MI AMIGO SOCIALISTA(por: Fabián Ariel Gemelotti)
NOUVELLE (en 15 capítulos)
1)La Terminal de Ómnibus
La noche esa que comimos con mi amigo socialista hablamos de todo. Tomamos mucha cerveza y la noche merecía seguir viviendo en nosotros. Mi amigo muy borracho, y yo con ganas de seguir tomando cerveza, nos subimos a un taxi y ahí comienza nuestra aventura nocturna. Viajamos donde los placeres son las virtudes de la carne. Viajamos rumbo a la Terminal de Ómnibus y en el camino el taxista, mi amigo socialista y yo, hablamos de los placeres terrenales. Somos tres hombres en la búsqueda, hablando cosas de hombres. El sexo anal a mi novia, le preocupa a mi amigo socialista, y yo no quiero darle el gusto que su espíritu goce con mi goce carnal.Y esa pregunta que al unísono, uno borracho y otro, el taxista, curioso en su cansancio de falta de goce, de si le hago la cola a mi novia, se transforma en la pregunta ya eterna.
Llegamos al lugar indicado y el taxista, que se hizo un compinche de nosotros, quiere compartir nuestra noche, y estaciona el taxi en una calle oscura a tres cuadras de la Terminal. Y entre él y yo bajamos a mi amigo socialista, que se había quedado dormido durante el viaje en el taxi, y lo llevamos del brazo a un bar enfrente de la Terminal por calle Santa Fe. Ocupamos una mesa amplia y pedimos un porrón y una taza con café cargado para mi amigo. Y mi amigo bebe completa la taza con café y se despierta y pregunta: "¿dónde estamos? ¿y le hiciste la cola a tu novia?". Agarro un vaso cargado y espumoso de cerveza y me lo llevo a la boca y lo bebo con placer. Me paso la lengua por los labios y le digo: "estamos en un bar de la Terminal, enfrente. El amigo taxista está con nosotros y vamos a tomar algo y a charlar". De repente entra al bar una gorda de unos sesenta años, cara gastada, ojos negros penetrantes, cabello sucio y desprolijo. La gorda se dirige a nuestra mesa y le da un beso al taxista y éste dice: "mi amiga Juliana, una mina que vale oro. Labura en la Terminal.". Y Juliana se sienta al lado de mi amigo socialista y el taxista le dice: "unos amigos, el muchacho y su amigo socialista". Y Juliana nos mira a los tres, con ojos cansados pero mirada firme e inteligente: "amigos hoy tuve ocho clientes y tengo la boca cansada. Y un pibito no podía acabar y tuve que estar como media hora chupando...".
2)Cora
Y entra al bar una joven con un short ajustado, piernas delgadas y bellas, tetitas chicas pero firmes, cabello lacio oscuro hasta la cintura, ojos negros, piel morena con un olor muy particular y rostro angelical de niña asustada, y se dirige a nuestra mesa y Juliana la invita a sentarse: "ella es Cora, una piba nueva en el oficio. Es muy bella, una diablilla en la cama". Cora se sienta a mi lado, y desparrama las piernas dejando ver sus muslos firmes y frescos. Pide una Coca Cola y la bebe con energía. Hablamos, nos reímos, y bebemos cerveza y cafés. Cora me pone la mano en la pierna y siento un cosquilleo en toda la piel. Y Cora cuenta: "hoy no quise laburar tanto, enganché a un viejo y me llevó a un telo y me dio tres mil pesos por dos horas. Al viejo no se le paraba y quería que le meta los dedos en el culo y así pudo pajearse y acabar". Yo la miro fijo y le digo: "¿qué edad tenés Cora?". Y me dice que tiene dieciocho años, que hace dos meses que trabaja y que vino de Santa Fe a estudiar Psicología a Rosario y así se paga los estudios. Entra al bar un hombre de espaldas anchas, con una cicatriz en el rostro y una quemadura debajo del ojo izquierdo, y se dirige a nuestra mesa y toma una silla y se sienta y habla: "yo soy El Rufián Melancólico. Estas chicas son mis nenas". Y Cora se arrima a mi oído y me dice susurrando: "este guacho me saca la guita y encima me garcha todas las noches". Y el taxista dice: "mi amigo el Rufián te consigue lo que quieras". Y le digo al Rufián: "¿Por qué te dicen Rufián Melancólico, por la novela de Roberto Arlt?. Y me dice que no conoce a ningún Roberto y le digo: "Los siete locos es una de las mejores novelas argentinas. Ahí aparece un personaje, un proxeneta llamado El Rufián Melancólico". Y me dice: "yo no sé nada de libros, me puso un viejo hace años ese apodo. Un viejito que daba clases en la facultad y venía a cogerse putas a la Terminal" Y le digo: "las novelas de Roberto Arlt son una crítica despiadada a la naciente clase media argentina, en ellas los personajes son marginales y empleados alienados. Sus novelas son muy