo de Juliette al ponerse el aparatito y recostarse en la cama a soñar. La chica fue su amante y ahora lo desprecia. Pero esas imágenes de sexo siguen presentes en ese aparatito. Es el último día de 1999 y el 2000 trae incertidumbre. Es un policial minimalista.
Días extraños y Cuando el destino nos alcance se adelantan al presente en muchas cosas. No es la intención de un director plantear lo que vendrá. Filma y listo. Julio Verne no fue un adelantado, fue alguien con mucha imaginación. Y sus libros son de aventuras, no era un mentalista ni un profeta ni un científico. Fue un novelista nada más. La ciencia ficción es aventuras, fantasía y sobre todo plantear lo que podría pasar. Eso no quiere decir que va a pasar. Es un texto, un libro. ¿Se comprende lo que es un libro? Creo que no. Un libro es un escrito insertado en una cosa con tapa y contratapa. Algo para leer con la vista. Un filme son imágenes para ver también con la vista. Es ficción. La ficción es una fantasía del autor. No es realidad. Es una creación desde la imaginación de quien escribe o filma. Algo simple de comprender, hasta un chico de primer año del secundario podría explicarlo mejor. ¿En qué estábamos? En días extraños. El filme pega fuerte, porque tiene una estética de obscuridad y violencia punk. Tiene esa estética de Calles de fuego y de Ciudad en tinieblas, donde la cámara juega con imágenes y música y rostros perfectos para crear fantasía en el espectador. Ralph sabe que su ex Juliette es una drogadicta y es ahora la amante de un traficante de narcóticos. Ralph la quiere de vuelta para él. Pero la chica ya no lo ama. ¿Alguna vez lo amó? A todos en los noventa nos gustaba Juliette Lewis. Esas tetitas chiquitas y bien pataditas y esa cara de niña mala. A otra generación le calentaba Leigh Taylor, la mujer fatal de Cuando el destino nos alcance. El cine siempre pone una mujer que te haga calentar. Hay mujeres para cada época, después envejecen y pasan a ser un recuerdo. Es como una novia de los veinte años, ahora no te dice nada. Pero en su momento uno quiso suicidarse cuando te dejó. El filme explora (Días extraños) el deseo, el placer y la manipulación. El filme muestra una sociedad alienada y quebrada. Sus ciudadanos viven en una masturbación pos apocalíptica. Drogas, sexo y violencia son el placer de esa sociedad que no quiere reivindicar las virtudes de los puritanos. Es como escape de Los Ángeles. Antes vino el Escape de Nueva York. Son películas de anticipación. Nunca se las tomó en cuenta. Fueron ciencia ficción para los quebrados de los noventa. Me viene a la memoria Soy leyenda, esa novela tan apocalíptica de vampiros escrita por Matheson. Y El hombre menguante. Matheson supo leer el presente y a lo que se podría llegar.
El otro día vi nuevamente Días extraños con una amiga. Le digo a mi amiga: "me calentaba esta mina en los noventa". No entendió lo que le dije, mi amiga está en la plenitud de la belleza y juventud. Las arrugas no se asoman todavía. Tiene las tetas ahí naturales y serían dignas de un filme de Tinto Brass. Pero no sabe quién fue Tinto Brass. No filmaba ciencia ficción, fue el directorar más grande del erotismo. La ciencia ficción y el erotismo tienen esa cosa que nos muestran la vida tal cual es. El futuro siempre será apocalíptico, nos dicen los escritores de ciencia ficción. El cuerpo envejece y las arrugas hacen estragos en los cuerpos, nos dice entre líneas el cine erótico.
Estoy leyendo Pajaritos, me lo prestó una amiga. Me gusta, bien escrito. Y ahora voy a buscar un filme a mi biblioteca. Hace años que no veo Brazil. Le dije a mi amiga, "te voy a mostrar Brazil", y me dice: "¿qué es eso?". El sexo y el cine y el vino son un condimento para el presente porque el futuro es la muerte.
El destino ya nos alcanzó en estos días extraños.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 29 de noviembre de 2020, cuatro y diez de la tarde)

sábado, 28 de noviembre de 2020

1984

1984

(f a g.)

