martes, 30 de abril de 2019

Pelotudos

¿Por qué los hombres somos tan pelotudos con las mujeres?

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El hombre como ser masculino está muriendo en el mundo moderno. La masculinidad camina por carriles complejos. Eso lo sabemos. De eso no voy a hablar. La cuestión es otra que me interesa. El hombre es muy pelotudo con las mujeres. La mujer es mucho más viva que el hombre. Tiene otros tiempos biológicos y mentales. Y sobre todo otros intereses en la vida cotidiana. Cuando se habla de este tema se puede caer en un machismo sin retorno y anticuado a los ojos del feminisno moderno. Pero yo soy hombre y escribo como hombre. En definitiva es mi visión desde mi masculinidad. No es machismo, es otra cosa. La mujer puede escribir sobre los hombres desde su visión femenina. Y escriben mucho. Nosotros los hombres tenemos también el derecho de escribir sobre las mujeres. Y no caer en el chiste burdo. Empecemos. Uni cá por la calle y ve

La clase media sorete que supieron construir

La clase media sorete es sorete por ignorante que es

(Por: Fabián Ariel Gemrlotti)

Que la clase media es sorete, ya lo sabemos todos. Y mis escritos y libros siempre hablan de la clase media. Amo pegarle a la clase media sorete, porque la detesto y porque simplemente es sorete. ¿Por qué es sorete la clase media? La verdad hay muchos motivos, pero muchas veces alguien es sorete por el simple hecho de ser sorete. Hay soretes pensantes también, pero generalmente la clase media es sorete ignorante. Ahí tenemos la primera causa del sorete de clase media: la ignorancia. Ser un ignorante de clase media te condiciona a ser un sorete de clase media. El llamado sector medio es muy discriminador y roza el racismo. Lo que detesta la clase media es al pobre (al villero, al cabecita negra). Para la clase media que el Estado distribuya en los que más necesitan y les de felicidad y consumo "no debería ocurrir", porque piensa en su ignorancia racista la clase media que "el negro es un vago y hay que mandarlo a laburar". Para la clase ser sector medio "es ser blanquito y tener derechos sobre todo aquel inferior". La clase media y lombrosiana da asco. La clase media mediocre e ignorante durante los años de distribución K querían dólar libre: miles de marchas y cacerolazos para "poder comprar dólares". Ahora pueden comprar dólares, pero no tienen dinero para comprarlo. O sea la ignorancia a la clase media la hace pelotuda. El sorete es sorete por ignorante y esa ignorancia lo lleva a ser un reverendo pelotudo. De pelotudo a hijo de puta hay un paso muy pequeño, al cual se accede rápidamente por el túnel de la ignorancia. La clase media vivió y ascendió durante los 12 años K como nunca antes en nuestra Historia. Nunca pero nunca he visto tantos autos en los barrios, tantos aires acondicionados, tantos viajes a Europa, tanta abundancia en la clase media. Pero por ignorante en 2015 la clase media votó en contra de sus intereses de bolsillo. El bolsillo se cae, y se cae y genera pobreza.
Hay dos clases de pobreza: la estructural que es consecuencia del capitalismo; y la que genera la baja salarial, que es consecuencia del ajuste. Las dos pobrezas juntas crean un país de caos. El caos crea tristeza. Y la tristeza crea angustia. Y la angustia crea abatimiento. Y el abatimiento crea una sociedad apática y sometida a los mandatos del poder.
Es muy simple todo: la ignorancia es la gran responsable del sorete nacional y gorila.

Fabián Ariel Gemelotti

Posdata: sorete de cuarta si no te gustan mis escritos o te molestan me importa un carajo.

lunes, 29 de abril de 2019

Conan

CONAN EL BÁRBARO, EL COMICS DE MÚSCULOS Y ESPADAS Y BRUJERÍA

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Cuando en la década del ochenta vemos por primera vez esa maravilla película  llamada Conan(interpretada por Schwarzenegger) nos volvimos adictos a la historieta de brujería. Pero Conan tiene un origen que no es el cómic. Nace en 1932 de la pluma de un escritor de pulp literarios: Robert Howard. La revista popular de relatos pulp Weird Tales publica la primer historia de Howard, donde las espadas y las brujas popularizan la Antigüedad. La historia se sitúa en una época ficticia, con fuertes rasgos de los tiempos antiguos con mezcla del Medioevo bárbaro. Conan es de origen bárbaro, un mercenario musculoso y luchador. Crom es la deidad que lo protege y le da vida un par de veces cuando "se aproxima la noche sin mañana". Conan es a la Literatura gráfica y popular para Estados Unidos lo que para la Argentina es Nippur. Robin Hood amaba Conan. Oesterheld era lector de los pulp norteamericanos. Nuestra historieta tiene una lectura del comic estadounidense, pero con un impronta propia.
En 1936 se suicida Howard, en la obscuridad como escritor y en la pobreza total. Como todo escritor maldito, no fue leído en vida y no ganó un centavo de sus relatos. Escribió solamente 20 historias de Conan, cobrando monedas por la editorial clase B donde publicaba para comer. En los 70 llega al formato historieta, publicada por primera vez en 1970 por Marvel Comics y por Park Horse.
Pero todos recordaremos ese grandioso filme de 1982 de John Milius donde Arnold Schwarzenegger se hace famoso. Esos músculos y esas espadas y brujas nos llegó a nuestra alma de cultores de la historieta y la literatura pulp.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 28 de abril de 2019