metafísicas, pero al margen de esas cuestiones existenciales, son buenas y marcaron mucho nuestra literatura" . Interviene mi amigo socialista: "presténle atención a mi amigo, es profesor de Historia y nos cuenta cosas entretenidas". Y les digo: "¿si quieren les cuento un poco de la clase media y nuestra literatura?". Y Cora se arrima a mi cuerpo y se acurruca a mi hombro y apoya la cabeza sobre la mía y dice: "quiero saber sobre la Guerra del Paraguay, mi padre es paraguayo". Y todos me miran fijo y me dicen que cuente un poco, y me pongo a hacer un relato simple que puedan comprender: "Paraguay era una potencia industrial, el primer estado socialista de América...". Mi amigo socialista abre bien los ojos y dice:"¡aguante el Socialismo!". Yo sigo mi relato: ".... no un Socialismo de partido como entienden acá en Rosario, era un Socialismo en serio, un marxismo, podríamos decir, antes de que El Capital de Marx sea el canon de las teorías Socialistas. El capitalismo inglés necesita penetrar en América, necesita estados donde obtener la materia prima barata para su desarrollo industrial, y arma una guerra contra la mayor potencia en desarrollo del Continente. En Argentina Mitre y Urquiza y Uruguay y Brasil se unen para destruir al Paraguay, financiados por Inglaterra y los Estados Unidos. De 1865 a 1870 se produce la guerra más atroz del Continente, destruyendo a un país de una forma que nunca más se pudo recuperar. Al final de la guerra Paraguay se queda casi sin hombres y manda al campo de batalla a chicos de nueve años. Les pintan bigotes para que parezcan adultos. Néstor en 2004 pide perdón al Estado paraguayo por el genocidio" Y Cora me pasa el brazo por la espalda y me sujeta contra su cuerpo y se queda quieta y melancólica. El Rufián escucha atento. Mi amigo socialista duerme sobre la mesa y cada tanto se despierta y pega un grito de "¡viva el Socialismo!". El taxista escucha muy atento. El Rufián me dice que siga contando: "les decía que esa guerra fue un genocidio. José María Rosa, un historiador peronista, escribió mucho sobre la Guerra. Y el estadounidense McMahon escribió un libro con documentación donde se prueba que desde 1852 se venía planificando destruir al Paraguay. Paraguay tuvo el primer ferrocarril del Continente. Los jóvenes paraguayos iban a estudiar a Europa con subsidios del Estado. No existía la propiedad privada. Y los extranjeros no podían poseer tierras..." Y mi amigo socialista me mira fijo y me dice muy borracho: "me prometiste en el taxi que ahora en la mesa me vas a decir si le hacés la cola a tu novia". Y Cora escucha e interviene: "yo doy todo menos mi cola, esa la reservo para cuando me enamore de alguien". Y Juliana dice: "yo por mil pesos doy mi cola". Y el Rufián dice: "la cola de Cora se cotiza mucho. Yo algún día voy a ofrecerla por mucha guita". Y el taxista: "estoy ahorrando para eso". Y mi amigo socialista se pone de pie con temblor en el cuerpo, el alcohol no lo deja mantenerse mucho y grita: "yo soy socialista y no queremos sexo anal. Lo dijo la Mónica" . Y cae sobre la silla y apoya la cabeza sobre la mesa y se queda muy dormido. Y Cora me dice a los ojos: "¿si querés ya terminé de laburar y podemos ir a tu casa y estar hasta el mediodía juntos. Te voy a regalar la lluvia dorada." yo niego con la cabeza y la aparto de mi lado. Y le doy un beso tierno en los labios y le digo que tengo una chica que siempre me hace la lluvia dorada y que es muy bonita y tiene 22 años, casi tan joven como Cora, y que no quiero hoy dormir con otra mujer. Y Cora me mira fijo y me da un beso de lengua, y su mano acaricia mi entrepierna y siento a mi pene despertar. Y el Rufián interviene: "bueno Cora dejalo al muchacho que nos siga ilustrando". Y sigo: "la guerra de La Triple Alianza lo que logra es afianzar la hegemonía oligárquica en Argentina y el Brasil. La oligarquía se asienta en el poder y vende la patria al imperialismo. Pero en la escuela los manuales mostraban vacas y hablaban de séptima potencia. Todos discursos hegemónicos para justificar a la oligarquía como dominadora de los intereses propios de un país saqueado paulatinamente ". Y el taxista me dice: "no entendí un pomo". Y el Rufián le dice: "lo que quiso decir es que la oligarquía es el proxeneta de la población. ¿Es así?". Y le digo: "tal cual. Pero vino Perón en el 45 y puso las cosas en su lugar. Le dio al pueblo lo que la oligarquía le había robado: dignidad y recursos materiales".