El odio es el odio. Le tengo odio a Alberto, lo digo. Ya no me interesa agradar a ningún boludo. Me acuerdo de Orwell. ¿Alguien leyó 1984? No me interesa si alguien lo leyó o no, si no deben saber ni qué es la novela. La habrán sentido por eso del Gran Hermano de la TV. La gente es ignorante, con muy poca gente se puede dialogar. ¡Que verga es todo en el país!!!! Nos están haciendo mierda y nadie reacciona. Rodeado de cagones y alcahuetes. Me duele la cabeza y es de la bronca. La cabeza de arriba, la otra la chupa tu esposa. La angustia, la desesperación y el odio te pueden llevar a la muerte. La muerte es el descanso de los muertos. ¡Alberto gordo piojoso!!!! Pero no sirve, no hay que pelear con nadie, aunque un mano a mano con algún boludo Albertongo vendría lindo. Pero son unos cagones, no tienen aguante. O decime y hacemos un mano a mano, probá si sos hombre. Tu hija la chupa mejor que tu esposa. Tu hija la negrita, esa con cara de mamera.
La inflación, la mierda, todo aumenta. La plata no sirve más. No tiene valor. Te la colocan. "No toquen al Gordo Alberto", eso dicen y repiten. Yo lo odio y voy a decirlo. Que me la chupen. Tu hija la chupa lindo, ¡cara de manera!!!!!!
¿Quién se coge a la mujer del Gordo?? Yo no, quizás se la coja algún cadete que lleva pizza a la Rosada.
Me duele todo, estoy con odio. Que alguno me diga algo lo bloqueo al instante, sea quien sea. Estoy con odio y el odio me va a llevar al féretro.
Cuando te entra la depresión la única solución es morir.
Alberto gordo hijo de mil puta. Los que te siguen que la chupen.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 27 de noviembre de 2020

¿Existe el virus?

¿Existe el virus?

La duda quiebra al pensamiento, creo que algo así decía Heidegger. Sin "dudar" de algo no se puede vivir. Tampoco podemos decir a todo lo que vemos "es verdad" o "es mentira". Me planteo esto por muchos motivos, una porque ya nadie respeta al virus. Se ha tornado algo "propio" que está ahí en el cuerpo social y que mata al más débil. Los virus existen, también existe la manipulación social por parte de los Estados. Soy un defensor de la cuarentena, y creo en el virus. Hay una pandemia mundial que mata. Pero también me pregunto si no estaré equivocado y la pandemia sea un hecho de manipulación estatal. Es válido hacerse este planteo ante circunstancias que vemos a diario. O también es válido pensar por un ratito que a la pandemia la han usado los Estados para manipular la voluntad social. ¿Por qué no plantearse la duda?
El virus mató miles y miles de personas en el mundo. En Europa hizo estragos. Y están cerrando todo nuevamente, están en la segunda y tercera ola. Pero Europa tiene otra economía y son nuestro Imperialismo, lo que pagamos de deuda va a parar a salud y ese dinero sirve a Europa para cerrar todo y cuidar a sus ciudadanos. Acá al revés, se abre todo. Cada día se abren más cosas. Acá el virus en cinco meses desde marzo a julio tiró a la economía abajo. Y el Gobierno cedió a las presiones del sector empresarial y campesino.
¿El virus sigue vigente? El virus está ahí, coqueteando con la muerte. El barbijo es una prenda más de cada uno. Nunca tuve un solo síntoma (nunca me enfermo de nada, creo que la última vez que tuve fiebre fue a los cinco años), pero me cuido mucho. Uso barbijo y me vivo poniendo alcohol en las manos. Pero no estoy encerrado. Trabajo, camino y vivo rodeado de gente. Se han contagiado más de veinte personas con las cuales he trabajado o conozco y veo diariamente. Yo acá siempre sin síntomas. Sano. Fuerte. Con vitalidad física. ¿El virus no me toca? Los virus destruyen. La peste negra mató a media Europa medieval. La peste destrozó a Egipto. Ahí Moisés usó a la peste para el nacimiento de una nación en el desierto. La peste actuó como símbolo del judaísmo en su liberación. Hay simbolismos en toda peste, de lo real se llega a la ficción simbólica.
Desde marzo que no me muevo de Rosario, de mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa. Nunca fue tan simbólico ese postulado que la oligarquía decía del Peronismo. No voy a hablar de Alberto. Ya no interesa esa grieta que nos metieron desde los medios. Acá hablemos de Estado. Ahí está la única cuestión. ¿El virus? Me gustaba mucho Virus de chico, su música era hermosa. Pero ese Virus no mataba, era un virus musical. Pero acá tenemos al coronavirus. Un virus que ya a nadie le interesa respetar y que sigue matando pese a que se lo quiera subestimar. El otro día me reía (nos reíamos) porque fuimos a un hotel alojamiento con una amiga y en la pieza había alcohol en gel y una ficha para llenar con nuestros datos. Y nos tomaron la temperatura al entrar al hotel. Y había un cartel pegado a la pared que decía: "después del acto sexual usen el alcohol en gel". Pensé que nos estaban tomando de idiotas. Pero no, esa es una ordenanza municipal. Es obligatorio ese cartel en un telo.
¿Existe el virus? Dios es Argentino y murió el miércoles. Nietzsche tenía razón, Dios ha muerto. Pero el virus está ahí y te dieron permiso de contagiarte. Y ahora viene la vacuna y sana sana colita de rana.
Colorín colorado tengo sueño y he terminado.

