lunes, 1 de octubre de 2018

La explosion

La explosión (por: Fabián Ariel Gemelotti)

Los dos jubilados entraron al súper, cansados y nerviosos. Uno se acercó a la cajera, y sacó el fierro oxidado. "Dame la guita". La chica tiembla y se queda muda. El más viejo dispara. Le agujerea la cabeza. La gente mira y una gorda empieza a empujar su carrito y sale del súper corriendo. Y la gente la imita. Todo el mundo sale con su carrito, entre empujones y manotazos. Se empieza a correr la voz de lo que está pasando, y en otros súper la gente imita.
En barrio Echesortu un grupo de gente invade negocios, rompen todo. Se roban todo. Dos chicos apuñalan a unos ancianos y le roban los bolsos con mercaderías. Un auto a toda velocidad atropella a la gente, se baja el tipo y empieza a matar peatones. Una escopeta recortada con muchos cartuchos. El tipo baja a veinte.
En las comisarías los policías se van a defender sus hogares. Un policía le dice a otro compañero: "me voy a saquear, yo gano dos mangos y necesito comer".
En el centro los negocios cierran. Pero la gente empieza a patadas a golpear y algunas persianas ceden, y entran y saquean, entre la furia y el odio. El saqueo es total.
De las villas multitudes de desocupados marchan al centro. Van cargados con palos y piedras. Al llegar empiezan a entrar en los edificios. Se roban todo, de departamento a departamento hacen estragos. Hay violaciones, homicidios y robo de joyas y dólares.
Todo es un caos de saqueos y destrucción. Autos incendiados, casas destruidas y saqueadas. Ancianos asesinados. La ciudad es tomada por los pobres, los menesterosos son los dueños de todo.
Desde Capital Federal el Presidente dice entre dientes: "nos vamos, pero antes manden esa bomba de destrucción masiva sobre Rosario".
El helicóptero vuela rumbo a Brasil, y el Presidente mira para atrás y ve una nube de polvo que se levanta. El ruido de la explosión es estremecedor. El Presidente le dice a su secretario: "hoy empieza una nueva era en Argentina, desde Brasil vamos a gobernar tranquilos" Y el Secretario lo mira alegre y le dice: "¿y los gendarmes?" Y el Presidente eufórico lo mira y le contesta: "a esos negros los hemos eliminado con la vacuna eliminatoria. Se podían rebelar en cualquier momento".
En Capital Federal, en plena calle Corrientes un adolescente empuña un arma y entra decidido a un restaurante. Piensa bajar a balazos a esos señores de saco y corbata que tanto asco le producen.

Fabián Ariel Genelotti

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