3) La oligarquía
Y Cora dice: "¿la oligarquía vendría a ser una gran ramera que entregaba la cola a los países ricos a cambio de dinero para enriquecer a los ricos argentinos?". Y yo digo: "la oligarquía no sólo entregó la cola, entregó todo a cambio de que la dejen actuar libremente para someter al pueblo al capitalismo internacional. Milcíades Peña, un gran historiador marxista argentino, decía que la oligarquía armó una historia oficial para los escolares y desde la infancia se le lava la cabeza al ciudadano. Vos Cora sos una chica muy bella, y tenés que vender tu cuerpo para estudiar. Vos Juliana merecés vivir con una jubilación alta y no tener que mamar penes de pendejos para comer. Y vos Rufián tendrías que tener un laburo digno y no estar explotando a estas chicas. Y vos tachero tu propio taxi y no estar laburando para un capitalista de taxis. Todo esto que hacen ustedes se origina en la Guerra del Paraguay, cuando se define lo que va a ser este país en el reparto del capitalismo mundial" Mi amigo socialista se despierta y se pone de pie nuevamente y en su tembleque se trata de parar firme, y extiende un brazo y nos mira a los cinco y empieza a cantar la marcha socialista. Y de repente se calla, se sienta y se queda dormido de vuelta.Y entra al bar un pibito y se arrima a la mesa y nos pide algo para comer. Viene el mozo y lo agarra del cabello y lo quiere echar, y ahí intervengo yo y me paro y digo a todos: "pibitos así se mataron en la Guerra del Paraguay" Y el Rufián le dice al mozo que traiga una silla y una hamburguesa con papas para el chico. Y lo sienta al pibe a su lado. Llega la comida y el chico come desesperado, y mientras come mira las tetas de Juliana. Cora me mira y veo en su rostro tristeza. El Rufián acaricia al chico. Juliana habla con el taxista cosas de ellos dos. Y mi amigo socialista despierta de vuelta e inclina la cabeza y me mira y dice fuerte: "no me contaste si le hiciste la cola a tu novia". Y el Rufián Melancólico, Cora, Juliana, el taxista y el pibito todos me miran y dicen juntos: "queremos saber". Y yo les digo: "voy al baño y cuando vuelva les cuento"
4) Cora y la desesperación del amor
En el baño hago mis necesidades de la caca. Me fumo un cigarrillo y la caca sale sin apuro y pienso en mi novia y en Cora y pienso si debo contarle cosas intimas a la gente.
Vuelvo a la mesa y no veo a Cora. El Rufián me mira y Juliana también. Mi amigo socialista está durmiendo en una silla con la cabeza apoyada sobre la pared. Pregunto por Cora y el Rufián me señala la puerta y miro, y veo a Cora hablando con un joven de su edad. Cora se ríe y el joven le toca el rostro y Cora le retira la mano y me mira sonriendo. El joven advierte mi presencia al lado de la mesa, y me hace un gesto de bronca. Y Cora me llama y voy: "te presento a Cuqui", me dice Cora: "¿tu novio?", le pregunto ignorando al muchacho y éste me dice con voz afeminada: "soy el Cuqui, ¿y vos quién sos?". Le digo mi nombre y me mira con ojos de desconfianza: "tenés pinta de malo", me dice Cuqui. Y la besa a Cora en la frente y se va caminando con el pantalón apretado y su cuerpo bien formado. Un gordo en un auto le hace señas y Cuqui sube. Cora me dice: "buen pibe, labura por acá y chupa muy bien la pija. Tiene muchos clientes, hasta un concejal se lo coge y un jugador de Central está enamorado de Cuqui". Y me dice Cora que si la acompaño a la pensión a buscar algo. Entro al bar y le digo al taxista que cuide a mi amigo que ya vuelvo. Mi amigo está roncando y un pedo oloroso hace reír a todos.
Camino con Cora por calles oscuras y vacías de gente a esa hora. Y Cora me agarra de la mano y me dice que hemos llegado a la pensión. Le digo que la espero afuera, pero quiere que entre con ella. Y entramos. Un cuarto mal iluminado con una mesa y sillas y una cama chica es el lugar donde vive Cora. Me siento en la cama y Cora se saca la remera y queda en tetas. Se saca el short y queda en bombacha. Le digo qué hace y me dice que va a pegarse un baño y que la espere. Y sale del cuarto envuelta en una toalla y va al baño compartido. Regresa a los veinte minutos, el pelo oscuro mojado y su cuerpo despide un olor a una fragancia muy sensual. Prendo un cigarrillo y se acerca a la cama y me pide uno. Le doy mi cigarrillo prendido. Se saca la toalla y se sienta desnuda a mi lado. Y fuma tranquila y tira la colilla y me abraza: "tengo ganas de coger con vos, siempre lo hago con clientes. Con vos quiero hacerlo porque me gustas y quiero gozar". Me saca la remera y me besa las tetillas y las muerde y sube con su boca hasta el cuello y me lo muerde. La aparto y me paro y me saco las botas y el pantalón. Y me saco el calzoncillos. Y los dos nos recostamos en la cama. Cora me agarra el pene y lo acaricia suavemente. Y mientras hace eso me besa los labios. Se siente golpear la puerta y me asusto. Cora está muy excitada y me dice que no haga caso. Pero empiezan a golpear con insistencia y no paran. Y Cora grita: "¿quién es?". Y se escucha del otro lado de la puerta: "el taxista muchacha, me dio la dirección Juliana, estamos buscando al muchacho. Estoy con su amigo socialista. Se despertó de pronto y empezó a gritar '¿dónde está mi amigo?'. Y lo traje para acá". Y se siente del otro lado de la puerta: "Soy yo tu amigo. Me dejaste solo, estoy triste te necesito amigo".