Fabián Ariel Gemelotti
(sábado 28 de febrero de 2020, una fe la madrugada)

Corazon

Corazón

(f.a g.)

El niño

El niño

(f.a.g.)

(cuento infantil)

El padre del niño estaba en la cama moribundo, la muerte rondaba por la casa  y cuando la muerte llega se lleva su premio. El niño miraba al padre ahí acostado; la fiebre y la tos y los ojos del hombre miraban la nada. El niño se sentía fuerte y triste, pero no s

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Diego

Diego

(f.a g.)

¿Qué decir de Maradona? Fue el más grande de todos, más grande que Pelé y que Messi. Más grande no solamente por jugador, más grande como persona. Lo amé por su personalidad única, un poeta maldito de la literatura llamada fútbol. Hay jugadores pacatos y jugadores malditos, el fútbol es igual que la literatura. El fútbol es literatura.
Lo vi jugar en mi Ñuls y en la Selección. Recuerdo un partido donde para entrar perdí las zapatillas y me agarré a puñetes con uno con la camiseta de River. Pero entré y descalzo y la remera rota no quedaron en fotos. No había celulares en esa época. Ganó Argentina. Terminé con el rostro todo sangrando y la ropa rota. Pero todo sea por el Diego. Maradona fue Dios, fue todo.
El hijo de puta de Lanata dijo que Diego fue mala persona. Lanata es un imbécil. Para los imbéciles Maradona fue "falopa".  Son unos pelotudos. Maradona fue mejor persona que mucha gente que se cree que es buena persona.
¿Qué decir de Diego? Condorito me manda una foto hermosa; en la foto Condorito Ramos (el máximo goleador Leproso) y la esposa del Cóndor y Maradona. La foto fue tomada en París, cuando el Cóndor jugó en Francia. Ya se conocían de la época del Narigón. Amo a Bilardo, otro grande. Me gusta ese fútbol pícaro y de trampa. El fútbol es un texto maldito de la literatura maldita. El fútbol no puede ser un poema suave escrito para los imbéciles. En 1984 jugaron juntos en la selección. Le digo al Cóndor cómo era el Diego: "único, le daba guita a todo el mundo. Nunca fue miserable, el que no tenía Diego sacaba y repartía".
Me dice el Cóndor recién por Wassap: "el año pasado quise verlo pero no me dejaron acercarme". Otro ídolo, Condorito fue mi ídolo de adolescente. Recuerdo una vez que jugamos un partido juntos con un equipo de Provincial. Fue un día único, porque ese día el Cóndor hizo un gol con la mano. La mano de Diego fue repetida en un gol sin fotos. Me dice el Cóndor: "Fabián quiero que esta foto esté en mi biografía que estás escribiendo". Ya está terminada la biografía, falta editor nada más.
Maradona es más grande que Gardel. Más grande que Perón.

Fabián Ariel Gemelotti
(Miércoles 25 de noviembre de 2020, 19:15 horas)