Me molestan la gente que no lee

De libros y mujeres vivimos los hombres 

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Un libro es la felicidad total, por lo menos es lo que yo entiendo como felicidad. No podría vivir sin libros. Tampoco podría vivir sin mujeres. Pero puedo estar un mes sin sexo, pero nunca pude estar un día sin leer algo en papel (libros, revistas o periódicos). La lectura digital no me molesta, pero necesito el papel, sentir el olor a libros, sentir en mis manos el peso del libro y dar vueltas las hojas. Necesito de todo eso para poder vivir. Mi biblioteca es mucho más importante que cualquier mujer que tenga. Las mujeres van y vienen. Hoy están, y mañana se pueden ir. Y conseguir otra mujer siempre me fue fácil. Muy pocas veces he estado solo. El libro no tiene retorno. El libro se mete en tu piel, en tu alma. El libro te habla. El libro te hace pensar. El libro me sirve para escribir. Un libro es un orgasmo en papel. Un libro te acompaña y te escucha cuando estás deprimido o cuando una mujer te deja. Un libro no te discute, porque un libro es un amigo fiel. 
Mi casa está poblada de libros. Libros y libros, por donde mires. Ya me queda poco espacio para poner libros. Quince bibliotecas y cajas y cajas con libros. Libros, afiches de cine, etiquetas de cigarrillos, figuritas antiguas de fútbol, y periódicos y revistas. Y mucha historieta, miles. Amo los cómics y la historieta nacional. Cuando alguien entra a mi casa se queda asombrado. Y me preguntan siempre lo mismo: "¿leíste todos los libros que tenés?" Esa es la pregunta de quienes no leen libros. El que no es lector no puede comprender que alguien tenga tantos libros. Por supuesto que no he leído todo, pero eso no tiene importancia. El libro no es solamente para ser leído, también es un objeto (el libro objeto) que ocupa espacio en tu vida. No me interesa tener un plasma de última generación o cuadros o un buen equipo de música (odio la música, no escucho música. No me gusta la música). No me interesan los lujos ni las apariencias sociales. Mi casa son libros. Todo ordenado y limpio y en su lugar. No hay desorden. La historieta ocupa un lugar de privilegio junto a los textos de Filosofía y las novelas policiales. Después vienen la Historia y la Antropología. Y todo lo demás. Estudié Historia y amo la Historia. Pero mi pasión es la Literatura, la ficción. La novela es mi género preferido. Y el ensayo es mi arma para escribir. Amo las novelas largas de más de 400 páginas. Leo y leo. Leo mucho de noche y los domingos todo el día. Leo en los descansos laborales. Leo cuando voy al médico o al odontólogo. Leo en el Rosarino cuando voy a Capital. Leo con mujeres a mi lado durmiendo. Pero sobre todo necesito soledad para leer. Las novelas se leen estando solo.
Me molesta la gente que no lee. No soporto a la gente inculta. Hace una semana entro a mi casa con un chica y la veo mirar para todos lados y me dice: "¿tenés plasma?" Me sentí vacío, y me dio mucha bronca. Una especie de novia que hace un tiempo conozco(pero que nunca antes la había llevado a mi casa). Hacer el amor con ella es un vacío total. Es coger nada más, porque después no podemos hablar de nada. No lee libros. Le interesa la ropa y el shopping y el cine pochoclero. Es terminar de coger y prender un cigarrillo y mirar el techo, y ella me habla y me habla y las palabras rebotan en la nada. Me siento vacío. Me siento triste. Con otras mujeres me pasa lo mismo, es sexo nada más. Un sexo carnal sin nada de intelectualismo. Eso no me pasaba con Alejandra, porque era lectora y muy culta. No me pasaba con Leonor, porque era muy lectora. No me pasaba con Isabel. Eran otros tiempos. Era más joven, mujeres mucho más grandes que yo me ilustraban. Ahora los años que te acercan a la vejez te acercan también a mujeres mucho más jóvenes, de 20 o 24, una generación que no lee libros. Una generación muy diferente a uno. Alejandra era de la generación comprometida. Las nuevas generaciones son una generación más libre en el sexo (mucho más abiertos que nosotros) pero muchos más cerrados que nosotros políticamente y culturalmente. Uno tenía impronta, individualidad, uno se comprometía con una idea y se la jugaba. Ahora no. Y no lo digo con maldad. Es algo coyuntural que escapa a la moral de los tiempos actuales.
Un libro es todo en mi vida. Un libro es ni felicidad. No podría vivir sin libros. Pero sí podría vivir sin mujeres. Eso creo mientras escribo este texto con una mujer desnuda durmiendo a mi lado.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 28 de abril de 2019, 11 de la mañana)