Cora se pone la remera, el short y unas chancletas viejas. Yo me pongo los pantalones y la remera. Cora abre la puerta y mi amigo socialista entra a los tumbos ayudado por el taxista. Lo ayudo al taxista a acomodar a mi amigo socialista en la silla y el taxista se sienta en un rincón de la cama. Cora se sienta en otro rincón de la cama y yo me siento en la mesa. Y mi amigo socialista me mira con ojos tristes y cansados y me dice: "¿qué estaban haciendo. Le ibas a hacer la cola a la chica?. ¡Me dejaste solo!!!". Y Cora interviene: "no seas guarango, no ves que estábamos hablando con tu amigo". Y el taxista dice: "pero muchachos no discutamos que ya es tarde". Mi amigo socialista me dice que se siente triste y larga una frase dolorosa para Cora: "es una puta, si se entera tu novia te deja". Y Cora dice: "las putas también amamos". Y Cora se levanta de la cama y se dirige a mí y me agarra de las manos y me bajo de la mesa y me abraza y se pone a llorar. Y la acaricio y la beso en el rostro y paso mi mano por sus lágrimas. Y Cora se aparta y vuelve a sentarse en la cama. Y digo: "les voy a contar algo que deben saber para comprender lo que es el amor". Y el taxista dice: "dale muchacho contanos algo interesante".
5) ¡Te amo Cora!
Y empiezo mi relato: "la literatura está llena de historias de amor, porque el amor es parte de las grandes obras escritas a lo largo de la Historia. Madame Bovary es una historia de amor, una mujer que no puede amar libremente porque su época está llena de obstáculos para el amor libre. Va de hombre en hombre y encuentra el amor en un hombre más joven". Y mi amigo socialista dice: "¿es una puta?". Y Cora le contesta: "socialista boludo cerrá el pico". Y sigo mi relato: "pero la obra más grandiosa de amor la escribió Julio Verne...". Y me interrumpe el taxista: "yo ví sus películas, y tengo la colección que vendían en los quioscos". Y retomo mi relato: "Verne es tildado de misógeno....". Y mi amigo socialista dice: "yo soy socialista, de Alfredo Palacios, bien machito como Estévez Boero ". Y Cora se levanta de la cama y se para firme frente a mi amigo socialista y le dice: "te callas o te doy un puñete puto". Y mi amigo se asusta y queda pálido y se queda quieto y callado por un buen rato. Y continuo con mi relato: "como les decía, Verne es mal interpretado pero sí es verdad, en sus novelas hay poco amor. Pero su gran novela es La vuelta al mundo en ochenta días. Ahí hay una gran historia de amor. El personaje principal, un solitario neurótico, sin amor y sin amigos, al dar la vuelta al mundo encuentra a su amor en la India. Y gracias a una apuesta absurda logra enamorarse. Es una novela de amor, y la aventura sirve para narrar el amor en su más alto grado de pureza". Y el taxista dice: "tengo ganas de coger, ¿cuánto cobrás Cora?". Y Cora se pone furiosa y dice que se vayan y el taxista lo agarra a mi amigo socialista y se lo lleva. Yo les digo que vuelvan al bar que en un rato vamos con Cora. Se van. Y Cora se desnuda y yo también. Y me siento en la silla. Y Cora se me sienta arriba. Y mi pene se introduce en su vagina. Y está toda mojada. Y yo muy duro. Y Cora empieza a moverse y me muerde los hombros y cabalga. En un grito salvaje la lleno de leche y ella acaba gritando también. Y Cora me dice: "es la primera vez que gozo con un hombre".
6) El amigo socialista ensucia el calzoncillos
Y Cora llora desesperada en mi hombro y la lleno de besos. Y sentimos golpear la puerta y Cora llorando se baja de mis piernas y se pone la remera y el short y pregunta con la voz suave de lágrimas desesperadas: "¿quién es?". Y se siente del otro lado de la puerta: "Nosotros, queremos llevarnos al muchacho. El amigo socialista se ha cagado encima y está llorando". Y escucho y me pongo la remera y el calzoncillos y el pantalón y me dirijo a la puerta y abro. Y Cora a mi lado se seca las lágrimas y ayudo al taxista a entrar a mi amigo socialista. Un olor a mierda inunda la pequeña habitación y Cora busca una bombacha en el armario y una remera blanca y jabón y papel y me los da. Y con el taxista llevamos a mi amigo al baño. Lo desnudamos y le lavamos la cola, lo secamos bien y le ponemos la bombacha de Cora y la remera blanca con florcitas y su calzoncillos lo tiramos todo cagado a la basura. Y volvemos a la habitación. Cora está sentada en la silla. Y recostamos a mi amigo socialista en la cama y el taxista dice: "yo quiero irme pero no quiero dejarlos a ustedes solos". Y Cora dice: "me hartaron no puedo estar sola con mi hombre". Y el taxista dice: "no seas así muchachita, el amigo socialista se cagó feo". Y mi amigo socialista pega un grito desde la cama: "soy socialista de Estévez Boero y no me cago nada. ¡Viva la Mónica!!!!. ¡Somos la ciudad". Y de repente se siente un pedo fuerte y se queda dormido mi amigo socialista.
