domingo, 16 de junio de 2019

K

Leo a grupos de izquierda en la red

No comento en esos grupos. No comento porque no me sirve a mí involucrarme en esos pensamientos obtusos de nuestra mal denominada "izquierda", y porque son grupos cerrados de opinión. Tienen todo el derecho del mundo de odiar al Peronismo y de hablar barbaridades del Peronisno. La izquierda siempre fue anti Peronista y gorila en Argentina. He recorrido América y en Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia y cualquier país de América la izquierda es otra cosa: no tiene ese "no se qué intelectual" que tiene acá. Son simples y sus militantes salen de las clases populares, no de la burguesía como en Argentina. Acá nuestra izquierda son seudos marxistas románticos que no leen la realidad del país. Reivindican la Revolución Rusa (la cual yo también reivindico pero no desde lo romántico) y a Cuba (la cual como Peronista defiendo) desde esa visión puramente bolche. El bolche nacional es un trosko con una mezcla rara de lectura de un gorila como Cortázar y alguna salpicadura teórica de Lacán. Nuestra izquierda usa un lenguaje totalmente alejado de lo popular. A nuestra izquierda no se le entiende nunca nada, porque abusa de la metáfora y lo figurativo. En el discurso de izquierda no hay imágenes, ni palabras simples de la calle. No hay giros lingüísticos obreros y barriales.
Nuestra izquierda es vueltera y pavota, porque hasta he escuchado a muchos seudos marxistas subestimar al Kirchnerismo y a la JP. Se creen superior a todo el mundo.
Debo tener unos 300 libros de marxismo. Y unas 500 revistas marxistas y anarquistas. Me gusta el marxismo. Lo leo desde mis años de estudiante. Pero la realidad económica del país es otra. Sin Peronismo no es posible la Argentina. Esa realidad la vemos los Peronistas, más allá que muchos tengamos una formación universitaria y marxista.
Somos peronistas y ante todo populistas. Y queremos bienestar y salarios altos para disfrutar de la vida.
¡Viva Perón, carajo!!!!

Me gusta el bombo y el choripán

Me gusta el bombo y el choripán
Nos gusta el bombo y el choripán

Me gusta el bombo y el choripán
y los picantes y la mortadela.
Me gusta la cancha y tomarme un vino.
Nací en un hogar obrero
y me crié en un barrio,
entre pibes de ropa pobre y cabello largo.
Me gusta el bombo y comer salado
y el vino en caja y el cigarrillo.
Yo soy Peroncho.
Yo soy de abaja.
Me crié entre piedras, gomeras y figuritas
y algún robo en mi adolescencia.
Nos hicimos hombres a cadenazos
y a trompadas.
Me gusta el bombo y el choripán.
Yo soy Peroncho
porque el barrio siempre fue mi impronta.
Yo no leía a Cortázar
ni admiraba al Che Guevara,
yo leía a Nippur y a Julio Verne.
Yo soy de Sumo y de Ataque
no soy de Soda ni de Charly.
Nosotros éramos ander
y le pegábamos a los punk del Centro
y a los maricas y a los finolis.
Nos gustaban los boliches de música en inglés y pendejas borrachas
y de conchas suaves y bien húmedas;
y las tiradas de goma en los reservados.
Nosotros éramos salvajes
y nos gustaban las peleas callejeras.
Después crecimos.
Nos hicimos adultos.
Nos civilizamos.
El sistema nos chupó.
Nos hicimos cultos y correctos.
Nos hicimos civilizados
para ser como vos y como todos.
Adoptamos la moderación
y nos acobardamos.
¡Pero siempre algo queda en tu alma!!!
Me gusta el bombo y el choripán.
Nos gusta el bombo y el choripán.

¡Viva Perón, carajo!!!

Fabián Ariel Gemelotti
(lunes 17 de junio de 2019)

martes, 11 de junio de 2019

H

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Elcistianismo

El Cristianismo y el pecado (lección 3)

Jesús muere por los pecadores, ese es el concepto supremo del cristianismo. ¿De qué nos salva Jesús? Del pecado "primero". Jesús tiene razón de ser por la culpa del pecado. Sin pecado no tiene sentido Jesús como "salvador". El Cristianismo se transforma de este modo en "el salvador de los pecadores".
Quizás Jesús heredero de David viene a continuar la culpa eterna. Esa culpa sustentada en el pecado original.
Si Jesús es Dios, es el heredero de la dominación.

miércoles, 5 de junio de 2019

Aquella mujer

Aquella gorda aladañ
de chocho oloroso y carne caída,
un día encontró un consolador
en la casa de su hermana.
La gorda lo miró soñadora
y se sacó la ropa
y la bombacha manchada de regla.
Y se recostó en el sofá mugriento
y se metió el consuelo en un suspiro
Y un grito agudo y tierno
se escuchó en todo el vecindario.
La gorda alada y de carnes caídas
así perdió su virginidad sagrada

Fabián Ariel Gemelotti
(De: La carne pide pija; inédito. Página 20. 1992)

sábado, 1 de junio de 2019

Macri y ls reverenda concha de tu madre y a todos los putos macristas y la puta madre que lis pario

Mauricio Macri y la reverenda concha de tu madre

Abran las puertas de las Iglesias, la gente de la calle se muere del frío. Y hay que darles comida, abrigos y agua limpia para bañarse. Mauricio Macri pelotudo vos que prometiste al pobre bienestar, vos que sos un reverendo guacho puto merecés la muerte. Sí, la muerte.

Contrsdictorio

¿Contradictorio?

Me han dicho muchas veces que soy contradictorio. Y sí, en muchas cosas lo soy y me pone bien serlo. Tengo un laburo burgués, que me agrada pero no el ambiente que lo sufro mucho. Tengo propiedad. Tengo moto deportiva. Tengo una novia joven. Tengo dinero, no mucho, pero no me muero de hambre. Hasta acá no veo contradicción, a no ser que quieran algunos que me muera de hambre, que ame mi ambiente laboral, que ande en bicicleta, que tenga una novia vieja y aburrida, que viva sufriendo por el prójimo (soy ateo, no sufro. Pero a su vez sufro por mi prójimo). Odio al comunismo, pero amo al marxismo. Me considero un marxista. Soy Peronista de cuna. Pero he escrito un libro cuestionando al Peronismo. Estoy a favor del matrimonio igualitario, pero me molestan los afeminados. Y no comprendo la homosexualidad. No quiero tener amigos putos. No me interesan. Pero sí apoyo el matrimonio entre ellos. Es la Ley.
Soy muy contradictorio. Y me gusta serlo. Disfruto ser así. Pero en algo no lo soy y nunca discuto esto: soy fanático de Newell's y lo llevo en el alma. Contra eso nunca seré contradictorio. Podré contradecirme en muchas cosas, pero al Rojinegro lo llevo adentro y daría mi vida entera por la Lepra.

Fabián Ariel Genelotti