viernes, 26 de abril de 2019

Qe uiero ver

Queremos revanchismo

Quiero ver a la gente en la calle
Indignada y violenta
Poniendo el pecho
Y combatiendo cuerpo a cuerpo
Quiero ver a este Gobierno
Huyendo como ratas
Y a algunos cazados
ahorcados en Plaza de Mayo
Quiero ver a Macri de rodilla
Pidiendo por su vida
Y una 45 en su nuca
Quiero ver a la Michetti
Y que le pateen la silla
Quiero ver a Clarín saqueado
Y a sus periodistas fusilados
Quiero ver a Lanata degollado
Y a la gorda Carrió en un psiquiátrico
Quiero ver a La Rosada
Tomada por el pueblo
Quiero las bacanales griegas
Quiero ver a todos esos hijos de putas
Reventados a puñetes
Quiero picanear y ver sangre oligarca
Quiero muerte
Quiero venganza
Quiero ver a todos de rodillas
Pudiendo perdón
A Kristina Fernández de Kirchner

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 25 de abril de 2019

El insoportable narcisismo del wassap y facebook

El insoportable narcisismo del Wassap y Facebook

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Somos narcisistas por convicción y por orden de la voluntad? Estamos putrefactos en nuestro ego. Y nuestro ego en pleno siglo 21 se puede canalizar  mediante Facebook y el Wassap.
El siglo de la mierda es el siglo del ego. El siglo 21 nos atrapó. Vivimos pendientes del celular y las redes sociales. Ya no se consume tanto cine en pantalla gigante y el cine es reemplazado por aplicaciones y formatos aburridos. Y densos. Ya los hombres no son machistas, condenados por el ojo feminista que observa todo. La masculinidad es en el siglo 21 parte de la literatura de culto. El Gran Hermano ya es una realidad. Ya nadie cita a una mujer en una esquina. El romanticismo está atrapado en las redes. Tres novias me han dejado por Wassap. Y yo he dejado a cinco con un mensaje al celular. El sexo se intensifica con la imaginación en las redes. Pero el sexo cada día es más intenso. Ya no hay virgos en el siglo 21. Todos cogen. Y quien no coge es porque es un boludo.
Es raro ver a gente leer un libro en un bar, porque todo el mundo está tecleando en el celu. El libro es un cuco, o un monstruo antiguo para la generación del Wassap. Mi novia (para darle un nombre, porque esa palabra "novia" ya es parte de los diccionarios para coleccionistas) no lee en papel. Para ella el papel es algo que la deprime. Es otra generación. Son los tiempos de la lectura de pantalla y textos muy cortos.
Mis textos largos no funcionan. Más de tres páginas nadie lee. Me tengo que adaptar al texto corto. Estamos en tiempos de Facebook.
Somos hombres. Somos masculinos. Y los resortes machistas que quedan adentro mío, propios de mi generación, poco a poco van desapareciendo.
Estamos en los tiempos del facebook y el Wassap.
Ya no somos invisibles a los ojos del Gran Hermano.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 24 de abril de 2019

La indiportable

La insoportable levedad de la pulpa de naranja

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El riesgo país es nube hoy 24 de abril de 2019 a las 19:20. Es nube y es insoportable. El dólar ha tocado el techo de los 44, pero sigue ascendiendo y nadie puede ya detenerlo. No hay techo que pueda parar al monstruo verde. El país se cae a pedazos: hay hambre, hay desempleo y hay caos en los precios de los alimentos. Estamos en la peor crisis de nuestra Historia. Estamos en la levedad de la pulpa. "Los brujos están vivos", escucho por ahí a los cultores del ocultimismo y la metafísica burguesa. "Hay crisis cultural", me dijo hoy un compañero de trabajo. "No se aguanta más", me dijo ayer otro compañero de trabajo que votó a Macri. Ni los brujos ni la "llamada crisis cultural" es el problema de la agonía del país. Acá el único problema que genera este desorden y este caos es la deuda. Estamos en deuda, y toda deuda genera todas las demás crisis. Sin plata no hay cultura ni nada. Salarios bajos trae angustia estructural. El país entró en la pulpa del Imperialismo y el Imperialismo para saquear y apoderarse de los países periféricos usa su arma más mortal: presta dinero a intereses fururos. Una vez endeudados los estados se entra en un círculo vicioso del cual es imposible salir. Estamos en la nebulosa. La pulpa nos atrapó. No tenemos salida. No hay escape posible.
Esto es el Titanic. Que cada cual llegue al bote a manotazos y pobre de aquel que esté atrapado en los camarotes de tercera clase.
Me tomo mi naranja mientras releo lo que escribí recién. La espera es larga. Mi chica no llega. Y el celular es mi máquina de escribir siglo 21.