7) La literatura es una búsqueda del amor
Los miro a Cora y al taxista, éste sentado a los pies de mi amigo socialista, y les digo: "la literatura es una búsqueda del amor. Todos los escritores escriben por amor, por una frustración o por la soledad de lo que no tienen o se fue". Y el taxista me dice: "yo la tengo a mi gordi. Y cada tanto la meto. Y no soy escritor". Y Cora me dice que le cuente de libros que hablan de amor: "todos los libros hablan de amor Cora. Pero les voy a marcar algunos muy importantes. Émile Zola en 1880 publica Nana, una obra maestra del amor. Es la historia de una prostituta que enloquece a los hombres. Una joven bella y promiscua que se coge a todos, pero lo que busca ella es dinero no amor. Pero los hombres se enamoran de ella, la aman y confunden deseo con amor. Esta obra es naturalista, donde los personajes están regidos por los placeres de la carne". Y Cora me dice: "te deseo y hoy descubrí el amor". Y mi amigo socialista se despierta y pega un grito: "mi amigo es mi amigo y tiene novia y vos sos una puta". Cora se para y se acerca a la cama y lo escupe a mi amigo y le pega un puñete en el estómago" . Mi amigo dice: "loca pará, pará guacha". Y Cora le dice que no le diga más puta y que si habla de vuelta lo revienta a patadas. Y mi amigo se vuelve a dormir. Y yo sigo contando: "En 1919 Edith Maude Hull pública El árabe, que quizás sea la historia más romántica de todas las que se han escrito. Una joven inglesa, Lady Diana Mayo, viaja al desierto árabe y es raptada por un sheik que se enamora de ella a primera vista al verla desnuda en una ventana de hotel. Primero ella se resiste al amor. Y él con paciencia la va enamorando y ella termina perdidamente enamorada de ese hombre que la ama con toda su pasión. Fue comparada con La fierecilla domada de Shakespeare, y Rodolfo Valentino interpretó al sheik en el cine.
En Nana el dinero está sobre el amor verdadero, y en El árabe el amor es consecuencia del cariño y la persistencia y del choque de dos culturas diferentes, la occidental y la oriental"
Y se despierta mi amigo socialista y pega un grito: "estoy triste, nadie me ama".
8) Confesiones de un socialista
Mi amigo socialista abre los ojos y nos mira a los tres. Se refriega la vista con las manos, y se incorpora como un muerto viviente de esas películas de viernes a la noche. Cora me mira. El taxista también me mira. El socialista me mira. Todas las miradas estan sobre mí. Siento penetrar mi alma por esos ojos que me miran. Mi amigo socialista habla: "estaba soñando que le hacías la cola a tu novia. ¿Y?... ¿Le hiciste la cola a tu novia?". Y mientras sus palabras llegan a mi oído sentimos unos pasos en el pasillo de la pensión. Y esos pasos se detienen en la puerta de la habitación de Cora. Una voz carraspeada de anciana llama a Cora. Y Cora nos dice: "es Paulina, la vieja del cuarto G, tira las cartas, en su juventud fue una puta famosa". Y Cora abre la puerta. Y entra una anciana de unos ochenta y tantos años, bajita, y que denota que en su juventud fue bella. Y la anciana al entrar lo mira a mi amigo socialista y le dice: "su rostro me recuerda a un caballo cansado. Deme su mano". Y mi amigo se la da. Y la anciana le dice al socialista: "su bombacha es muy linda y esa remera con florcitas también". Le explico lo de la cagada y que tuvimos que ponerle una bombacha de Cora. Y la anciana lo mira a mi amigo y dice: "veo en su rostro la pasión por la política y la falta de cariño femenino". Mi amigo la mira con ojos tristes y le dice: "nadie me quiere, mi mujer ya no me hace sexo oral". Cora dice: "es un pajero el socialista". Y el socialista se pone a llorar y la anciana lo acaricia y le dice que se cambie. Y ayudamos al socialista a cambiarse y la anciana lo agarra de la mano y dice: "socialista te voy a llevar a mi cuarto y vas a recobrar la confianza pérdida en el amor". La anciana nos mira y se toca los dientes con los dedos. Y escupe en el suelo. Y su cuerpo viejo, con movimientos lentos, se dirige a la puerta de la habitación llevando a mi amigo socialista. Y mi amigo socialista levanta la mano y saluda, y su cuerpo temblando y transpirado se mueve torpemente. La anciana al llegar a la puerta dice: "en un rato lo traigo de vuelta". Y sus dos cuerpos se alejan de nuestras vistas. Y Cora dice: "la vieja le va a chupar la pija al socialista, y le va a sacar la borrachera con un remedio casero".
9) Una cerveza
Son las tres de la madrugada y tenemos ganas de tomar cerveza. Cora no tiene heladera y me dice si voy a comprar cervezas al quiosco enfrente de la Terminal. Le digo al taxista si me acompaña y éste me dice al oído: "andá vos solo, yo me quedo con Cora, estoy cansado y necesito recostarme". Salgo de la pensión y prendo un cigarrillo y empiezo a caminar por las calles oscuras. Llego al quiosco y pido tres cervezas heladas. Pago. Y pago los envases también. Y camino por las calles oscuras. A una cuadra de la pensión veo a cuatro muchachos que se dirigen a mí. Me digo que me van a robar. Detengo mis pasos y me apoyo en la pared. Y los cuatro se paran mirándome y el más joven dice: "dame la guita hijo de puta". Los miro estudiando sus posiciones y sus cuerpos. Uno es muy gordo. Otro es muy flaco y bello. Y otro es muy petiso y morrudo. Pero al otro lo conozco. Y caigo en la cuenta que es el Cuqui, el homosexual amigo de Cora. A ese va dirigido mi primer botellazo. Lo sorprendo rápido. Y la botella al romperse desparrama el líquido por su cara y ropa y cae desmayado. Los otros se me abalanzan y alcanzo a partirle otra botella en el rostro al más gordo. Y la sangre me salpica. El más petiso me pega un puñete en la cara. Y mi última botella se la parto en la cabeza. Y retrocede insultando y saca una navaja. El más flaco tira un puñete a mi rostro y muevo la cabeza y le pega a la pared. Y pega un grito de dolor. El Cuqui está en el suelo y se despierta del desmayo e intenta levantarse y le piso la cabeza fuerte y le golpeo la cara con mis botas. Y el gordo sale corriendo y lo corro y lo agarro fuerte, y lo tengo apretado a mi cuerpo y lo suelto y lo lleno de puñetes en el estómago. Y de repente siento un golpe seco en la cabeza y me caigo. Al caerme el más flaco y bello me empieza a pegar patadas en la cabeza y siento que la vista empieza a nublarse. El petiso me agarra del pelo y me apoya la navaja en la garganta. Y me digo que ha llegado mi final. Estoy con mucho dolor. Lleno de sangre. Y la vista totalmente nublada. Siento frío en el cuerpo. Y siento los insultos de los jóvenes y a uno que le dice al otro "¡mátalo!". Y de repente me siento libre, los golpes en la cabeza y en el cuerpo cesan. Y los jóvenes empiezan a correr. Y se arrima alguien y me levanta y me apoya en su hombro y caminamos hasta la pensión. Y al entrar en la habitación me siento desvanecer .
10) El Rufián y el Chanchito
Despierto a la media hora y veo a mi amigo socialista a mi lado. Y a Cora llorando. Y siento que alguien me dice: "muchacho, te salvaste de pedo de la muerte. Menos mal que pasábamos por ahí con el Chanchito y los pibes al vernos salieron corriendo". Miro a quien me habla. Mi vista todavía está algo nublada. Y veo borroso el rostro de el Rufián. Cora me seca la transpiración. Y estoy en cuero. Y en calzoncillos. El taxista me contempla con rostro asustado. Mi amigo a mi lado está con rostro de felicidad. Y a su lado la anciana lo tiene abrazado. Y al lado de el Rufián veo a un tipo de buen cuerpo y barbilla, pelo oscuro y que me mira y mira a Cora. Y de repente Cora se acerca a él y lo abraza y él la besa en los labios. Siento celos y trato de incorporarme en la cama. Y lo logro. Y Cora suelta al tipo y se pone a mi lado. Y el tipo dice: "amor casi te lo matan, es una bendición que esté vivo. ¡Qué lindas piernas tiene el muchacho!". La voz afeminada me quita los celos y Cora se aleja de mi lado y abraza la cintura del tipo y dice: "mi amigo Chanchito, lo amo. Es mi putito preferido". Y siento celos, celos porque Cora lo tiene abrazado al Chanchito. Y no comprendo mis celos hacia un puto, pero mis celos son muy grandes. Mi vista empieza a normalizarse y ver abrazado al Chanchito con Cora me lastima. A las mujeres les gustan tener amigos putos. Mi novia es amiga de un puto y siento celos de ella porque siempre la abraza. Y me viene a la memoria Boquitas Pintadas, esa novela escrita por un homosexual que tanto me ha marcado en mis gustos literarios. Y el Rufián me dice: "el Chanchito es un buen chico, todas las chicas lo quieren. Y tiene un cuerpo muy masculino, pero es un puntazo y si te la chupa te hace gozar mucho". El taxista dice: "yo paso". Y mi amigo dice: "la anciana me hizo un serví recién". Y el Rufián se ríe, una risa muy arltiana y dice: "son muy machistas ustedes tres, no saben lo que es el goce de la lamida de un puto". Y Cora me dice: "no estés celoso...". Y mira al Chanchito y dice: "tiene un culo como un colador. Pero chupa también conchas. Hemos trabajado juntos. El otro día fuimos con un matrimonio y la mina quería que se la chupe el Chanchito al marido y después a ella. Y mientras se la chupaba a ella yo la besaba en los labios a la mina y el tipo se hacía la paja". Y siento celos. Los celos son parte de las virtudes de la carne.
11) Walter el malo
Se sienten pasos por los pasillos. Son pasos rápidos y furiosos. Más que pasos son gente corriendo. Y golpean la puerta con furia. Y abro. Y se abalanza Juliana, el pibito y un tipo que no conozco, un hombre de unos sesenta años, con panza, y cara seductora. Y Juliana dice: "muchacho me vine corriendo a avisarle que su vida corre peligro. Verguita escuchó que Walter viene a matarlo". Y el hombre de panza y cara seductora me dice dirigiendo sus ojos a los míos: "soy el cuidacoches y hace media hora lo vi a Walter hablando con cuatro pibes. Estos le decían que usted los golpeó y se vienen a matarlo. Por casualidad pasaba Juliana con el pibito y me dijo que Cora estaba con un muchacho en la pensión. Y deduje que hablaban de usted". Y le pregunto cómo supo que era yo el muchacho al entrar a la pieza y me dice: "es fácil amigo, aquél tiene cara de socialista, el otro de tachero, aquél es el Rufián y aquél es el puto Chanchito". Y digo: "¿Cuánto tiempo tengo para escapar?". Y me dice Verguita que poco. Cora se pone nerviosa. A mí el cuerpo me duele mucho y me pongo una remera de Cora con florcitas rosas. La mía fue destrozada en la golpiza recibida. Estoy sudando y le pregunto a Juliana quién es Walter y me cuenta: "muchacho Walter es un hijo de puta, un asesino. Muy fachero. Vive rodeado de las mejores mujeres de Rosario. Y maneja la merca en esta zona. Es un ex sindicalista, amigo de la policía y de los políticos. Si te mata lo van a limpiar y nada va a pasarle". Siento miedo por primera vez en mi vida. Me tiembla el cuerpo. Y Cora me abraza. Mi amigo socialista agarra el celular y llama a la Mónica y ésta le dice que con Walter no se mete. El Rufián está tranquilo. El Chanchito me mira con compasión. La ancianita dice que me escape. Y yo digo: "si me escapo lo van a joder a ustedes. Van a pagar por mí. Voy a hacerle frente a ese Walter. Un mano a mano entre hombres es la solución". Y sentimos gritos que vienen de la calle: "soy Walter y busco al hijo de puta del muchacho que golpeó a mis muchachos". Y me abalanzo en un impulso frenético a la calle y tras mis pasos van Cora y mi amigo socialista y todos los demás. Y al llegar a la calle veo a un hombre fachero de unos sesenta años junto a los pibes que me golpearon. Y digo: "yo soy a quien buscas y vamos a resolver esto en un mano a mano". Y Walter se ríe y se saca la camisa y su cuerpo es delgado pero marcado. Y se para en medio de la calle. Y sus cuatro muchachos cortan el tránsito. Me saco la remera blanca con florcitas rosas y mis músculos firmes para la pelea impresionan a Walter que dice: "vamos a usar el lunchaco". Y me tira uno a los pies. Y Cora agarra mi rostro y me besa fuerte. Y se prende a mi cuerpo. El Rufián la agarra y se la lleva a la puerta de la pensión. El Chanchito me desea suerte. Y la ancianita, abrazada al socialista, me da una bendición. Y mi amigo socialista me dice: "te quiero mucho, y no te preocupes yo soy amigo de Caramuto". El Cuqui desde la esquina cortando el tránsito me grita que Walter me va a matar y yo le grito: "puto de mierda ".
12) La pelea
Tengo el lunchaco en la mano y me muevo con soltura en un baile de lucha callejera. Walter está quieto y me observa con una sonrisa. Me acerco a él y le tiro un golpe de lunchaco a la cara. Y Walter salta como un leopardo y su lunchaco me pega en el pecho. Me corta la respiración. Siento un ahogo muy grande. Y caigo con todo mi peso al suelo. Y Walter se acerca y me golpea la cabeza con los puños. La sangre empieza a brotar y mi cara se cubre de rojo. Walter se aleja de mí y me grita que me levante. No tengo fuerzas, el golpe de lunchaco me ahogó mucho. Y siento a lo lejos una voz conocida. Estoy de rodillas y miro a un costado y veo a Condorito Ramos. Y éste me dice que debo luchar, que nunca hay que rendirse. Y apoyo mis manos en el suelo y me levanto. Estoy mareado pero firme con mi lunchaco en la mano. Y miro a los costados y veo mucha gente reunida viendo la pelea. Y veo a Cora abrazada a Chanchito. Y los celos me motivan a pelear. Avanzo lento pero decidido. Y llego a unos pasos de Walter. Y éste me tira con el lunchaco a la cara. Me abre el rostro y la sangre baña mi cuerpo. Estoy con sangre en todo el rostro. Y en el cuerpo. Y tengo la cara abierta y me toco y siento la carne desgarrada. Y hago un tiro de lunchaco y le pego en la cabeza a Walter. Este pega un alarido salvaje y me tira un golpe de lunchaco que no me pega. Y peleamos con nuestras armas y nos desgarramos el cuerpo y el pavimento se empieza a llenar de sangre. Y le tiro con mi lunchaco y quedan los dos lunchacos atrapados y los soltamos. Y empezamos a boxear. Walter busca la carne desgarrada de mi rostro y me pega muchos puñetes. Ya no siento el dolor. Tengo la sangre caliente y el cuerpo cubierto del rojo con la transpiración. Y le tiro una patada de karate a Walter y lo volteo y me subo a su cuerpo y le doy puñetes en el rostro. Y pierde el conocimiento. Y caigo al suelo del agotamiento. Y mi vista nublada ve a Cora correr a mi encuentro. Y se agacha y besa mi rostro y sus labios son muy dulces. Y siento un amor muy grande por ella.
13) El amor
Despierto en una cama de sábanas rosas y miro para todos lados. No veo a nadie. Un olor agradable inunda la habitación. Llamo a Cora y nadie me responde. Trato de pararme, y estoy muy dolorido. Y de repente se abre una puerta e ingresa Cora. Y me dice: "vengo a despedirme. Te ha curado la ancianita. Y ya va a amanecer y tu amigo socialista dice que tienen que irse. Vos sabés que te amo y que tenés que decidir". Y le digo: "Cora yo tengo novia, me espera Jimena en mi casa. Tengo un perro también. Y tengo muchos libros. Y debo irme. Estoy confundido, yo también esta noche he sentido amor por vos. Pero cada uno tiene una vida diferente". Y entran el taxista y mi amigo socialista y se acercan a la cama y mi amigo me dice: "ya nos vamos, vinimos a llevarte". Cora me agarra una mano y la besa. Y me acaricia el rostro. Y mi amigo socialista con el taxista me ayudan a levantarme de la cama. Mi amigo me pone el pantalón, las botas y una remera negra que el Rufián fue a buscar a su departamento. Ya estoy listo para irme. De un hombro me lleva mi amigo y del otro el taxista. Llegamos al taxi me apoyo en la puerta. Y el Rufián se arrima y me dice: "muchacho fue un gusto conocerlo". Y el pibito me abraza fuerte y me dice que me quiere. Y Juliana me dice: "ustedes tres son de la casa, vuelvan cuando quieran". Y la ancianita se acerca a mi amigo socialista y le dice: "cuando quieras venite y te hago un serví". Y me acomodan en el asiento al lado del chofer, y tengo el cuerpo muy dolorido y el alma también. Cora se arrima e introduce por la ventanilla su cabeza y me besa los labios. Y me pide el celular. Se lo doy, y marca el teclado y su teléfono queda grabado. El taxista se sienta al volante. Y mi amigo socialista todavía un poco borracho se sienta atrás. El sol se asoma y partimos rumbo a nuestras casas.
14) Demasiado blanca demasiado rubia
El taxista conduce despacio y mira por el espejito al socialista. Éste va tranquilo, despierto por el remedio que quita borracheras preparado por la ancianita, pero la borrachera todavía se le nota en el rostro. Llegamos a mi casa y me bajan y me llevan a la puerta. El taxista me abraza fuerte y me besa la frente. El socialista me dice: "pero con todo lo que pasamos no me dijiste si le hiciste la cola a tu novia". Y el taxista le dice: "no rompas más las pelotas con eso amigo socialista". Y se van rápido y veo al taxi alejarse y la melancolía invade ni alma. Abro la puerta e ingreso a mi casa sosteniéndome en las paredes. Mi perro va a mi encuentro y me mira alegre y me lame el pantalón. Y veo a Jimena que me mira con bronca y me dice: "me voy, ya he preparado la maleta y me voy. Me cansé de vos". Y le digo: "está bien, andate rápido así me acuesto". Y me dice: "¿sabés qué me hartó de vos?". Y mira a los costados y con su mano señala mi biblioteca de filosofía: "me hartaron tus libros, miro para acá y veo libros; miro para allá y veo libros; miro para arriba y veo libros. ¡Hasta cuando voy a cagar veo libros!. Nunca vi libros en un baño. Libros en la pieza, en la cocina, en el galpón, en el garage, en la pieza de arriba... en todas partes. Y lo peor de todo que gastás fortunas en libros". Y mi perro la mira a Jimena y la mira mal. Y me mira a mí y siento como que me dijera que es una hija de puta y que se vaya rápido. Y Jimena me dice: "y ese perro de mierda, viejo, apestoso, que vive cagando en la cocina y se mea encima me hartó las pelotas". Y le digo: "bueno, ya está. Ahora andate y hacé tu vida y déjame tranquilo". Y me dice: "por supuesto, vos no sabés los machos que quieren cogerme . Me puedo encajar con quien quiera. Soy hermosa. Una mina así no vas a conseguir en ninguna parte". Y Jimena agarra dos bolsos y se dirige a la puerta y la abre.
15) Demasiado negra demasiado mujer
Al abrir la puerta Jimena, siento una frenada en la calle. Y miro y veo el taxi con mi amigo socialista y el taxista, y en el asiento de atrás a Cora. Cora se baja del taxi y camina a mi casa. Jimena la mira y me dice: "¿esta negrita de mierda viene a ocupar mi lugar?" ¡Yo soy más linda! Por eso me voy".Y Cascote, mi perro, me mira y sale al encuentro de Cora. Cora lo acaricia y Cascote se siente feliz. Y Jimena lo mira al taxista y quiere abrir la puerta del taxi y el taxi parte rápido y cae al suelo y se desparrama en el pavimento. Y me insulta a los gritos. Y empieza a caminar por la avenida con sus maletas. Cora me abraza y me dice: "te amo y no pienso perderte. No soy rubia, no soy blanquita, soy morocha, negrita y pobre, pero te amo con toda mi alma". Y se mete en mi casa. Cascote detrás de ella va alegre. Cora mira todos mis libros y sonríe. Y dice: "me gustan tus libros. ¿me vas a enseñar Historia y Literatura?". Le digo que sí. Y se empieza a desvestir y su cuerpo muy joven me llena de pasión. Sus tetas pequeñas. Su cintura perfecta. Sus piernas flacas y bien formadas. Mi perro me mira y se va al patio. Y le digo a Cora que me espere que tengo que ir a acomodarle la cucha a mi perro. Y en el patio lo miro a Cascote y le digo: "¡viste viejo, tengo amiga nueva!. ¡Espero que me dure mucho tiempo!!!". Y Cascote me mira con su cara cansada y sabia y saca la lengua y le digo: "Sí, Jimena no me duró mucho Cascote, era demasiado blanca demasiado rubia".
FIN
Fabián Ariel Gemelotti.
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